© Pilar Alberdi. Escritora. Licenciada en Psicología (UOC). Cursando Grado en Filosofía (UNED)

sábado, 1 de abril de 2017

EDGAR ALLAN POE: «FILOSOFÍA DEL MUEBLE»


Pilar Alberdi

La presente obra consta de una presentación de la biografía de Edgar Allan Poe (1809-1849) a cargo de la editorial Casimiro; una Introducción de Charles Baudelaire para una edición francesa; más los ensayos Filosofía del mueble, y El cotagge de Landor de Poe, acompañadas de una serie de fotografías que nos muestran el tipo de decoración a la que el autor se refiere, también el exterior e interior de alguna de las casas en las que vivió. A continuación, nos encontramos con la narración La habitación ideal de Roberto Bolaño, basado en un texto de Poe. Y completando este selecto conjunto, la conferencia que Oscar Wilde pronunció en Nueva York, en un teatro de Brodway. Es muy curioso el título de esta conferencia por su extensión: La aplicación práctica de los principios de la teoría estética a la decoración doméstica exterior e interior con observaciones sobre la vestimenta y el adorno personales. Esta amplitud de los títulos de las conferencias era una forma de provocar la atención de los posibles asistentes invocando el tema del que se iba a tratar.
La introducción de Baudelaire, el autor de las Flores del Mal, a la edición francesa de los textos niebla las tintas biográficas de Poe al presentarlo como «un gran escritor americano, desconocido en Francia, y poco conocido en los Estados Unidos», detalle que la editorial se apresura a corregir. Pues en ese momento, Poe gozaba de éxito y prestigio.
El primero de los textos que podemos leer de Edgar Allan Poe es Filosofía del mueble. Afirma que filosofía, hay hasta en el mueble. Porque, sin duda, la filosofía del mueble es una filosofía sobre el hacer de una sociedad y su época. Por eso y concentrándose en el tema que le ocupa, el mueble y la decoración en Estados Unidos, dice: «No teniendo aristocracia de sangre, nos hemos, en consecuencia, como cosa natural y acaso inevitable, fabricado una aristocracia del dólar» donde se confunde la mera ostentación con el buen gusto, el brillo con la utilidad y el precio con la calidad. Bajo esta perspectiva describe cómo son los típicos apartamentos, la distribución de los muebles, alfombras y espejos, y los diferentes resultados.
En espacios más amplios para vivir de los que hoy nos son habituales, la alfombra era para Poe: «el alma de la habitación», a partir de la cual debían elegirse el resto de los muebles, empapelado de las paredes y cortinajes. Nada de grandes y absurdas arañas de cristal, ni luz de gas; el punto justo de la luz sólo podía ofrecerlo «una verdadera lámpara astral, es decir, para evitar todo equívoco, la lámpara Argand con su pantalla original de cristal no pulido que emite una luz lunar, uniforme y matizada».
No quiero extenderme, pero es admirable el uso que da Poe a los adjetivos y los verbos situando en ellos toda su crítica a la vez que utiliza una prosa de gran calidad literaria, como no podía ser en él de otro modo. Así una persona que prefiera esas lámparas pulidas, más caras, es: «una persona ciegamente sierva de los caprichos de la moda. La luz que esas chillonas atrocidades emiten es discontinua, quebrada, y dolorosa».
El siguiente artículo que, sin duda disfrutarán tanto como el anterior es El cotagge de Landor. Una descripción ágil, amena, detallista pero sin exceso, que ronda el jardín y lo comenta para luego llamar a la puerta de la casa con unos golpes de bastón, y con permiso de la editorial me permito describir la escena magnífica que en unos pocos renglones es capaz de ofrecernos Poe: «"Romanticismo", hará comprender a mis lectores, lo que quiero decir con la palabra. Romanticismo y feminidad son para mí términos sinónimos, y después de todo, lo que un hombre ama en la mujer es simplemente su "feminidad". Los ojos de Annie (yo oí a alguien que desde el interior le llamaba "Annie querida…" eran de un "gris espiritual"; su cabello, castaño, claro; esto fue todo lo que tuve tiempo de observar en ella». No sólo explica Poe cómo está vestida una casa, la de Landor (probablemente un personaje ficiticio) sino que la viste de palabras y sugerencias, intuiciones que expanden e iluminan el ambiente con feliz sensibilidad.
De Poe pasamos a una narración de Roberto Bolaño, La habitación ideal donde se describe la idea que pasó por la cabeza de una escritora «Edelmira Thompson de Mendiluce, nacida en Buenos Aires en 1894» de reproducir en su estancia,aquí la llamaríamos finca, la habitación descrita por Poe. Pare ello se pone a la empresa de buscar los materiales, muebles, cortinados, y el resto del mobiliario que necesita. Del resultado escribirá una novela titulada La habitación de Poe, supuestamente publicada en 1944, ya que la de Edelmira, es una biografía ficticia de las varias que hay en el libro de Bolaño (La literatura nazi en América), pero que, sin embargo, bien podría haber sido verdad.
El último de los textos, como dijimos al principio de esta reseña, es una conferencia de Oscar Wilde. El autor visitó en Estados Unidos más de cincuenta ciudades en donde, además de dar conferencias, observó esa América por la que a un inglés de su época le era imposible no sentir curiosidad. Del conjunto de sus observaciones comenta a su auditorio, entre otros temas, los que tienen que ver, por ejemplo, con esa separación entre el artista y el artesano que ha dado lugar en Estados Unidos a unas vulgares piezas realizadas a máquina, en donde la belleza ha sido vencida por la utilidad. Por supuesto hay más temas en su conferencia, y el que no podía faltar, el de la vestimenta, convencido de que «Habría más alegría en la vida si acostumbráramos a usar todos los bellos colores para confeccionar nuestras prendas de vestir». Algo que, piensa, sucederá en el futuro. No se puede negar que acertó.
Esta obra, Edgar Allan Poe: Filosofía del mueble cumple con la doble tarea de acercarnos la realidad del mueble y la decoración en el siglo XIX, así como el buen hacer, siempre imprescindible, de excelentes maestros de la literatura.



Palabras de la contraportada:
«Por el tema abordado así como por el tono humorístico que subyace —nada menos que una Filosofía, en pos de la habitación ideal—, estamos ante un escrito atípico en la producción de Edgar Allan Poe»

Enlace a la editorial Casimiro

2 comentarios:

  1. Gracias, Pilar. Interesante, obra, teniendo en cuenta que, en esa época (y en la actual, también), se le daba excesiva importancia al mobiliario y lo de "vestir por fuera" como diría Unamuno (más tarde). La funcionalidad y las piezas en serie no cabían en el buen gusto de la época, lo que nos lleva a la controversia de siempre entre: parecer y ser.
    Un abrazo, Pilar.

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    1. Saludos, Clarisa. Me ha gustado eso de "vestir por fuera" de Unamuno.
      Sin duda, era otro tiempo.
      Un abrazo.

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