© Pilar Alberdi. Escritora. Licenciada en Psicología (UOC). Cursando Grado en Filosofía (UNED)

miércoles, 12 de junio de 2013

RICHARD WAGNER POR CHARLES BAUDELAIRE



Reseña: Pilar Alberdi

Este año, 2013, se conmemora el 200 aniversario del nacimiento de Richard Wagner (1813-1883). Motivo de los n de los numerosos reconocimientos que le brinda el mundo. Si hace poco tiempo tenía la oportunidad de reseñar su obra Arte y Revolución, hoy voy a dedicar este espacio a los textos que componen el libro Richard Wagner por Charles Baudelaire.
El libro comienza por una carta del poeta al músico fechada el 17 de febrero de 1860.
El motivo: las obras de Wagner que se representaban en París. El tipo de carta es de agradecimiento:«Usted me venció inmediatamente. Lo que experimenté es indescriptible y, si me hace el favor de contener la risa, intentaré transmitírselo. Al principio me pareció que conocía aquella música y, al reflexionar más tarde, comprendí, de dónde provenía este espejismo; me parecía que aquella música era mi música y la reconocía como todo hombre reconoce las cosas que está destinado a amar».
Para quienes no hayan leído a Baudelaire puedo decirles que es un poeta triste, que sufre de tedio, al que le costaba pasar por la vida. Un típico ciudadano del siglo XIX que se condolía de la humanidad, la suya y la de los demás, especialmente la de aquellos que, teniendo que trabajar, no tenían vida propia. Intuyo que no sería fácil conmoverlo.
El segundo texto se titula «Richard Wagner y Tannhaüsen en París fue publicado en la Revue Européenne, el 1º de abril de 1861, en respuesta a las críticas que suscitó el estreno parisino, el 13 de marzo de 1861, de Tannhaüser». Dice: «Resultaba curioso observar el vestíbulo del Teatro Italiano. Todo eran furores, gritos, discusiones, que parecían a cada momento a punto de degenerar en hechos». ¿Influía en ello que Wagner era alemán, que había escrito obras dónde intentaba explicar sus obras, su opinión de la reunión de todas las artes con el fin de lograr algo especial? Seguramente. Comprendamos la época y sus limitaciones. No había radio ni televisión y si alguien quería escuchar música ,los lugares eran las iglesias, las plazas y los teatros. Así comprendemos que Baudelaire se pregunte desesperado: «¿Dónde podría escuchar esta tarde música de Wagner? Aquellos de mis amigos que poseían un piano se convirtieron en más de una ocasión en mis mártires»
Censura Baudelaire las críticas envidiosas que dieron con el fracaso de la obra en París y que obligó a la devolución del dinero de las entradas. Un aforo con abono anual, la costumbre a un cierto tipo de obras y la rutina lo hicieron posible. Abucheaban, escribían mal sobre el músico y sus obras en los periódicos y folletines. Pero Wagner era un hombre curtido por la adversidad, que seguía su propio camino.
Por censurarle, le criticaban todo, hasta que escribiese sobre sus propias obras. Pero ¿quién las conoce mejor que el propio autor?, se preguntaba Baudelaire citando al pintor Delacroix que habló de la suya propia. Además, ¿quién mejor que un artista sabe que orientación sigue, qué estudios ha realizado, con qué partes de su vivir esta hecha esa obra?
En la tercera parte, Baudelaire ofrece testimonio de lo que decía la gente: «¡Una ópera sin ballet! ¿Qué es eso?» Y se lamenta de que un grupo de conspiradores y de testarudos consiguiera retirar la obra del teatro.
Finalmente, afirma: «Los que creen haberse desembarazado de Wagner, se contentan demasiado aprisa, puedo asegurárselo. Les insto vivamente a que celebren con menos alborozo un triunfo que, por lo demás, no es muy honroso e incluso a que se armen de resignación para el porvenir».
Y aquí estamos, doscientos años después festejando a Wagner y su música.



Palabras de la contraportada:
«Ante todo debo decirle que le debo el mayor gozo musical que jamás haya experimentado»

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4 comentarios:

  1. Muchas gracias Pilar por tu comentario-historia que nos introduces en la época y pensamientos de entonces.Celebraremos los 200 años, sin duda.

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  2. ¡tú, mi prójimo, mi hermano!





    Ellos no lo sabían,

    a pesar de la evidencia.

    …Aquí…

    no vimos…
    los paraísos perdidos
    profetizados en tus poemas...





    Poco después fue la 2º Revolución,
    la 6º o 7º caída.



    ... Napoleón muerto en el exilio...
    descansaba en la tumba..


    mientras ...

    las calles de París
    ardían

    ...otra vez...

    en nombre
    de la libertad.





    ¡Oh hermano!





    ¿Qué necesidad
    había entonces
    de absenta y spleem?


    de repetir palbras,
    de decribir visiones
    de parajes sobrenaturales,
    que nunca
    en tu sano juicio
    hubieras evocado,,,


    El demonio son los otros
    dijo Sartre… después…



    y Dios,

    (al encontrarte ensimismado y ausente)


    .......

    extrañamente,
    del revés
    te utilizó....



    ...como un pequeño grano de mostaza...



    Y tu nombre quedó
    por los siglos de los siglos asociado al mal.

    ...y las flores...

    Aunque hoy
    sin que casi nadie sepa

    (quizás solo yo)

    fuiste

    un Niño Luz.

    -------7-------

    con tu papel de Judas

    con las palabras malditas que nadie
    se atreve a poner en la boca,

    …aunque estén en la mente de todos…

    Tan necesarias...
    para coagular una época,
    para catalizar un tiempo nuevo…


    -------7-------

    Moriremos jóvenes
    Moriremos locos
    Moriremos solos

    Si es que se puede morir…

    si es que existe tiempo
    cordura,
    y Trinidad…

    sin espacio, Dios, ni ángeles...

    Quizás...!!!???


    Incomprendido Avatar

    Siempre niño, dependiente de la Madre…



    PUBLICADO POR 7 A LAS 18:07 NO HAY COMENTARIOS:
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    Respuestas
    1. Es verdad que fue un niño incomprendido de su madre, quizá un niño no deseado como tantos que ha habido y seguirá habiendo en el mundo, pero escribió algunos poemas sobre ancianas con una mirada tan lúcida que asombra. "Restos de humanidad" llamó a esas migajas que van cayendo del mantel de la vida,generación tras generación.
      Un típico hombre del XIX, con su pequeña renta que le permitía sobrevivir, con el amor por su amante, con su inmenso tedio y soledad, con sus paseos por la ciudad de París.
      Dejo aquí unos pocos versos de dos de sus poemas. Nos hablan del lector y del poeta.

      Al lector
      ¡Es el tedio! —Anegado de un llanto involuntario,
      imagina cadalsos, mientras fuma su yerba.
      Lector, tu bien conoces al delicado monstruo,
      -¡hipócrita lector -mi prójimo-, mi hermano!

      Del poema El Albatros
      El Poeta es igual a este rey de las nubes
      que habita la tormenta y ríe del arquero;
      exiliado en el suelo, en medio de abucheos,
      sus alas de gigante le impiden caminar.

      (Encontrarán los poemas completos por Internet. También sus narraciones poéticas).


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