© Pilar Alberdi. Escritora. Licenciada en Psicología (UOC). Cursando Grado en Filosofía (UNED)

martes, 27 de septiembre de 2011

HELIOTROPO



Recuerdo unas felices vacaciones por las Rías Baixas. Aquel año nos acercamos a Padrón a conocer la casa de Rosalía de Castro. En el cenador exterior, bajo una enramada, nos explicaron que en la época en que Rosalía escribía allí sus poemas, sobre aquella mesa de piedra, habia un heliotropo. En esa época de mi vida nunca había visto un heliotropo ni conocía su perfume. Y llegó el día... Fue aquí en Málaga. Era una planta diminuta que trajimos de un vivero. Ahora muestra sus flores todo el año, su dulzor perenne se mezcla con el de otras flores y no pueden con ellas ni el otoño ni el invierno, de por sí tan suaves en esta zona.
Bien lo dijo Juan Ramón Jiménez desde su Moguer natal:
"Caían las hojas muertas,
en el jardin silencioso,
y en el aire erraba aún
un perfume de heliotropo"

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