© Pilar Alberdi. Escritora. Licenciada en Psicología (UOC). Cursando Grado en Filosofía (UNED)

miércoles, 22 de septiembre de 2010

LA CRÍTICA LITERARIA




Por Pilar Alberdi

«El buen lector es el que hace bueno el libro» Ralph W. Emerson


Recuerdo haber pensado hace un tiempo la siguiente frase: «De buenas sinópsis están las librerías llenas» Y lo están. Yo tengo un cuidado extremo en no dejarme atrapar por las «buenas sinópsis». Porque las hay muy buenas. Si alguna me gusta, hago calas por una página y otra del libro, antes de decidir su compra. No quiere decir que luego no me equivoque. Y es que no sólo estoy comprando el libro, estoy adquiriendo en esa historia, una forma de mirar el mundo, de estar en él, de entenderlo.
Recuerdo haber manifestado en alguna ocasión, que no soy amiga de las sinópsis y de un primer capítulo como método para evaluar una obra. De hecho, es bastante habitual, que el estilo del primer capítulo de un libro no se parezca en nada a los restantes capítulos. Quizá por eso, algunos entendidos opinan que el problema de la novela actual es que no están bien terminadas y comienzan a decaer por la mitad o antes. Novelas que se han vendido muy bien, tienen este defecto o fallo...No sé cómo definirlo, aunque creo haber explicado las causas que lo producen y que yo explicaría como “atrapar al lector a cualquier precio”, un poco imitando a esas películas que comienzan con un hecho espectacular. Pero quizás, lo que vale para el cine, no siempre vale para una novela.
Decía Emerson que «es el lector el que hace bueno el libro». Personalmente debo reconocer que obras que no me gustaron en un momento de mi vida, me gustaron en otro. Es decir me gustaron cuando estaba preparada para que me gustasen, cuando tenía el nivel cultural o la experiencia de vida necesaria para comprender esa historia. Bajo este convencimiento, sería justo para los autores que quienes van a comentar su obra se pusiesen en contacto con ellos. Y cuando los autores son de editoriales pequeñas y medianas se puede. También se puede cuando lo son de grandes editoriales, pero es más difícil.
No olvidemos que cuando uno lee, está leyendo, está participando además con todo el cupo de lecturas que ha hecho en su vida. Pienso que aquellos que hoy se aburren con un libro del presente pero que no encaja en el formato estandard, por llamarlo de algún modo, de lo que se vende más, quizás son los mismos que se aburrirían o tendrán prejuicios para leer Moby Dick, La letra escarlata, Madame Bovary, Orgullo y prejuicio, Guerra y paz, Los miserables, El conde de montecristo, Memorias de Adriano, y un largo etcétera. Y hay quien se atreve a llamarlos “autores decimonónicos”. ¿Es que la buena literatura tiene que seguir las modas?
Convencida de que «uno es el que hace bueno el libro» como bien decía Ralph W. Emerson, también creo que un bagaje escaso de lecturas y de experiencias de vida puede hacerlo malo.

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