miércoles, 14 de septiembre de 2011

ESCRÍBEME UNA ILUSTRACIÓN



UN PROYECTO DE CLARA VARELA

Escríbeme una ilustración es un proyecto de la ilustradora Clara Varela que ofrece sus bellas ilustraciones para que los escritores aporten sus historias.
Este mes la suerte ha querido favorecerme, por lo que soy quien acompaña con un texto los dos relatos que para esta ocasión ha dibujado Clara.
Realmente, no sé qué historia imaginaba ella mientras dibujaba, pero lo que a mi me sugirió, lo titulé Mon amour.
Les invito a visitar la página de Clara Varela , a contactar con ella, a ver los textos y los dibujos participantes, y a sumarse a este interesante proyecto. Este enlace les lleva directamente a ESCRÍBEME UNA ILUSTRACIÓN.

lunes, 12 de septiembre de 2011

MUSEO VOSTELL MALPARTIDA




Por: Pilar Alberdi

Wolf Vostell (1932-1998)fue uno de los impulsores del grupo Fluxus, los happenings, y el vídeoarte. También se debe a él, la utilización del término de-collage, para representar un tipo de obras de arte surgidas del rasgado de la cartelería que ocupa las paredes de las calles, en las que al mismo tiempo que algo se destruye, algo nuevo se crea. Hablamos de los años 60. Y lo que ahora puede parecernos normal, en aquel tiempo, igual que Mayo del 68 causó asombro.

Pueden encontrar multitud de imagenes en Internet tanto de su obra como del museo y todas les resultarán sorprendentes. Creo que sólo los que le conocieron pueden atestiguar su sencillez, su espontaneidad y su unión con todo lo que le rodeaba. Quizá en el fondo de su corazón seguía siendo un niño capaz de sorprenderse, porque eso era lo que lograba hacer con los demás con respecto a sus creaciones.

El Museo Vostell Malpartida con sus 14.000 metros ubicados en un viejo lavadero de lana de ovejas, está en Malpartida de Cáceres. Entre las grandes peñas de Los Barruecos pasan el verano las cigüeñas e incluso anidan sobre las esculturas que hay al aire libre. Conviven de este modo coches empotrados en hormigón con los pastores trashumantes que pasan con las ovejas y los turistas que llegan todos los días a ver la exposición.
La «deconstrucción» de la que habló Jacques Derrida nos sirve para comprender la importanciaa de sacar las cosas fuera del contexto en las que la rutina, la tradicción, y la asimilación de conceptos establecidos las han situado y nos sirve también para señalar la importancia del movimiento Fluxus del que Vostell fue uno de los impulsores directos en europa así como de los happenings y el videoarte.

Biografía de Wolf Vostell que aparece en la Wikipedia.
Mi vida con Vostell libro de Mercedes Guardado Olivenza
Página web del Museo Vostell Malpartida

sábado, 10 de septiembre de 2011

ISLA DE NAM de Pilar Alberdi



Queridos amigos, en breve saldrá publicada mi novela corta ISLA DE NAM. Si alguno de los habituales participantes en este blog está interesado en su lectura como para reseñarla, me lo dice.

martes, 6 de septiembre de 2011

PRIMAVERA MORTÍFERA de Lajos Zilahy



Por: Pilar Alberdi

Siente una el placer de leer literatura de calidad, tal y como se cumple con esta obra del autor húngaro Lajos Zilahy (1891-1974).
Según podemos saber por los datos que nos ofrece la editorial Funambulista, Primavera Mortífera se publicó en 1922 y dio al autor un temprano éxito, repetido con otras obras como Dos cautivos. Además, la obra se publicó en España en los años 50 consiguiendo un gran éxito.
La sinopsis, esos datos que siempre buscamos con anhelo en la contraportada de un libro cuando conocemos al autor o la portada ha logrado atraer nuestra atención, dice:
«A través de una carta dirigida a un amigo de infancia, el narrador refiere su drama existencial: joven aristocrático de provincias, su noviazgo frustrado con Edit von Ralben (hija del ministro de la Guerra) lo llevará a la desesperación del juego y de la bebida, infierno del que lo salvará otra mujer, Józsa, con la que tiene la intención de casarse a los pocos días...»
Uno olvida pronto la sinopsis para adentrarse en la historia. Se inicia con una pequeña introducción en tercera persona que nos arrastra al ambiente del lugar donde podemos adivinar el movimiento de las olas del río Danubio frente a la ciudad de Budapest. En esos prados las mujeres arrastran melancólicamente las punteras de sus sombrillas por el suelo, y todos parecen encontrar respuesta a sus pensamientos en el movimiento de las olas y en la corriente del río que fluye entre dos orillas.
Esa introducción nos recuerda otras escenas que hemos vivido en las lecturas de grandes maestros del este europeo, en los que se aprecia una vida hecha de rutinas, donde el campo y la ciudad no estaban tan lejanos uno del otro como ahora, y la contemplación regala un mundo de percepciones únicas y especiales. Después el discurso se establecerá en primera persona.
Hay momentos de gran tristeza en esta obra. Instantes en que nos reconocemos como personas, no por haberlos vivido, sino por haber sentido cosas parecidas, quizá en nuestra infancia, en la adolescencia o en la primera juventud. Pienso, por ejemplo, en un objeto (un juguete, una carta de amor...) que se abandona o que se guarda cuidadosamente en un lugar en donde otros no lo puedan hallar, y que pasados los años se vuelve a recordar y se busca hasta encontrarlo.
Pienso en el conocimiento de la naturaleza que tenían antes las personas, en la facilidad con que escritores cómo Lajos Zilahy da nombre a los árboles, y nos transmite la vida que en ellos se percibe, ese rumor de las hojas que parece que se mueven obligadas por el viento en una sola dirección igual que el destino impulsa a las personas hasta el final de sus vidas.
No es la misma imagen si el autor dijese que «el padre Beniczky (...) leía los periódicos» que cuando nos dice que los leía «sentado bajo los arces». Hay un movimiento en todas las cosas, las hojas que se mueven al viento, la muchedumbre que fluye y es observada, un murmullo que se vuelve silencio, y sin embargo nada cambia demasiado, es como el aire que se eleva en un pequeño remolino para volver a caer poco después sobre el polvo o como las volutas de humo que salen de una chimenea y de otra, a veces juntas, a veces, en tiempos diferentes, mientras una ciudad adquiere personalidad propia gracias a sus gentes y su historia. Y en esa vida, a mitad de camino entre el pueblo y la ciudad, vemos que no basta con tener dinero para acceder a la alta sociedad, que la burocracia y las recomendaciones de familiares o amigos sirven para conseguir un puesto en un ministerio, en una alcaldía, en el gobierno... Que una buena posición y hasta un buen casamiento se sostienen en ese tipo de normas no escritas pero siempre vigentes. Y también nos permite ver el escritor la vida de personas que son felices casi con nada, o mejor, que tienen un amor que los salva de la amenaza de esa nada contra la que avanzan, mientras que el protagonista que lo tuvo todo y sólo rozó el amor, se hunde poco a poco.
Aparecen temas sociales como la amenaza de las llamadas eufemísticamente «enfermedades juveniles», representadas por males como la sifílis, a las que eran condenadas por contagio muchas jóvenes casaderas.
El ambiente con sus clases sociales, sus ostentosas propiedades y carruajes, los paseos por el campo, y las caricias escondidas de los enamorados nos hablan de una época que ya pasó, pero que sigue presente ante nosotros gracias a la literatura y la pintura.
Dice el protagonista que el hombre queda marcado para siempre cuando conoce a la mujer que será «la mujer» de su vida. Pienso que a las mujeres nos sucede lo mismo. Y la prueba es ese final del libro en que tres personas se ven afectadas por un amor no correspondido.

jueves, 25 de agosto de 2011

MUSEO CARMEN THYSSEN MÁLAGA



Por: Pilar Alberdi

Me gustan los museos. Me encanta estar ante esas imágenes que nos devuelven la vida del pasado. Las que nos acercan al presente, a las vanguardias, esos artistas a los que no siempre tenemos acceso, y que descubrimos tarde.

Cuando vivía en Madrid acudía seguido a ver el museo del Prado, el Thyssen, el Reina Sofía... La Casa-museo de Joaquín Sorolla... ¡Todavía recuerdo la emoción cuando llegó el Guernica! ¡Qué deleite cuando se realizó por primera vez en Madrid una antológica de Dali! ¡Cuánto tiempo pasamos haciendo aquella larga cola sin importarnos el frío!

Y ahora es Málaga quien sorprende a propios y extraños con museos como el dedicado a Picasso, y el recién inaugurado Museo Carmen Thyssen Málaga.

Una vez acabadas esas largas colas de espera que se formaban los primeros días después de la inauguración, gracias al deseo por ver arte y a la expectación de su apertura, ahora, el renovado Palacio de Villalón, un edificio del siglo XVI, situado en el centro histórico de Málaga, recoge en sus amplias salas una exposición permanente con la presencia de algunas obras de maestros antiguos como Zurbarán y su Santa Marina, y pintores del siglo XIX y XX que abarcan desde el paisajismo romántico y costumbrista al preciosismo y la pintura naturalista, llegando hasta el impresionismo, el cubismo y el resto de tendencias vigentes hasta bien entrado el siglo XX.

Títulos de cuadros como los que les voy a indicar a continuación nos hablan del paisajismo y costumbrismo andaluz y nos permiten hacernos una idea de cómo fue aquella época, en la que como ahora no faltan tiestos con geranios y claveles en los patios andaluces, ni canarios que alegren el paso del sol sobre patios y aljibes: Jaleando a la puerta del cortijo, En la feria de Sevilla de Manuel Cabral Aguado; El cante de la moza, La salida de la Plaza, La reyerta, Un borracho en un mesón de Ángel María Cortellini; Un baile de gitanos de Alfred Debrodenca; Un baile para el señor cura de Juan García Ramos; La fuente de Reding de Guillermo Gómez Gil;Cortejo español de José García Ramos;Vendedoras de rosquillas en un rincón de Sevilla de Manuel Wssel de Guimbarde; Recién casados de Ricardo López Cabrera; Niños del coro de José Gallegos y Arnosa; Llegada al teatro en una noche de máscaras de Eugenio Lucas Villaamil; Invierno en Andalucía de Emilio Sánchez-Perrier... Puedo asegurar que para los que vivimos aquí, la visión de estas imágenes suponen un feliz encuentro con el arte de la tierra.

Cuéntense entre los principales aportes de esta exposición no sólo a autores volcados en mostrar Andalucía, sino a algunos de los más importantes representantes del preciosismo y la pintura naturalista como: Marià Fortuny, José Benlliure, Raimundo de Madrazo, José Moreno Carbonero, Emilio Sala, Carlos de Haes, Martín Rico Ortega, Emilio Sánchez-Perrier, Aureliano de Beruete, Joaquín Sorolla, Darío de Regoyos, Julio Romero de Torres.

Por su parte la colección La tradición moderna que incluye obras de Monet, Matisse, Braque, Dufy, Guillaumin, Denis, Sérusier, Loiseau, Bernard, entre otros, circunstancia decidida personalmente por Carmen Thyssen para permitir ver dentro del recorrido de la muestra, las posibles influencias y las relaciones entre los artistas extranjeros y los nacionales como Picasso, Juan Gris, Miró, Santiago Rusiñol, Joaquín Sorolla, Ramón Casas y otros. Entre las obras que recuerdo de autores que viven hasta bien entrado el siglo XX, destacaré algunos cuadros que me llamaron la atención como La puerta del sol de Enrique Martínez Cubell, Corrida de toros en Eibar de Ignacio Zuloaga y Zabaleta, Paisaje al atardecer con dantzaris de Valentín de Zubiaurre; Interior al aire libre de Ramón Casas i Carbo, La cruz de término de Santiago Rusiñol i Prats... Junto a los cuadros de estos artistas, destaca una escultura realizada en cristal, metacrilato y acero de Manuel Hernández Mompó.


Sumen ustedes a los nombres anteriormente citados obras de Delaunay, Lam, Klein, Palencia o Morandi, entre otros, y obtendrán la seguridad de que harán un excelente recorrido por lo mejor del arte moderno.

Sinceramente, si viven aquí o pasan por Málaga, no duden en hacer una visita al Museo Carmen Thyssen Málaga. Si lo desean pueden sacar entradas con anticipación y enterarse con tiempo de los horarios y días en que permanece abierto. Aquí les dejo el enlace a la web del museo.

sábado, 20 de agosto de 2011

DESGRACIA de J. M. Coetzee



Por: Pilar Alberdi

Acabo de leer esta novela y al terminarla sentí que la vida era tal cual. Deja un hondo sabor amargo, pero también un sentido de plenitud.
El escritor J. M. Coetzee, al que le fue concedido el Premio Nobel de Literatura en 2003, explica muy bien el sentimiento de lo qué es llegar a la madurez: ese pasar desapercibido a los ojos de los demás, especialmente de las mujeres. A sus 52 años le quedan dos recursos para solucionar lo que él llama: «el problema sexual»: por un lado la compañía de alguna señorita «exótica», previo pago; o alguna «cara bonita», entre las alumnas que acuden a sus clases, encandilándolas con su autoridad y su poder sobre el reparto de notas.
Con dos matrimonios fracasados a su espalda, su segunda esposa sigue siendo esa confidente y amiga, a la que de vez en cuando recurre. También tiene una hija de su primer matrimonio, con quien la relación se ha mantenido distante. La chica tienen una granja en el campo.
Escrita en tercera persona, el narrador que nos cuenta la historia, es al mismo tiempo la conciencia del protagonista, el profesor David Lurie quien ejerce de profesor universitario para ganarse la vida, pero también, como él mismo dice para ser humilde, para comprender qué lugar ocupa en el mundo, aunque como veremos en la obra, para que la humildad llegue a la personalidad de Louri tendrá que pasar por un largo calvario en el que sus ideas se vuelvan más flexibles después de ver cómo es afectada su vida, la de su hija, y la nueva sociedad de la que forman parte después del aparthaid que durante tantos años vivió Sudáfrica.
La edición es de Mondadori.

Nota: con el mismo título de la novela, Desgracia, hay una película dirigida por Steve Jacobs y protagonizada por John Malkovich y Jessica Haines.

lunes, 8 de agosto de 2011

CINCUENTA CUENTOS BREVES



Por: Pilar Alberdi


Cincuenta cuentos breves, así se titula el libro que la editorial Cátedra publicó el pasado mes de abril.
El prólogo es de Luis Mateo Díez, miembro de la Real Academia, quien comienza diciendo: «Los buenos cuentos siempre acaban en manos de los buenos lectores de cuentos».Después, alaba la tarea de los antólogos, una edición de Miguel Díez R. y Paz Taboada con la colaboración de Blanca Ballester, quienes recogieron cincuenta cuentos breves de autores europeos y americanos de los siglos XIX y XX, dando preferencia a los autores que escriben en español, y como cierre al año 2000.Todas las explicaciones referentes a sus decisiones se encuentran en la introducción y en un apéndice final donde se detallan las circunstancias de la gestación de cada cuento, así como noticias adicionales sobre los autores.
Volver a releer cuentos como Vanka de Antón Chejov (Rusia, 1860-1904), La tortura de la esperanza de Philppe-Auguste Villiers de l'Isle-Adam (Francia, 1838-1889), Ley de vida de Jack London (Estados Unidos, 1876-1916), La casa de muñecas de Khaterine Mansfield ha sido un verdadero placer literario pese a los dramáticos hechos que recogen las historias.Así La carta del pequeño Vanka nunca llegará a destino; el rabí Aser Abarbanel no podrá huir de los inqusidores; y el viejo indio Koskoosh no será salvado del trágico final que le espera.
A estos cuentos siguió la lectura de otros. Entre los que desconocía, destaco por simple preferencia personal que acaso cambie en una próxima lectura: El águila y el pastor de Gabriel Miró (España, 1879-1930), El retrato de Alfonso Rodríguez Castelao (España, 1886-1950), Espuma y nada más de Hernando Téllez (Colombia, 1908-1966), No oyes ladrar a los perros de Juan Rulfo (México, 1917-1986), Dientes, polvora, febrero de Rafael Sánchez Ferlosio (España, 1927) y La puerta cerrada de Edmundo Paz Soldán (Bolivia, 1967)...
¿De qué tratan estos cuentos? Del drama que es la vida, de las esperanzas fallidas.
Se los recomiendo.

martes, 19 de julio de 2011

EL «EDITOR MECÁNICO»



Por: Pilar Alberdi

Dos escritoras excepcionales como fueron Virginia Woolf y Edith Wharton nos dejaron su visión de lo que para ellas era: «El lector común» y «El vicio de la lectura». Ambas compartieron época y su visión del ambiente literario, resulta una ventana abierta al pasado.

La mirada crítica de los ensayos de Virginia, se dirige a la búsqueda del «lector común», y quita importancia al crítico especializado de su época, que apunta maneras de erudito, y defiende una mirada de hombre blanco, de clase social alta y europeo.

El texto de Edith Wharton, aunque señala hacia «el lector mecánico» apunta directamente a la producción de «cultura basura». Al «lector mecánico» lo acusa de ser un lector que lee lo que está de moda, que se deja influir por el número de ediciones que ha tenido una obra o por las opiniones de otras personas. Como el «lector mecánico» no tiene un criterio propio, si se siente a disgusto con la lectura, es incapaz de abandonar un libro hasta que no llegue al punto final. Afirma, la autora, que en la cabeza de los «lectores mecánicos» los libros no hablan entre sí, no dialogan. Esos lectores no leen por ampliar conocimiento, sino para estar al día de lo que se publica, y por esa desafortunada razón fomentan la producción de obras de los «escritores mecánicos» que, lógicamente, apremiados como están por satisfacer a un determinado tipo de lectores, no pueden aportar grandes obras, porque estas llevan tiempo, originalidad y vivencias propias.

Dos temas toca con acierto Edith Wharton en su pequeño ensayo, El vicio de la lectura, uno es el del «impulso bibliocida» a cuyo fin sirve «la desaprobación como arma crítica», especialmente cuando ese «lector mecánico» no alcanza a comprender la obra porque no tiene en su haber lecturas adecuadas o conocimientos suficientes para interpretarla y completarla.

No olvidemos que la época de la que hablamos era, eminentemente auditiva. El cine sonoro comenzaba su desarrollo. Y en cualquier reunión social saber cuál era la última producción teatral o de qué tema trataba el último libro de moda indicaba un cierto tipo de conocimiento superior al cotilleo de turno.

Este tipo de lector, se lamentaba Edith Wharton, siente avidez por conocer el tema y el estilo del argumento. Aunque «Argumento» quizá, no sea el término adecuado. Me explico: Forster, el autor de la novela Una habitación con vistas, decía que una historia es: «el rey ha muerto y después murió la reina. Y un argumento sería: el rey ha muerto y después murió la reina de pena». Esa simple distinción que incluye la «causa», es lo que separa la historia del argumento. Y, acaso antes y también ahora, quien se conforma con una sinopsis no quiere tomarse la tarea de leer el libro, porque no le importa verdaderamente de qué trata el mismo.

Convencida estoy de que si ambas escritoras viviesen, no podrían menos que sorprenderse con el panorama de la literatura actual. El «lector común» que buscaba Virginia Woolf se ha convertido en un lector minoritario que gusta verdaderamente de la literatura, la disfruta, recomienda buenos libros sean de la editorial que sean, y no se deja llevar por el marketing, aunque alguna vez cae en la trampa de las sinopsis. El «lector mecánico» de Edith Wharton es el que se deja arrastrar por los resultados de concursos de imposible honestidad. Y, por supuesto, no se equivocó la señora Wharton al nombrar ese «Palacio de los Lugares Comunes» al que van a parar los escritores que, finalmente, eligen el camino fácil y se dejan arrastrar... Allí, en ese codiciado lugar donde no reina la critica, se encuentran con «un banquete de alabanzas indiscriminadas», precisamente, de parte de escritores que antes despreciaban. Como decía Víctor Hugo, lo malo de la fama es que se confunde con el mérito. Se sorprendería también E. Wharton, y no positivamente, al comprender que lo que ella anticipó ha empeorado: poca gente lee,y menos son las personas con una amplia base cultural.

Estoy segura de que si Edith Wharton viviese, no habría dudado en señalar otro personaje, que quizá en su tiempo pasaba inadvertido: el «editor mecánico». Creo que sin éste, no habrían existido ni antes ni ahora, los otros dos especímenes. Y ¿quién es este «editor mecánico»? El que se rige por el mercado. Es decir, por lo que creen más fácil de vender los comerciales de la empresa. A fin de cuentas, ellos tienen la última palabra, y en los tiempos que vivimos prima más la valoración comercial de una obra y su autor, que lo literario. Pero también está el otro «editor mecánico», el que publica obras que los autores pagan. De tal modo que si el primero justifica su tarea en ser competitivo y comercial, el segundo, sin importarle la calidad, lo hace en base a no querer ser, precisamente, una de esas editoriales mercantilistas...

Brindo, pues, por estas mujeres; las pienso desde este verano malagueño, y ruego a quien sea, nos lluevan nuevos y mejores tiempos.

lunes, 4 de julio de 2011

MARIPOSARIO DE BENALMÁDENA



Texto: Pilar Alberdi
Fotos: Ernesto Fernández.


Somos parte de la naturaleza, pero, a veces, tiene que ocurrir un hecho, como el de que nos rodeen cientos de mariposas con sus armónicos vuelos para sentirlo con una intensidad única. Es lo que sucede en el mariposario de Málaga. Espacio creado y dirigido por la veterinaria, especialista en mariposas, Asunción Gómez con la colaboración de su esposo Antonio Plaza. Poseen, además, una granja de mariposas en Canarias.


El edificio de aspecto tailandés, y con numerosas campanillas colgando de los contrafuertes de madera de su tejado y sonando al viento, se acomoda perfectamente a esa zona alta de Benalmádena, un excelente mirador al mar, en donde también está la estupa budista, hermoso edificio blanco y de cúpula dorada, con sus banderas de oraciones flameando al viento.

¿Qué obtendrán quiénes visiten el mariposario de Benalmádena? Emociones, belleza. Verán comederos de néctar artificial en donde se posan las mariposas. Escharán música relajante pero también el canto de unos pequeños pájaros.Es tal la riqueza de biosistema creado, que cuando se camina hay que tener cuidado de no pisar las orugas que avanzan por los senderos.


Las plantas de clima tropical y subtropical, han sido elegidas según las necesidades de algunas de las mariposas que ponen sus huevos en ellas. Si a esto sumamos un salto de agua, un estanque con peces, y la posibilidad de ver de forma natural cómo nacen las mariposas de las crisálidas, una no puede estar más que agradecida por la posibilidad de esta visita.