© Pilar Alberdi. Escritora. Licenciada en Psicología (UOC). Cursando Grado en Filosofía (UNED)

miércoles, 22 de agosto de 2012

"MI MADRE Y LA MÚSICA" DE MARINA TSVIETÁIEVA

Relecturas de verano

Reseña: Pilar Alberdi




Mi madre y la música de Marina Tsvietáieva (Ed. Acantilado, 2012) podría ser la versión femenina de Carta al padre de Kafka.
Qué es posible esperar de una obra que comienza: «Cuando en vez del tan deseado, previamente decidido, casi ordenado hijo varón Alexandr, nací solamente yo, mi madre, tras haberse tragado orgullosa un suspiro, dijo: “Por lo menos será músico”...».
Este cuento largo más que novela corta es un ajuste de cuentas con la vida. La escritora vuelve la mirada atrás y ve el suplicio al que su madre, pianista, sometió a las hijas. Dos horas de piano al día antes de los cinco años... El metrónomo marcando su compás... Y las miradas de reojo hacia la esfera del reloj liberadora... «¡Oh, lo inagotable del fondo materno, lo incesante de su entrega!) Mi madre parecía haberse enterrado viva en nosotras». Una madre que proyectaba sus expectativas en las hijas.
Leí esta obra hace ya mucho tiempo, y volver a releerla ahora me produjo pena por los niños maltratados... ¡Hay tantas formas de maltratar la inocencia!
Y sus palabras son tan duras cuando sabe que ya no le queda futuro...
Madre hay una sola y este libro lo ratifica.
Las teclas y sus colores, sus sonidos alegres y tristes. «El protagonista de mi infancia el propio piano» dice la autora y añade:«Después de una madre así sólo me quedaba hacerme poeta» y cuando muestra lo que escribe, cuando lo publica, los demás le dicen que busca en la poesía algo parecido a la música. ¡Qué ironía!
De la madre le quedarán recuerdos y una infancia en la que la salvan las notas que, algunos días, parecen gorriones en las ramas del pentagrama y esa clave de sol con aspecto de cisne que a ella tanto le gustaba dibujar. Y el potro de tortura del taburete al que estará soldada por dos horas y el piano también preso del deseo de la madre de justificar su deseo.
Escribe la protagonista: «Intenso el calor. Intenso el azul del cielo. La música de las moscas y el martirio. El piano está junto a la ventana, como intentando —sin esperanza alguna y con toda su torpeza de elefante— salir a través de ella, por donde ya ha entrado como un ser de carne y hueso el jazmín».
El colosal piano mastodonte elefante de la niña, la corpórea rama de jazmín tan delicada.
Tengo de esta autora sus cartas con Borís Pasternak (autor de El doctor Zhivago)y con el poeta Rainer María Rilke en una ya vieja edición de Grijablo Mondadori (1993. Me gusta lo que se dice en la contraportada de ese libro: «el amor vive en las palabras y muere en las acciones».
Les dejo un enlace que encontré en Internet en el que aparecen varios poemas de Marina Tsvietáieva.
Allí unos versos dicen... «Toma, cariño, mis harapos/ que fueron un dulce cuerpo./ Lo he destrozado, lo he gastado, /sólo quedan dos alas».
Con las alas nos basta, pienso, incluso con una sola pluma; están hechas de poesía y de música, y de su dolor.
Acosada por las circunstancias posteriores a la Revolución de Octubre se quitó la vida.
"Cómo no ahorcarse —diría años más tarde la escritora rusa Nina Berberova— cuando la adorada Alemania bombardea tu querido Moscú, los viejos amigos, asustados, se apartan de ti, los periódicos te acusan y no hay nada que comer".



Poesía de Marina Tsvietáieva

Enlace a la editorial Acantilado

2 comentarios:

  1. Increíble el modo en que me emocionas, con tus palabras salpicadas por el sentimiento y admiración, Pilar, mostrando el dolor y sufrimiento de esa gran poeta. No, no la conocía, pero a través de ti, creo, que ya formará parte de mi vida. Su dolor, desesperación, su desesperanza y el modo tan dramático en que murió, no se me olvidará jamás.

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  2. Gracias Frank, fue sin duda una mujer especial en la que se cumplió la frase que dice "Lo que el árbol tiene de florido vive de lo que tiene enterrado". Su biografía es un drama.
    Un abrazo.

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