ESCUCHAR LA OTRA CAMPANA

 

Pilar Alberdi

      

                                                     «La duda es uno de los nombres de la inteligencia». Jorge Luis Borges

                                  «Cuando lo impensable ocurre se convierte en lo que da qué pensar». Reyes Mate

 

Sí, yo quiero escuchar la otra campana por los medios de comunicación, pero eso no ocurre. Aquí hay un solo discurso. Para oír al otro hay que bucear en las redes. ¡Qué pena! Le llamamos Democracia, pero… Me doy cuenta que este tema impregna nuestra vida por entero. No es difícil, enciendes el televisor y no hacen otra cosa que decirte que te vacunes, que la gente acude masivamente, surgen expertos como hongos que repiten machaconamente una y otra vez lo mismo. Enfermeras que en su vida han visto ni estudiado en profundidad temas de biología molecular o de elaboración de vacunas te aseguran que lo mejor que puedes hacer es acudir a vacunarte, tengas la edad que tengas y las condiciones físicas en que te encuentres.

Los medios comenzaron llamando «negacionistas» a los que se oponían a este mandato instaurado de un día para otro por la OMS, pero ¿qué es la OMS? Una organización privada sostenida con el presupuesto de algunos gobiernos, las farmacéuticas y gente rica a los que los medios de comunicación de masas llaman «filántropos». A mucha de esta gente la vemos en las fotos de las reuniones de Davos, organizado por el Foro Económico Mundial (FEM por sus siglas en inglés). Se trata de una fundación sin fines de lucro, según su estatuto, con sede en Ginebra.

Uno de los primeros personajes de este sofisticado club en usar el término Nuevo Orden Mundial fue Rockefeller allá por los años setenta del pasado siglo. Kissinger publicó en 2014 un libro titulado World Order (Orden Mundial).También podemos acceder a vídeos de las charlas que han dado estos y otros personajes del Club. Algunos de esos vídeos son reveladores por lo que dicen, y por lo que sugieren.

Para entender mejor lo que sucede hay que leer, precisamente, el llamado Informe Kissinger de 1970 sobre población. Se puede buscar en Internet. El personaje era en ese momento secretario de Estado del presidente Nixon. Leyéndolo comprendemos mejor las políticas poblacionales que sobre el resto del mundo ha dirigido EE.UU. durante décadas.

Las medidas de control de la natalidad, siempre han sido prioritarias en EE.UU. Han creado numerosísimas clínicas de planificación familiar donde se incluía el aborto, y han potenciado otras en el resto del mundo a través de distintas entidades de mediación; han otorgado créditos a países en desarrollo si estos se comprometían al control de la natalidad que se les exigía; han apoyado campañas de esterilización en numerosos países. Voy a poner un ejemplo personal: en 1979 mi esposo y yo estábamos de paso por Bogotá (Colombia) y nos asombró la ausencia de niños por las calles. Preguntamos qué pasaba, pero nadie parecía entender nuestra pregunta. Pasaron tres días antes de que pudiésemos obtenerla de un amable taxista. Aquello se había conseguido con campañas de esterilización. De hecho, la famosa píldora anticonceptiva se creó para este fin, pero si buscas información sobre esto, difícilmente la conseguirás en Internet.

Con el mismo deseo de reducir la población, y cuanto se dice en el Informe Kissinger de 1974 (desclasificado en 1989) lo corrobora, se impulsó el acceso de las mujeres al mercado de trabajo, considerando que una familia en la que la mujer trabaje mejorará su situación económica, y no querrá tener niños. Consideremos lo ocurrido en España en los años ochenta, y veremos que eso fue lo que sucedió.

En base a los intereses de EE.UU., los países donde debía acentuarse esa reducción poblacional eran: India, Bangladesh, Pakistán, Nigeria, México, Indonesia, Brasil, Filipinas, Tailandia, Egipto, Turquía, Etiopia y Colombia. Corrían los años 70 (1974) y en el mundo había unos 3.900 millones de personas, pero el temor esencial era la progresión de esa cifra en el futuro.

Además de colaborar a la implantación de normas de planificación familiar y abortivas, se intentaba hallar un anticonceptivo masculino inyectable.

Lo que ha habido siempre detrás de esto, además de la posición política, es una ideología racista y clasista, y más temas de importancia geopolítica, claro, porque un exceso de población en los países en procesos de desarrollo necesitará más recursos, y más producción de alimentos, y ellos, EE.UU. necesitaban y así está descrito en el informe citado recursos minerales ―entre otros―de esos territorios.

Cuando quiero imaginar películas tenebrosas,  de puro terror, intento imaginar de qué habla cierta gente en el poder. ¡Vaya! El poco bello que me queda en los brazos se me eriza, porque si bien la frivolidad y la indiferencia de unos es peligrosa, la «obediencia» de otros es terrorífica. La obediencia de los de abajo, de los que tienen poco y nada, y de las clases medias bajas, además es ciega e ignora la Historia. Se puede obedecer por creer que es necesario, incluso te pueden vender que hay que ponerse estas vacunas por «solidaridad» con los demás para conseguir la «inmunidad de rebaño», pero no te dirán con la misma insistencia que participas en un «experimento farmacéutico» y es gratis, porque las han pagado los Estados.

Desde que esta «historia covidiana» comenzó, un grupo de médicos y biólogos contrarios a estas prácticas, y no solo estos profesionales, sino que poco después les acompañaban juristas, policías, etc., ha alertado a la población de los riesgos de ponerse estas seudovacunas que incidirán directamente en nuestra genética y en nuestra respuesta inmunológica. Pero, insisto, lo más doloroso es ver cómo la gente acepta todo lo que se diga por los medios de comunicación de masas, especialmente por la televisión, sin buscar más información. [1]

En esta realidad, los que con sus políticas, sus empresas y multinacionales han ayudado a empeorar las condiciones del mundo y han utilizado a las personas para conseguirlo, son los mismos que ahora nos dicen, prácticamente a diario, que tú y yo y el otro, y el de más allá, somos los culpables de consumir plástico, de crear basura, de que el hielo de los polos se derrita. Ellos, los mismos que han envenenado el mundo y se han hecho millonarios con las energías fósiles (los motores de combustión e hidrocarburos), son los mismos que ahora comienzan a dedicarse a las energías renovables,  las empresas de IA [Inteligencia artificial], robótica o bioingeniería. En su publicidad no mereces conducir un coche, la inteligencia artificial lo hará mejor por ti, ni trabajar, un robot podrá suplantarte. Son tiempos de poshumanismo y transhumanismo.

Decía Adorno, y por lo que recuerdo Adorno tuvo alguna relación con los servicios de inteligencia americanos, tras su exilio en EE.UU., que el Holocausto debía enseñarse en los colegios. No se enseñó. Nosotros tenemos nietos pequeños y adolescentes, y no les han hablado de eso, como no les han hablado de otras dictaduras, aunque ahora parece que quieren hablarles de sexo y transgénero y con no sé qué extrañas urgencias, quieren contarles el cuento de que ahora hay «hombres embarazados» como tan alegremente repiten en los telediarios y en el resto de medios.

Pero también alertó Adorno de que los próximos perseguidos serían los ancianos.  Desgraciadamente,  a algunos nos parece evidente, pero no solo los ancianos. El ataque general a los musulmanes está ahí. Además, han abierto la puerta a la eutanasia, en lugar de a los cuidados paliativos. Y ya sabemos lo que ha ocurrido con esta ley en los países del norte de Europa tras el paso de 20 años.

En resumidas cuentas: ¿no os asombra esa orquestación al unísono? ¿Los mismos eslóganes en todas partes el mismo día? ¿No oísteis en Argentina, pero también en España, India o  Nigeria, las palabras «Nueva Normalidad»? ¿No escucháis a diario la de un «Nuevo Reseteo, e incluso la de un Nuevo Orden Mundial?

¿Cuál de nuestras últimas experiencias no las habremos vivido de forma similar? Vivo en un pueblo pequeño y al comienzo, todas las tardes salía un coche de Protección Civil diciendo «Permanezcan en sus domicilios»,  repitiéndolo una y otra vez, cuando todavía no utilizábamos mascarillas porque los expertos decían que no eran necesarias, exactamente lo contrario de lo que dijeron después.

Siempre que un grupo (una «camarilla de amigos» como llamó Albert Camus a los jerarcas nazis, un grupo cuya ética no alcanzaba ni jamás podría alcanzar a los mejores) decida, bajo pretextos milenaristas, apocalípticos, escatológicos inaugurar una «nueva sociedad», ¡cuidado!, sea lo que sea que estén ideando, podemos correr el riesgo de llegar a vivir un nuevo «sacrificio humano». ¿Qué otra cosa fue sino el Imperio de los Mil años de Hitler? Esto lo sabían bien antropólogos como Leo Strauss, Frazer y otros. Pero, ¿lo sabemos nosotros?

Si uno quiere entender esta situación, no tiene más que escuchar los mensajes que se divulgan entre los que tienen el poder, esos super ricos, esas organizaciones y corporaciones industriales y comerciales, esos siervos (políticos) que les rinden pleitesía. Y así ocurre que, mientras tú te ves privado de libertad y de lo necesario para vivir, ellos, van en sus aviones de una parte a la otra del mundo. Por eso, cuando oyes que te quieren subir el precio del diesel, sonríes por no llorar.

Veréis, de momento no apelan a obligarte a que te vacunes, porque la gente, acude sola. Tienen acceso a una «minería de datos» que les permite saber en todo momento qué preocupa a la sociedad, a los consumidores, qué información buscan en Internet.

Yo no dudo de la honestidad de algunos, y se preguntarán: ¿de quién? Bueno, de gente como tú y como yo. Pero todo esto sucede ante los ojos del mundo en un contexto en que se impide el debate y no se invita a hablar a la parte contraria («la otra campana») en los medios de comunicación masiva, obviando lo que nuestros padres nos enseñaron, que «siempre  hay que escuchar a las dos campanas», porque sí, verdaderamante, hay dos campanas. Están los que te asustan conque hay dos o tres cepas, y esta o aquella, a cual más peligrosa. No, ¡cuidado! Como explican otros a los que no se deja hablar hay miles, de hecho hay ya una lista de 50.000, que se puede consultar, y si todavía no aparecen más en esa larga serie es porque los datos todavía no se han podido volcar, pero en todas partes hay nuevas cepas, y tú mismo si te has puesto las llamadas vacunas, las estás generando en tu cuerpo.

Si lo pensáis, primero dijeron que la vacuna era la solución a la pandemia, añadieron que con una dosis bastaría, y con eso se resolvería también lo económico. Luego avisaron de que serían necesarias dos dosis,  ahora para alguna de las vacunas ya son tres, es decir, la gente va a vivir vacunándose, y, además, puede continuar contagiando. Mientras tantos, se seguirá diciendo que la gente se contagia en las cafeterías y la hostelería, en general, pero no en los transportes públicos saturados. De un golpe, se ha podido instaurar como norma el teletrabajo, miles de negocios han cerrado, y las «colas del hambre» aumentan día a día.  Y encima, aunque te vacunes, tienes que continuar utilizando la mascarilla porque puedes contagiar. Luego, se quejarán de que a esto se le llame «Plandemia».

Por cierto: ¿cómo puede ser que ya no se reporte gripe o neumonías bilaterales por bacterias? Es curioso cómo han desaparecido, al menos en España, esos diagnósticos, y todo sea Covid-19. Una pregunta: ¿por qué se paga más a los hospitales y clínicas por la estadía de un paciente de Covid que por uno de gripe? Resulta que el virus del Covid-19 se transmite del mismo modo que los de la gripe, pero se han detenido los contagios de la gripe y no los del coronavirus. ¿Quién se acuerda ya de lo que era un resfrío? Tampoco existen. ¿Y aquel mensaje de no hace falta ponerse mascarilla del comienzo de la pesadilla? Ha desaparecido. ¿Y aquel, «se ha demostrado que el virus permaneces sobre la superficie de las cosas»? Resulta que ahora una persona de cada diez mil se puede contagiar de ese modo.

Me pregunta una amiga por distopias o antiutopías extrañas. Que si quieren reducir la población, que si van a llegar los extraterrestres. «¿A ti qué te parece?» me pregunta, justamente a mí, que como escritora soy capaz de imaginar las peores pesadillas.

Veréis, en las selecciones que hacían los nazis cuando las personas llegaban a los campos de exterminio, los que salían del lado izquierdo del tren, iban directamente a las cámaras de gas (tras quitarles sus últimas pertenencias, sus ropas, y rasurarles los cabellos con la excusa de recibir una desinfección y una ducha). Los que bajaban del lado derecho, se salvaban, al menos, por un tiempo. Aunque no era el caso de los niños, a estos se los enviaba directamente a las cámaras de gas. ¿Alguien preguntará qué lógica tiene esto? Ninguna. En el delirio nazi, la cábala, y el azar jugaban un gran papel, la deshumanización del hombre también, y además, alentaban a que participasen en su propia denigración. Esa «zona gris de los campos», que tantos padecieron, queda así explicada.

He intentado estos días, en que no puedo dejar de pensar en todo esto, preguntarme cuál es el criterio qué impera en esta situación. Observo que solo hay dos opciones: vacunarse o no. Y el criterio me parece claro: de esa decisión puede depender tu vida. Teniendo en cuenta que hace pocos años la OMS modificó los datos por los que se declara una «pandemia», y que este virus ―al menos por el momento―no afecta gravemente a la mayoría de los jóvenes y personas con buenas salud, que es superable para ellos en el 95% de los casos, igual que lo son otros muchos virus,  y que las PCR (cuyos resultados alarman a la población porque esos datos hacen subir la estadística de los contagiados), y que no son otra cosa que  tests que marcan como positivo de Covid, es decir, de SARS-CoV-2, incluso a proteínas de la propia persona, me pregunto: ¿cómo fue posible que a nivel mundial, en todos los países, no se permitiera hacer autopsias, lo que hubiera permitido saber desde el primer momento qué estaba ocurriendo en los cuerpos de los enfermos? (Los primeros que lo hicieron fueron unos médicos italianos, transgrediendo las normas que les habían impuesto. Es decir, su desobediencia les permitió acceder a un conocimiento científico.

Me dice mi amiga: «es que tú piensas diferente». ¿Diferente de qué? me pregunto. Cuando uno ha vivido alguna dictadura, y yo las viví,  ya aprendió la lección para siempre. Lo primero: dudar de las palabras. Lo segundo: si lo que estás viendo te parece una dictadura es que es una dictadura, aunque te prometan el cielo. Una vez que percibes las incongruencias de los argumentos y los mensajes publicitarios de la gran campaña de vacunación, saltan a la vista la «biopolítica de los cuerpos» de la que nos habló Foucault, y la «neolengua» orwelliana.

Resumiendo: ¿No hay nadie inteligente en el ámbito de las religiones para alertar a los suyos? ¿Nadie hay en los partidos políticos? ¿Cómo puede ser que en lugares en los que se supone que deben imperar verdaderos intereses científicos los decanos de universidades, por ejemplo, las españolas, hayan pedido que se vacune a sus profesores? Y también algunas empresas han pedido ser ellas las que vacunen a sus empleados. Si fuera ese el caso, y un empleado no acepta vacunarse, ¿podrá ser despedido? ¿De qué sirve un pasaporte Covid, si los vacunados también pueden contagiar?  ¿Cómo es posible que se haya vacunado a sanitarios, bomberos, policías, fuerzas armadas, grupos esenciales para el funcionamiento del Estado? ¿Cómo puede estar ocurriendo que en el caso español se les haya puesto a muchos de estos profesionales una vacuna que causa trombos, ya desde la primera dosis, y ahora se esté hablando de ponerles una segunda dosis de otra vacuna? ¿Qué tanto por ciento de la población está ya vacunada y será vacunada una y otra vez, alterando su sistema inmunológico, incluso su sistema reproductivo? ¿Este tanto por ciento será igual en todos los países? Porque está claro que algunos países no hacen publicidad y vacunan muy poco. En Rusia, por ejemplo, solo se ha vacunado el 3%, y venden su vacuna fuera, mientras que en España se espera llegar al 70% de vacunados en verano.  ¿Es que no han leído los estudios españoles que se han hecho sobre los mayores de las residencias y la repercusión que tuvo para los fallecimientos el hecho de que muchos ancianos estuvieran vacunados contra la gripe? ¿Qué papel han jugado en esto los principales líderes mundiales? En algún país se han quejado porque las vacunas que han recibido no tenían el mismo valor de las muestras que las que les habían enviado. ¿Cómo es posible que en aquellos países donde más se ha vacunado hay más casos? ¿Por qué han surgido una serie de medios que se dedican a decir que ciertas informaciones que se buscan en Internet son bulos, cuando no lo son? ¿Quién financia a esos medios?

Bien, dice mi amiga, «¿y qué hacemos?» Eso, qué hacemos mientras nos prometen ciber apagones, y más pandemias, y más confinamientos y más muertes y ruina.

Como yo no soy médica ni bióloga, simplemente, les invito a que lean este documento firmado por 79 médicos y 43 biólogos: Estudio vacunas Covid-19 Un documento de más de treinta páginas en donde se recogen con los correspondientes avales y enlaces a investigaciones, las opiniones científicas que sostienen, y esta Carta abierta de la agrupación de Doctores por la Ética del COVID a la Agencia Europea de Medicamentos sobre las vacunas.

Porque leer esto, es escuchar a la otra campana.

 

Notas:

[1] Medios dedicados a la censura y a dictaminar qué es o no un bulo. Estos son algunos: Factual, Newtral, Maldita. Por ejemplo, si buscas lo que dijo Christine Lagarde, cuando era gerente del Foro Monetario Internacional (FMI) sobre los ancianos: «Los ancianos viven demasiado y es un riesgo para la economía global. Tenemos que hacer algo, y ¡ya!» (2012). Estas páginas (a las que se denomina «verificadoras» de si algo es verdad, aparecerán en primer lugar en Google y te dirán que es un bulo y una mentira. Pero lo que dijo, es tan cierto como que yo la escuché decirlo en un telediario y en otro, y  sus palabras aparecían en todos los medios de comunicación masiva en horas posteriores. La señora Lagarde, nació en 1956, por tanto, cuenta con 65 años a día de la fecha; evidentemente, para ella los ancianos deben ser «otro»s.  Aquí el enlace a un medio que recoge sus palabras y da acceso a un informe muy esclarecedor sobre el tema.Y lo mismo te dirán si buscas lo que dijo el Ministro japonés de finanzas sobre los ancianos. Algunas de sus frases fueron «Que se mueran pronto [los ancianos]» (2008) o esta otra «Ver a gente de 67 años o 68  constantemente ir al médico. ¿Por qué tengo que pagar por las personas que solo comen y beben y no hacen ningún esfuerzo» (2013). Se puede ampliar la información aquí.

Y lo mismo te pasará si buscas tal o tal otra cosa que dijo Rockefeller, Kissinger, Bill Gates, Soros, etcétera.

Sobre estos medios es necesaria hacerse una pregunta: ¿quién los financia? Y ¿cómo permite Google o acaso está en su interés, el que aparezcan siempre en un posicionamiento privilegiado?

 

Libros de interés en tiempos de distopías:

Un mundo feliz y Regreso a un mundo feliz de Huxley;  Rebelión en la granja y 1984 de George Orwell; Cadáver exquisito de Agustina Bazterrica.

 

Cuando los veterinarios hablaron

Desde que comenzó la pandemia he recogido muchísimos artículos publicados en prensa con la intención de guardar el discurso establecido desde el principio de la llegada de la amenaza covidiana. Lo curioso es que el primer artículo que guardé fue una entrevista a un veterinario, recordarán aquello de que todo debió empezar por un pangolín o un murciélago y luego pasar a otra especie antes de llegar a las personas, bueno, aquel veterinario decía en esa entrevista que el gobierno español a través del Ministerio de Sanidad no les había convocado, precisamente a ellos, que tenían relación directa con ese tipo de virus en animales. En cuanto a la vacuna, opinó que no sería posible, que la solución no pasaba por ahí. Dos años ya de estas palabras.

 

Importante recordar que las llamadas «vacunas» contra la Covid-19 no están aprobadas, solo están autorizadas condicionalmente. Si aceptas ponértelas, estás participando en un experimento. Las farmacéuticas no se hacen responsables de los resultados. 


#Nuremberg2

Entrevista (video subtitulado en español) al abogado alemán Reiner Fuellmuich: "Estos son los peores crímenes de lesa humanidad jamás cometidos".

El macrojuicio que están preparando será contra organismos privados como la OMS y el Foro de Davos, entre otros.

El prestigioso abogado es conocido por las demandas emprendidas contra Deutsche Bank y Wolkswazen.

Video de la entrevista con subtítulos en español. Clica Enlace:

 #Nuremberg2

Otro enlace con varios vídeos subtitulados en español sobre las demandas interpuestas.

Vídeo subtitulado en español, donde se compara lo ocurrido en el nazismo con lo está sucediendo en este momento con la colaboración de médicos, compañías farmacéuticas, políticos, grandes medios de masas, etcétera: "Eugenesia, exterminio y Covid 19: Vera Sharav, superviviente del nazismo".

Participa en la entrevista el abogado Reiner Fuellmuich. 

aquí.

Declaraciones del exvicepresidente de Pfizer"Su gobierno  le está mintiendo de una manera que podría llevarlo a la muerte" 

Enlace:

 


 

 

 

 

                      


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