© Pilar Alberdi. Escritora. Licenciada en Psicología (UOC). Cursando Grado en Filosofía (UNED)

lunes, 4 de junio de 2012

MÁLAGA EN JUNIO


Este es el tiempo de la primera floración de los jacarandas.Todavía sus ramas están sin hojas, y cuelgan de ellas las cápsulas con semilla, que aunque son planas, de lejos, parecen las típicas bolas de los árboles de Navidad.Después hacia el otoño, la segunda floración es de grandes racimos que resaltan entre su frondosa copa. En la foto: las ramas superiores de este jacaranda mimosifolia de casi 50 años con el que compartimos nuestra vida.
Hace tiempo que están por aquí las golondrinas; en el tejado de un edificio de dos plantas que puedo ver desde donde escribo, esta mañana varias gaviotas hacían gran alboroto, me he detenido a mirarlas, mientras yo iba de camino al correo para dejar una carta en el buzón. Más allá una luna redonda colgaba del cielo.Amanecía.
Pájaros no nos faltan: pinzones, carboneros, verderones, palomas, cotorras, gorriones... Más lejos, cerca de la zona de Chiclana y Jérez de la Frontera se suelen ver muchas cigüeñas anidando en la torres eléctricas. ¡Qué dirían Cervantes y Sancho si pudiesen ver la cantidad de molinos eólicos que cruzan los montes de España! También se sorprenderían con los campos de placas solares.

La segunda foto muestra, lo que para mí, también ha sido una sorpresa.Todos los años compro bulbos variados de gladiolos y este año venían varios de color violeta.
Málaga en esta época del año es una fiesta de colores; de mañanas frescas, de mediodías y tardes calurosas. Días con aroma a jazmines, madreselvas, heliotropos, lirios, rosales... Los hay en casi todas las casas. Y también grandes araucarias. Altísimas. Y palmeras, higueras, chirimoyos, granados. Pronto darán sus frutos las chumberas. Entonces algunas personas se pondrán en el paseo marítimo a ofrecerlas. A veces, por el camino de tierra de la playa va un señor tirando del ronzal de un burro blanco, alto y hermoso. Vende pasas, y en otras ocasiones uva moscatel. Ese hombre y ese burro más las casitas pequeñas y bajas del barrio de los pescadores, nos habla de un tiempo que ya pasó, pero que aún podemos intuir. Y llegará julio, y la fiesta de la Virgen del Carmen, con el cielo completito de fuegos artificiales, pero de eso hablaremos un poco más adelante, y también de la noche de San Juan y de las muchas fogatas que iluminan la arena y de cómo las personas se bañan a esa hora de la noche en el mar. Las costumbres, el tiempo que se niega a partir.

4 comentarios:

  1. El señor tirando del ronzal de un burro blanco...me trae una imagen, una postal que afincó el tiempo en el recuerdo de una visita que hice hace mucho tiempo por Andalucía. ¡Cómo alegra el alma detenernos de vez en cuando para observar la naturaleza que nos rodea y a las gentes reaccionando a ella.
    Gracias, Pilar
    Un abrazo, Violeta

    ResponderEliminar
  2. que descripción tan bella de tu lugar, Pilar!!!! Acá en Córdoba, Argetnina, estamos en invierno ya, pero el jacarandá que está en la vereda de mi casa,todavía no perdió sus hojas del verano. Se transforma en una preciosa sombrilla de flores violetas en octubre, en primavera.

    ResponderEliminar
  3. Gracias, Sara. En este momento, y así estará todavía durante un mes, el jacarandá desprende una lluvia de flores azuladas. Recuerdo que cuando tuve unas pocas gallinas, les encantaba comerlas. Eran su maíz azul caído del cielo.
    Puedo asegurarte que recuerdo maravillada los jacarandas de Buenos Aires en esos extensos parques.
    ¡Lástima que no conozca Córdoba!
    Un abrazo.

    ResponderEliminar

Gracias por dejar tu opinión.