© Pilar Alberdi. Escritora. Licenciada en Psicología (UOC). Cursando Grado en Filosofía (UNED)


jueves, 2 de febrero de 2012

EL FRACASO EN EL ARTE, HONORÉ DE BALZAC


LA OBRA MAESTRA DESCONOCIDA O EL FRACASO EN EL ARTE, HONORÉ DE BALZAC

Reseña: Pilar Alberdi

«¡La misión del arte no es copiar la naturaleza, sino expresarla!»
«La belleza es severa y difícil y no se deja alcanzar así como así”
I. Gillete


El fracaso en el arte puede estar representado por una obra realizada que no satisface al autor, ya sea en su ejecución o en el difícil arte de alcanzar la visión idealizada que de ella se había hecho. También, y aunque el libro no se centra en ese tema, estaría el fracaso de la obra de arte ante un público determinado o una época. Probablemente, pocas obras puedan representar como la Dama Velata o Puritas de Antonio Corradini (1668-1752) que se ha elegido para la cubierta, el sentido que reúnen estas páginas traducidas por Robert Saffron.
La obra maestra desconocida o el fracaso en el arte de Honoré de Balzac publicada por Casimiro Libros reúne un artículo y dos relatos. El primero corresponde a Paul Barolsky, profesor de Historia del Arte en la Universidad de Virginia (EE. UU), publicado en 2010 se titula Contar el fracaso en el arte, pero también en la literatura. En este texto se citan varios antecedentes sobre el tema, entre ellos La obra maestra desconocida de I. Gillete y Paolo Ucello de Marcel Schwob. Textos que completan el volúmen.
Comenta Paul Barolsky en Contar el fracaso que el ensayista Philip Lopate, aseguraba que el 90% de los intentos de hacer obras de arte terminan en fracaso. Creo que si dijésemos el 99% también acertaríamos. En todos los casos, cualquier cifra sería válida y más aún si dijésemos el 100% porque existe en el artista el deseo de perfección. Hay un deseo insatisfecho en el creador, al que muchas veces se ha representado como «la ansiedad del artista» y que en psicología esta necesidad de reiteración del acto creativo y de la búsqueda de perfección estaría representada por la imposibilidad simbólica, pero también inconsciente, de recuperar lo que Melanie Klein llamó «el objeto bueno» algo que se ha perdido y que daba sensación de unidad en las primeras etapas de la vida. No es extraño, pues, que encontremos tantos huérfanos y familias rotas en las vidas de los creadores.
¿A quién debe satisfacer el creador? A sí mismo. Y es bien difícil, porque en principio aún analizando la necesidad del acto creativo, este resulta inevitable, casi compulsivo; se crea porque nos se puede estar sin crear.
Contar el fracaso supone para Paul Barolsky la tarea de enumerar una serie de obras literarias que se han hecho cargo de este fracaso relatando la vida de los pintores. Entre ellas los relatos que dan luga al segundo y tercer texto de este libro. Y varios más como uno de Henry James.
Tras la lectura sosegada de este texto pensaba yo que la obra de teatro Arte,que tan de moda estuvo hace una década, no hacía más que recrear unos siglos después, la misma «nada», ese vacío, con la que a veces se encuentra el autor de una obra no lograda, ante la que también acabará situándose un espectador. Si en el cuento de Balzac la obra del pintor acaba en un resultado que no esperaba; en la de Zola el autor acaba con la vida de su obra y también con la suya propia; y en la de Henry James, el pintor se encuentra ante un lienzo en blanco, no pintado. Obra convertida en no-obra, aquello que se aleja de lo clásico y definido, aquello que no logra captar la forma. Es el fracaso del arte pero también el de la «modernidad». El autor también cita relatos de contenido similar escritos por Moravia, Gogol Proust. Y dentro de este fracaso de la modernidad, el profesor Paul Borolsky llama la atención sobre conocidos pintores como Manet o Picasso que ironizaron sobre los clásicos reelaborando a su manera varias obras. Pero ¿ no ocurre lo mismo —me preguntaba yo— con las obras clásicas a las que autores del presente, hablo apenas de hace un par de años, las reconvierten en obras de personajes que son zombis? Recuerdo la sorpresa que me produjo ver a un personaje de Jean Austen como zombi en la portada del libro.
Es evidente que estoy sumando mis propios pensamientos pero, es imposible no hacerlo, y es lo que tiene el poder leer textos como estos, pequeños pero de hondo contenido. Inducen al diálogo, a la proposición de nuevas particularidades, a la introspección.
Otro cuento que se cita es "Enoch Soames" de Max Beerbohm, en el que el personaje hace un arreglo con el diablo para poder viajar al futuro y ver en qué se ha convertido su obra. Terrible deseo. Se encontrará conque el resultado no es el que esperaba.
Es tan acertado el análisis de este artículo titulado Contar el fracaso que también acaba hablando del «fraude del creador que en realidad no crea», ya sea porque falsifique o copie una obra maestra o, incluso, porque encumbrado a través de la crítica u otros procedimientos se lo eleve a un grado de autor que no merezca.
Después de esta brillante introducción, el artículo de Paul Barolsky, que he intentado resumir a mi manera, aún podrán los lectores encontrarse con dos relatos La obra maestra desconocida de I. Gillete y Paoolo Ucello del libro Vidas Imaginarias de Marcel Schowb.
Llevaba muchos años yo con una frase de Gillete apuntada, entre otras que guardo, en un par de cuadernos, y la lectura de este libro me ha permitido encontrar el texto al que pertenecía: «¡La misión del arte no es copiar la naturaleza, sino expresarla!». Me parece una definición necesaria, es lo que esperamos que nos ofrezca una obra de arte, sea del tipo que sea (escultórica, pictórica, literaria, dramática...), que esté viva, que lo parezca, que nos haga llegar ese sentimiento ya sea en el movimiento de la hierba trazado por un pincel o en las palabras de un diálogo.
En resumen: verdaderas joyas literarias las de la editorialCasimiro Libros No dejen de visitar su catálogo. Es una pequeña caja de sorpresas.

2 comentarios:

  1. He disfrutado una enormidad con este artículo, Pilar. Es verdad que hay autores que desean tanto la perfección que siempre verán sus obras como fallidas,mientras que otros, suben en los brazos de la gloria con obras mediocres, sean del arte que sea. La gloria y la fama es injusta, pero la mayoría de las veces la justicia acierta.

    Besos!
    Blanca

    ResponderEliminar
  2. Ojalá que la buena literatura siempre encuentre editores y lectores que quieran apostar por ella.
    A mí me maravilla el esfuerzo de las pequeñas y medianas editoriales que ponen a nuestra disposición obras como esta y otras que he tenido el placer de leer y reseñar.
    Gracias por tu comentario, Blanca.
    Un abrazo.

    ResponderEliminar

Gracias por dejar tu opinión.