© Pilar Alberdi. Escritora. Licenciada en Psicología (UOC). Cursando Grado en Filosofía (UNED)


jueves, 12 de enero de 2012

"LA RESIDENCIA DE ESTUDIANTES" DE YOKO OGAWA




Reseña: Pilar Alberdi

La escritora Yoko Ogawa nos relata en La residencia de estudiantes el interior de habitaciones mudas y silenciosas, de los individuos que permanecen en ellas enclaustrados, de barrios de la periferia e instituciones, tanto físicas (edificios) como simbólicas (matrimonio, relaciones familiares...) destinadas a degradarse.

El libro escrito en primera persona por una mujer de 28 años, comienza contando el extraño zumbido que escucha... «No hace mucho que empecé a percibir aquel ruido. Pero tampoco puedo decir que fuera algo reciente».

La delicadeza de los párrafos iniciales responden al esquema clásico de enunciado inicial, seguido de explicaciones y comentarios; provocando un comienzo lento y armonioso.

«El sonido sólo se escuchaba durante un instante muy breve, y siempre mientras se acordaba de la época de la residencia». Entonces, inesperadamente, llega a su vida un primo al que no ve desde hace mucho tiempo. El muchacho que llega a la ciudad con la intención de ir a la universidad, la llama por teléfono para preguntarle por la antigua residencia de estudiantes a la que ella acudió mientras cursaba sus estudios.

El sonido: «Su origen, su tonalidad, su timbre seguían siendo imprecisos. Y si hacía comparaciones lograba encontrarle un parecido con (…) el murmullo helado de una fuente en invierno cuando una moneda se hunde hasta el fondo». Y también.... «Ah, sí... Se parece al sonido de la noche atravesando la palma de una mano que aún sostiene el teléfono tras haber colgado una llamada del novio».

Esta no es una novela para leer de corrido. Considero que es de esa clase de literatura que exige dos lecturas por lo menos. La primera para acercarnos al tema, superficialmente; la segunda para intentar una comprensión en profundidad.

Los personajes no tienen nombre no tienen apellidos, pero sí tienen trabajos, ocupaciones,cargos, pocos vínculos y una acusada soledad.

Es verdad que seguimos los hilos de la historia sabiendo que hay algo más allá... un dato que desconocemos, una explicación que nos hace falta para acabar de entender a los personajes, su modo de estar en el mundo, y su historia personal. En ese sentido, el aspecto de la residencia no ha cambiado durante años; el encargado tampoco... «Quizás fuera porque él había vivido aislado, al margen de muchas cosas: de una familia, de una posición social, y también de una edad».Ya era un hombre con problemas físicos y lo sigue siendo. Él observa los cuerpos de los demás con admiración, y los otros el suyo con curiosidad. Además, ha desaparecido un estudiante; y la policía investiga. Pero esto es sólo el barniz realista, no la madera con la que está hecha la obra.

Frente a la ausencia del marido de la protagonista y los desencuentros con el primo que ha pasado a vivir en la residencia, la relación entre la joven mujer y el anciano aumenta. También el sonido, ese ruido... Y volverán los retales de tela a ser unidos... Y volverá el temor a ser la mariposa atrapada en el capullo, aumentando ese trenzado de simbologías que se reparte de principio a fin por las páginas, y en donde lo que se nombra, no necesariamente quiere decir lo mismo que las palabras indican. Lluvia y lágrimas podrían ser lo mismo, y así, otras.

Los temas de esta novela son desde mi punto de vista: la degradación de todo lo vivo. En esta lucha, los seres humanos fluctuamos sobre dos polos, por un lado la soledad ensimismada en la que nos hallamos de contínuo, y por otro, la unión con las demás personas.

«Vivir ―dice la protagonista― quizás sea lo más parecido a la sensación que tenemos cuando perdemos algo». Y yo me pregunto: ¿quién no le daría la razón? El hecho de vivir contiene sin cesar este temor a la pérdida.



La autora:

Yoko Ogawa nació en Okayama en 1962. Con su primera novela, Cuando la mariposa se descompone obtuvo el prestigioso Premio Kaien. Y en 1991, recibió el premio Akutagawa por El embarazo de mi hermana. La Editorial Funambulista ha publicado de la autora: La fórmula preferida del profesor, Perfume de hielo y La niña que iba en hipopótamo a la escuela.



Sinopsis

«La narradora recibe al inicio de esta novela la llamada de su primo, al que no veía desde que eran niños: éste acaba de ingresar en la universidad y le pide que interceda para poder obtener plaza en la residencia de estudiantes donde ella se alojó, seis años antes. Esto hará que la narradora efectúe una serie de visitas a la residencia (en la que el primo está siempre extrañamente ausente) y que retome contacto con el director del establecimiento, un hombre aquejado de una extraña enfermedad…
Con su habitual estilo, delicado e intimista, y a base de pequeñas pinceladas sutiles (y desasosegantes al mismo tiempo), Ogawa va construyendo una trama inquietante, con un crescendo y un final dignos del mejor cine de Alfred Hitchcock. Yoko Ogawa es la novelista más leída en Japón desde hace dos décadas».

El trabajo de traducción ha estado a cargo de Héctor Jiménez Ferrer. Encontrarán otras obras de la autora y podrán acceder al catálogo de la Editorial Funambulista en el siguiente enlace

4 comentarios:

  1. Me parece muy atractivo lo que cuentas del libro. Tratare de conseguirlo. Slds

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  2. Es una autora de la que podemos aprender mucho. Ella mantiene la distancia con el tema y con el lector, en quien con toda seguridad no está pensando, y con sencillez, deja aquí y allá, ese hondo pozo en el que nosotros... también podemos ver reflejadas nuestras vidas.

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  3. Magnífica reseña, intentaré hacerme con el libro, creo que me agradará.

    Un abrazo

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  4. Gracias Sandra por tu comentario. Como dije en la reseña hay una distancia contenida con el tema. que acaso sea propia de la cultura oriental, por la que siento gran estima.
    Un saludo.

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