© Pilar Alberdi. Escritora. Licenciada en Psicología (UOC). Cursando Grado en Filosofía (UNED)

lunes, 3 de septiembre de 2012

EL RETRATO DE DORIAN GRAY


Relecturas de verano.

Reseña: Pilar Alberdi


«Lo menos frecuente en este mundo es vivir.
La mayoría de la gente existe. Eso es todo».
Oscar Wilde


Se podría creer que El retrato de Dorian Gray trata sobre el tema del narcismo, y es que no falta un retrato que fije la imagen ni un espejo, pero en el fondo de lo que se trata es de por cuánto estaría el protagonista dispuesto a vender su alma.
Después nos quedaría por definir el estilo y el género que aunque realista en principio, acaba siendo fantástico.
Como dice Carmen Martín Gaite en el prólogo a la edición de Salvat, el autor vivió en ese período de la historia inglesa conocido por «el largo reinado de la reina Victoria (1837-1901)» que marcó y definió una época en la que las diferencias de clase eran abismales y la pobreza empujaba a las personas del campo a las ciudades y de estas a otras tierras en donde pudiesen labrarse un futuro.
Pero a Oscar Wilde, aunque fue crítico con los políticos y el sistema educativo, lo que más le molestaba era la «hipocrecia» de la clase alta, no tanto por el desprecio que esta pudieran tener a las clases media y baja, sino por el ocultamiento de sus propios defectos. Y aunque su obra destila misoginia en abundancia, también escribió alguna obra en defensa de las mujeres como es el caso de Una mujer sin importancia, y hasta me atrevería a asegurar que en el fondo hasta su versión de Salomé, tuvo que romper esquemas en su época. La obra se representó en Francia porque en Inglaterra estaba prohibida la representación de obras de teatro en las que apareciesen personajes bíblicos.
De la biografía del autor conocemos que nació en Irlanda. Su padre fue oftalmólogo y su madre una mujer con intereses políticos y literarios. En este sentido mantuvo salones literarios en los que, el joven Oscar tuvo la ocasión de conocer a numerosas personas. Pero también era la madre, según refieren las biografías, una persona un tanto superficial en otros aspectos, que valoraba la belleza al punto de hacer lo imposible para disimular su envejecimiento. A Oscar, también le preocupó este tema.
Como no es mi intención detallar aquí su biografía paso a comentarles que el libro se abre con un prefacio donde el autor explica a los lectores la diferencia entre el artista y el crítico, devolviendo la importancia al primero y exigiendo al segundo conocimientos culturales amplios acordes a su desempeño.
Seguramente hay en la vida muchas formas de vender el alma al diablo. Robert Louis Stevenson nos dio aquel cuento de El diablo en una botella que mantiene en su esencia algo de los Cuentos de las mil y una noches con sus lámparas mágicas, sus ogros y el cumplimiento de los deseos, solo que en aquel, lo único que no se le puede pedir al demonio es que alargue la vida. Oscar Wilde al presentarnos las razones por las que el joven Dorian Gray está dispuesto a vender su alma nos presenta otro tema: el de la eterna juventud, pero no de una manera superficial sino profunda, ya que veremos las entretelas del narcisismo y el egoísmo del personaje.
El retrato de Dorian Gray es un drama intenso que en algún momento me ha recordado la forma de escribir de Victor Hugo, de quien sé el autor era admirador. Y en este sentido me parece magnífico que tan gran maestro pudiera dar tan magníficos discípulos. Pero no es la única referencia literaria destacable. Sin duda, Edgar Allán Poe también está presente con su renovada manera de entender el terror hacia el final de la obra.
Los personajes principales de esta novela son Basilio Hallward, lord Henry Wotton y Dorian Gray.
La obra acabará recalcando que lo importante de una confesión nada tiene que ver con el confesor, sino con el acto de declarar lo ocurrido y aún así, muchas veces, ni siquiera puede eso salvar a alguien, aunque en cierto modo sea una forma de liberación. Dorian Gray sabe que: «En el mundo común de los hechos, los malos no son castigados, ni los buenos recompensados».
Como muchos de sus amigos pensaban, Oscar Wilde no supo medir sus fuerzas contra el mundo al que iba dirigida su crítica. Y este libro, y luego otros provocaron escozor en los sectores sociales a los que hacia referencia. Si ya había conocido etapas de gran penuria económica, al final de su vida, fue condenado a dos años de trabajos forzados en una prisión que para mayor ironía se llamaba Reading. La mitad del tiempo que pasó allí le negaron papel, tinta y libros. Le permitían una única visita mensual. Tras un cambio de director pudo escribir su conocido De profundis. Pero en esa cárcel no estaba permitido hablar a los reclusos a los que sometían, además de a los trabajos forzados a una vida de tipo cistircense.
Nunca le fallaron sus amigos, especialmente Robert Roos y Frank Harris, tampoco su mujer, Constance Lloyd, pese a todas las circunstancias que provocaron que el matrimonio se separase. De algún modo, me alegra pensar que hasta Bernard Shaw, dato del que me enteré hace poco tiempo, fue uno de los que le pidió que no iniciará un juicio por difamación contra el marqués de Queensberry, que tantas penas le iba a causar poco después. Ya en su derrota no me sorprende que sus acreedores, aunque lo hiciesen con permiso de un juez, entrasen a su casa y se llevasen más de lo que se les debía, ni que fuese un actor (Charles Brookfield) quien ayudó al marqués de Queensberry a conseguir pruebas, y otro el que le hizo una fiesta en honor del marqués cuando ganó el juicio. ¿Cómo sorprenderse? Acaso, ¿no participó entre los acusadores de Sócrates un poeta de ínfima valía? ¿Qué les habría pasado a estos actores en relación con Oscar Wilde? Sí, así es la vida. Cuando Oscar Wilde sale de la cárcel, le resulta imposible vivir en Londres y se traslada a Francia con otro nombre, país en el que fallecerá.
Y ahora, recordando a otros autores de la época compruebo que Edtih Wharton, Henry James, E. M. Forster, fueron contemporáneos suyos. ¡Qué diferencia de caracteres! Aquél tan impetuoso, los otros sosegados y contemplativos.
Así como las obras de Cervantes o de Shakespeare están plagadas de refranes, las de Oscar Wilde sobresalen por frases que muestran una crítica social al mundo de las costumbres del siglo XIX, y que también serían, supongo, un reflejo de lo que se decía en los salones literarios. Lo curioso es que pasa el tiempo y muchas continúan vigentes y valen para las vicisitudes de nuestros días.
Oscar Wilde fue un hombre culto, llegó a dirigir una revista para mujeres, le encantaba la moda, pensaba que la ropa de su época era incómoda, tanto para mujeres como para hombres,y aunque tenía dificultad para comprender a las mujeres inglesas, admiraba la libertad y el carácter alegre de las mujeres norteamericanas.
Como autor de obras infantiles fue el autor de cuentos maravillosos que integran el volumen El príncipe feliz y otros cuentos (1888). Y son estos cuentos y El retrato de Dorian Gray las obras que le hicieron popular en su primera época como escritor. En medio, varias más también de prosa, poesía, ensayo y teatro (El abanico de Lady Windersmere, Una mujer sin importancia, Salomé, Un marido ideal, La importancia de llamarse Ernesto) . Después, en la cárcel, llegó: De profundis. Y, poco después, en Francia, la que se considera un alegato contra el modelo penitenciario y la pena de muerte: La balada de la cárcel de Reading.


Notas:
El retrato de Dorian Gray.Editorial: Salvat (Biblioteca Básica), 1970.
Foto: Oscar Wilde

Otras lecturas relacionadas:
Oscar Wilde. Fernando Agustinoy. Plaza & Janés (Enciclopedia Popular Ilustrada, serie H, El hombre), 1964.
De profundis. Oscar Wilde. Seix Barral (Biblioteca Breve de Bolsillo), 1981
Ensayos y artículos Oscar Wilde. Hyspamérica. Biblioteca personal Jorge Luis Borges, 1986
Balada de la cárcel de Reading. Puedes leer el poema en este enlace.




11 comentarios:

  1. Me acabas de abrir el apetito. Tengo desde hace tiempo pendiente "el retrato de Dorian Gray", así que creo que le incaré el diente antes de lo que esperaba.

    En cuanto a tu reseña, me ha encantado tu exposición, una manera muy amena de ir descubriendo su vida.

    Gracias Pilar.

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  2. Compré hace tiempo El relato de Dorian Gray, y me fascinó. La importancia de llamarse Ernesto, sin embargo pasó sin pena ni gloria por mi recuerdo. En una sola entrada has condensado datos que desconocía por completo, y has dejado títulos que buscaré para leer.
    De cuando en cuando tengo la debilidad de buscar citas de Oscar Wilde en google; me encanta su lucidez y su habilidad con la pluma.

    De tu entrada destaco este párrafo:

    Dorian Gray sabe que: «En el mundo común de los hechos, los malos no son castigados, ni los buenos recompensados».

    ¡Qué cierto!

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  3. Querida Bego, me encanta saber que te gustó la reseña.
    Un abrazo.

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  4. Querida Pilar, me he regodeado leyendo tu artículo. Tanto la vida de Oscar Wilde como sus obras, especialmente esta, "El retrato de Dorian Gray", son espectaculares. Wilde fue un hombre que rompió esquemas, y la novela que lo hizo más conocido va más allá como dices, del narcisismo.
    Tengo en mi biblioteca esa novela y de vez en cuando la vuelvo a leer. es muy inspiradora.

    Besos,
    Blanca

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  5. Hola Pilar,

    Me encanta que de vez en cuando se hagan estos recordatorios de los clásicos de la literatura. Oscar Wilde junto con Wilkie Collins, Charles Dickens, Alejandro Dumas y Henry James son los autores a los que leo como mínimo una vez al año. El arte siempre será arte, por muchos años que pasen.

    Un abrazo.

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  6. Tienes razón Miranda, la lista de excelentes autores es inacabable,pero algunos son especiales.
    Muchas gracias por tu comentario.
    Un abrazo.

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  7. Muchas gracias Blanca por tu comentario.
    Un abrazo.

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  8. ¡Qué bien sienta de vez en cuando leer algún clásico!

    No hay que olvidar que escritores, grandes escritores, dejaron obras tan auténticas como esta que reseñas.

    Artículos como el tuyo hacen que olvidadizos como yo, y nuevos lectores descubran obras maestras.

    Gracias por el recordatorio.

    Un abrazo
    Jesús

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  9. Gracias a ti Jesús.
    También quiero agradecerte la recomendación de "Isla de Nam" que he visto en tu blog "Luz y papel", bitácora que podrán encontrar en la sección "Te invito a viajar conmigo por..." (bajando por esta página).
    Un abrazo.

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  10. Gracias a ti Jesús.
    También quiero agradecerte la recomendación de "Isla de Nam" que he visto en tu blog "Luz y papel", bitácora que podrán encontrar en la sección "Te invito a viajar conmigo por..." (bajando por esta página).
    Un abrazo.

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