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domingo, 23 de noviembre de 2014

«ÁLORA, LA BIEN CERCADA»



Por: Pilar Alberdi

He tenido la ocasión, el pasado 12 de noviembre, de mantener un encuentro con los alumnos del colegio Miguel de Cervantes de Álora, del que he dado noticia en el siguiente enlace.
Estos encuentros facilitados, por el Centro Andaluz de las Letras, nos invitan a una reflexión profunda de lo que significa escribir temas que serán leídos también por otros. Cuando se trata de los pequeños lectores, la responsabilidad es todavía mayor. De regreso a casa, como siempre, pensé en cuántas cosas se nos quedaron en el tintero, cuántos temas por explicar.
Pero no era de esto de lo que quería hablarles, sino de un regalo que me dieron en la biblioteca: unos números de la revista internacional de poesía «Álora, la bien cercada».
Doy por hecho que quizá muchos de los que leerán estas líneas no conozcan el “romance de frontera” al que hace referencia el título de la revista y por eso les invito a leerlo en el siguiente enlace, porque recuerda el pasado de esta población junto al Río Guadalhorce. Pese al tema, conflictivo que se expresa de un sur mozarabe y un norte cristiano hay que mantener vivo el recuerdo de aquella tierra Andalusí, la de las tres culturas capaces de convivir durante setecientos años juntas, y a filósofos tan importantes para la cultura del continente europeo como Avempace, Avicena, Averroes, Maimónides. Sin Averroes, difícilmente habrían llegado los escolásticos del medioevo a conocer a Aristóteles, y bien puede decirse que de ese conocimiento, y tras separarse la teología de la filosofía, comienza el camino hacia nuestra modernidad.
Bien, resumiendo, me traje esas revistas ofrecidas por María Eloísa Puertollano Cañadas, responsable de la Biblioteca Municipal de Álora, como quien se trae un pequeño tesoro, ¿con qué lo compararía? Con la visión de un hermoso amanecer o atardecer, con una brillante caracola que rueda sobre la arena mojada de la playa, con el vuelo de las gaviotas, con la voz de un niño, sí, con todo eso que no da dinero, pero si emoción y sabiduría.
Tenía mucha razón María Eloísa cuando me dijo: ―Sé que tú las vas a disfrutar.
Y como así ha sido, quiero dejar mi testimonio. En sus páginas encontré a poetas con los que en el pasado compartí páginas en otras revistas, como Manxa, por ejemplo.
Ver que un Ayuntamiento, colabora para el mantenimiento de esta publicación que honra a su localidad, al famoso romance que rememora tiempos heroicos, y a la literatura en general, me parece un ejemplo magnífico. Captar cómo el esfuerzo de personas como el poeta José María Lopera ha llevado adelante con éxito una cuidadosa selección de poetas y poesías, más.
Todavía, y es grato saberlo, hay ese amor a la cultura que permite revistas como ésta o concursos literarios con jurados independientes y criterios literarios al margen de los comerciales. Es bueno confirmar que sigue ocurriendo, y que sea motivo de orgullo.Y que, además, todo esto ocurra aquí, a un paso, en la serranía malagueña.



Nota: el último número de la revista fue presentado el pasado mes de mayo en Madrid, en la Asociación de Escritores y Artistas Españoles, número en el que participaron 59 poetas españolas e internacionales.
El acto contó con la presencia de José Sánchez Moreno, alcalde de Álora, el poeta José María Lopera, la represeentante de la revista en Madrid, Isabel Miguel, Emilio Porta, visesecretario de la Asociación de escritores y artistas españoles, y un nutrido público, entre los que se encontraban poetas y ilustradores de la revista, entre otros.
En el siguiente enlace encontrarán la información.

domingo, 13 de octubre de 2013

«ESPAÑAHOGÁNDONOS...»

Poeta Blas de Otero

«Españahogándonos...» De Blas de Otero a Jaime Gil de Viedma.

Por:Pilar Alberdi


Estos días, mientras esperaba el nacimiento de nuestro quinto nieto, qué hermosa es la vida cuando nace y cuántas esperanzas trae, releí dos antologías de poesía, una de Blas de Otero (1916-1979) y otra de Jaime Gil de Biedma. Hablaban ellos de la España de los 50, de ese siglo XX en que algunos de nosotros hemos nacido, de esa posguerra estrecha de miras, del suplicio de los días iguales, sin futuro, de la pobreza, y miren por dónde, quién lo iba a decir, resultó que parecían estar hablando de hoy, de este día, de esta España, en la que en vez de dar soluciones inteligentes se da sufrimiento sin miramientos. Y la pregunta es sencilla: ¿por qué tanto sufrimiento? ¿Por qué destruir a las familias? ¿Por qué quitar a los pensionistas su futuro? Creo que hay personas que necesitan tener a otros por debajo suyo para sentirse un poco importantes. Crean la pobreza, la aumentan cada día, y luego dictan leyes con la intención de quitarla de la vista, de la suya especialmente. Y como la pobreza que crean no debería ser vista por el centro de la capital de España, resulta que ahora los músicos callejeros deberán pasar un casting en donde demuestren que saben cantar o tocar un instrumento musical, y los aparcacoches y otras personas que se ganan la vida, es decir, que sobreviven en las calles, serán multados con una cifras que, seguramente, no han visto hace meses. Y es que estos dirigentes piensan que estos pobres son ricos, sí, pero ricos de pobreza, en esta tierra de nadie, en donde falla la justicia social. En fin, que ya lo decía Blas de Otero, pero hace sesenta años: «Madre y madrasta mía,/España miserable/ y hermosa. Si repaso/con los ojos tu ayer, salta la sangre/ fraticida, el desdén/idiota ante la ciencia,/el progreso». Sí, el desdén ante la ciencia y el progreso, y también ante la educación y la salud pública universal...Y cuando habla de sí, el poeta, se vuelve humilde y reflexiona: «Para qué hablar de este hombre cuando hay tantos que esperan españahogándose». Y él soñaba con un mañana, estoy segura de que no pensó en este momento, en donde: «De haber nacido, haber/ nacido en otra España;/sobre todo/ la España de mañana». Pero no puede ser esta España la soñada, porque aquí se ha declarado a las corridas de toros Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad, y él escribía «Pregunto y me pregunto: ¿Qué es España?/ ¿Una noche emergiendo entre la sangre?/ ¿Una vieja, horrorosa plaza de toros/ de multitud sedienta y hambrienta y sin salida?». Y por si alguien cree que él habla mal de España, aclara: «En vuestras manos/tenéis España. Dicen que la dejo/ malparada. No es culpa del espejo./ Que juzguen los que viven por sus manos». Sí, que la juzguen estos 6 millones de parados, los jubilados a los que se condena a la pobreza, las pequeñas empresas que han desaparecido y las que sobreviven a duras penas, la falta de crédito y el aumento de la deuda de España de la que no nos beneficiaremos, pero que pagaremos todos.
Poeta Jaime Gil de Viedma
Y estaba yo en estos pensamientos, tarde de domingo, y en estas áridas relecturas, una noche de la semana pasada, cuando los versos de Jaime Gil de Viedma (1929-1990), otro poeta de los 50, de un golpe me empujaron de aquella España a esta: «Adelantaron/ las lluvias, y el Gobierno/ reunido en consejo de ministros/ no se sabe is estudia a estas horas / el subsidio de paro/ o el derecho al despido,/ o si sencillamente, aislado en su océano,/ se limita a esperar que la tormenta pase/ y llegue el día, el día en que, por fin/ las cosas dejen de venir mal dadas». Pero seguimos en la misma senda, y aquí no se extradita a torturadores o asesinos franquistas, ni aunque los pida la justicia de otro país... Y sólo queda hacer memoria, actos, conmemoraciones, y seguir insistiendo: «Porque no éramos muchos, es verdad, / en el campo sin cruces donde unos españoles/ duermen aparte el sueño, /encomendados sólo a la esperanza humana,/ a la memoria y a las generaciones»... Y que me digan a mí, que los poetas no viven en la realidad, que me lo digan, sí, que me nieguen que estamos un día sí y otro también en esta cruel espera, «españahogándonos», sin más.

martes, 30 de julio de 2013

ODA AL TIEMPO




Por:Pilar Alberdi

¡Háblame del tiempo!
¿Qué pueblos le negarán
su obediencia?
¿Qué mujer, sus hijos?
¿Qué hombre, su esperanza?
¿Qué guerrero, su batalla?
¿Qué árbol su sombra?

¡Háblame del tiempo!
¡Invístete de su poder!
¡Contesta!

Bien, lo haré.
Soy el tiempo.
Para distraer mi muerte,
escribo. Escribo
de los días y las horas.
Algunas veces, escucho pensamientos...
Los pensamientos,
son lo único que pueden detenerme.
Por ejemplo, si alguien dice:
"Este quieto polvo fue caballeros y damas
y jóvenes y doncellas;
fue risa y talento y mirada,
y túnicas y rizos".

¡Más!... Quiero
que me hables más
del tiempo.

¿Más? Bien, lo haré.
Soy el tiempo.
Para distraer mi vida,
escribo. Escribo
de los días y las horas,
los minutos, los siglos y los meses...
Algunas veces, escucho pensamientos...
Son lo único que pueden detenerme.
Por ejemplo, si alguien dice:
"Quien ha mirado la belleza con sus ojos,
está entregado ya a la muerte;
no será útil para ningún servicio en la tierra,
quien ha mirado la belleza con sus ojos..."




©Pilar Alberdi
Poema: ¡Háblame del tiempo! Del libro: "Oda al Tiempo"
Primera cita: Jorge Manrique
Segunda cita: August Graf Platen Hallermunde


miércoles, 26 de junio de 2013

POEMA




SI LLUEVE Y HACE FRÍO...

Por: Pilar Alberdi

Si llueve y hace frío...
Si la idea del jardín
era crearlo de la nada;
calcular las estaciones,
la caída de las flores,
y las hojas; el espacio
que al paso del tiempo
robaría la enramada.

Si llueve y hace frío...
Y el jardinero, también tenía
calculado el roce,
de la mirada viajando
por las sombras, revoloteando,
detrás del vuelo de una
mariposa, piando con
los pájaros, alegrando el nido.

Me pregunto, si entre todas
las cosas calculadas, el jardinero
contuvo el aire de su pecho, al sutil
paso de las nubes; o las gotas
de lluvia, resbalando por
las hojas; o la oscura amenaza
de la noche; me pregunto...


Cuando viene el jardinero
y me salva; exclamando...
"¡Ah, pero quien dice noche,
dice mucho!" Y me toma
del brazo, y me aleja de su reino,
mientras yo, sólo recuerdo:
que es otoño, llueve, y hace frío.





Citas:
"Si llueve y hace frío..." Vicente Aleixandre.
"¡Ah, pero mucho dice quien dice noche!" Hugo Van Hofmannsthal

Del libro de poesía "Oda al tiempo".
De la foto: derechos adquiridos en Fotolia.

jueves, 23 de mayo de 2013

TRES POEMAS DE PILAR ALBERDI





INSIGNE POETA

Se ofreció como lector oficial
de libros abandonados.
De uno solo, o de todos
los posibles libros.
Ni el más exquisito
de los políticos
aceptó su nombramiento.
El hombre se llama
Emilio A. Westphalem
y es poeta.
Evidentemente, es bueno:
cree en los milagros,
en el pan de cada día;
en esas cosas...

ACUSE DE RECIBO

Recibí su interpretación del poema.
Usted me habla de un río, una luna, unos pinos.
Yo lo único que hice fue
dejar un papel en blanco sobre la orilla.

LA CONSTRUCCIÓN DE LA MURALLA

Hacia el atardecer
de la última piedra colocada
se posó una mariposa.
Fue un instante.
Después de ella,
milenios.




Nota: como dije en alguna ocasión anterior, iré subiendo poemas que escribí hace años. Estos tres y varios más, integraron una plaquette de poesía que editó el poeta costarricense José A. Porras en 1993.

lunes, 6 de mayo de 2013

EL SONETO

Pilar Alberdi


Al arte del soneto me dispongo,
buscando enfebrecida el blanco prado;
con encorvado gesto renovado,
cuento sílaba por sílaba, pongo.

Quevedo, Góngora, servil impongo;
repitiendo anónimo el severo hado;
suplico a aquéllos, sus limosnas dado,
fiel al soneto, su paz recompongo.

No me dejo caer por la palabra.
Ni me pierde la apuesta de los sesos.
Con medida ejecuto el duro juego.

Juego a que en oscura cueva, luz se abra.
Sumisa espero: versos como besos.
Acepto al soneto alimentar su ego.



Nota: hace ya muchos años tuve una época en que escribí sonetos.

jueves, 25 de abril de 2013

"PALABRAS PARA JULIA"




Este mediodía los titulares de las portadas de los principales periódicos digitales españoles publicaban que se ha llegado a la cifra de más de seis millones de parados.

domingo, 14 de abril de 2013

EL PÓRTICO DE LA LUZ



Tres poemas de El pórtico de la luz

LA COLINA


Bebíase entera la negritud
de la noche.
Ni una sombra de nube
pacía en su espesura.
No sé por qué soñamos, siempre,
el mismo sueño:
el patético canto del buchón;
las hojas de los chopos, dándonos
las últimas horas de un otoño
que parte hacia el invierno.
Me pregunto quién —aparte de nosotros—
habita esa colina.
Quién la nombra.
Quién la hizo suya,
por un par de versos...
Es nuestro: el recio sonido
de los lomos de los pinos;
el bosque de robles
y el posible aquelarre;
el enhiesto colmillo
del jabalí que busca
en la embestida del hayal los frutos.
Ángeles custodios vendrán
a repartir nuestros tesoros
entre columnas de castaños,
templos de nogales,
coros de manzanos,
frisos de avellanos.
El poder, amigo mío, el poder...
nosotros también lo hemos conocido.
¡A qué negarlo!
Aún nos intimida el verso
que nos da la vida...
Y esa luna, atrapada entre los pinos.


Puedes leer más poemas en el siguiente enlace.

miércoles, 20 de marzo de 2013

CONCURSO DE HAIKUS


Universidad de Castilla - La Mancha.
"Séptimo concurso de Haikus en la Biblioteca del Campus de Albacete".
ENLACE
Ha sido para mí una grata sorpresa ver que recogen uno de mis haikus.

martes, 12 de marzo de 2013

"EL PÓRTICO DE LA LUZ"



Carmen Martínez Gimeno, escritora, editora y traductora, recoge en su blog Sin borrones, en un artículo dedicado a varias autoras, mi obra El pórtico de la luz.



El pórtico de la luz, de Pilar Alberdi (ebook Amazon), es un poemario corto, de versos luminosos, como presagia el título, y una madurez admirable. Se mezclan los poemas de corte clásico con otros más vanguardistas, y en todos el uso del lenguaje es exquisito, y surgen sorpresas que cambian el sentido de lo que habíamos creído entender a cada paso:

Esta inclinación a tus caricias
me convierte en humo entre tus dedos.
¡Oh, Dios!
¡Es a esto a lo que nos dedicamos;
esto, lo que hacemos con nuestra soledad!
Los dioses hace tiempo que están ciegos.
En cualquier rincón, tropieza uno
con sus bastones.
Se descubre eterno, por casualidad.

(Continuar leyendo el artículo Trenza que trenza estrellas en el blog de Carmen Martínez Gimeno)

domingo, 3 de junio de 2012

HAIKU



Algunos de los haikus que se reúnen en esta obra fueron publicados en francés y español en Haiku sans frontières ―une anthologie mondiale―. Les Éditions David. (1998) Orleáns, Canadá. Desde el año 2000, uno de ellos se publica en las ediciones en español de la editorial Houghton Mifflin Harcourt (USA). Varios aparecen en páginas de internet como El rincón del haiku.
Se divide la colección en haikus de Invierno, Primavera, Verano y Otoño.
Ebook en Amazon a 0,89.

viernes, 9 de marzo de 2012

POETA INVITADA: MARITZA BARRANCO



¡Mujer!...

Por: Maritza Barranco

¿Cuántas vidas han pasado desde que se fue tú último amante?

Recuerdo a José, Leonardo  a Mario y a aquel agonizante.
Recuerdo la ceremonia de Iglesia y luego cuando te bautizaste.
Fuiste a París,  a Praga, a Madrid y en Caracas compraste un dibujo valioso, pero lo firmaba un artista errante.
Y en Guadalajara rompiste los cristales que bajaron unos chicos de Marte.
Y allí tomaste  piedras de sitios celestiales y esculpiste la Cruz  de la historia de mitos ancestrales.
Luego, reabriste el cofre de Cleopatra, y hurgaste en secretos conocidos, pero sin dueños.
Y en África, lloraste en el altar de los ancestros.
En Jamaica usaste abrigo y  en Panamá buscando perlas encontraste un buen amigo que murió al abrazarte.


Y ahora después de ir y venir por la vida, ¿qué haces?
Ya se que nunca te cansas de los viajes
Ya cursan cientos de años y sigue cabizbaja esperando, nadie sabe si es a un directivo mutante o un ser galáctico, imperturbable.


Ya pasas de la edad de amarte,
Ya no hay manilla de oro,
Ya tus caderas son lineales.


Tu bastón de marfil, repuja en el viento sentenciando al visitante.
Ya no cantas.
Ni habitas en los parques tras golondrinas que despiden la tarde.
Pero  Mujer: ¡estas más sonriente!... no se si esta larga espera te hace feliz y sigues como siempre: escribiendo páginas de un diario interminable.


Si mujer, te veo y reanimas a la niña traviesa, y a la elegante dama de las tardes.
Nunca renunciaste al verso
Ni a la palabra,
Ni a la caricia,
Ni a tú punto de azúcar en el limón
Ni a tú juicio y  ni al perdón,
Tampoco al amor.
¡OH!...Mujer de todas las edades!


¡Mujer de hombre primitivos y caballeros elegantes!
¿Dónde guarda la manecilla del reloj suizo?.¿dónde está tú último brillante?
¡Oh!...Mujer que vives en el aire:
Haces poesía para no morir de recuerdos
Y deambulas sin prisa porque a tus años
se vive y se muere, en el mismo instante.



La autora:

Maritza Barranco: "Ando por los caminos tratando de atrapar un sueño. La intranquilidad de mi espíritu nunca ha reñido con el amor que me inspiran Yanet y Yamel y ahora se suman Gaby, Dany y Sofi, tesoros genéticos.Pero estudié Periodismo por el afán de búscar y buscar sin detenerme. Por eso me multiplico en diversos quehaceres: publicidad, ayuda a mujeres emigrantes, ventas inmobiliarias, sanación con reikin y otros saberes. Mantengo una gran apuesta conmigo misma. Combino colores para hacer mi arcoiris".
Blog de la autora Otros blogs suyos: Centro de gestión y ayuda a mujeres inmigrantes; Informativo dominicano; Haití memoria solidaria.

lunes, 20 de febrero de 2012

SUEÑOS DE VERDE de Alexis Brito




Reseña: Pilar Alberdi

Publicado por Albis Ebook este poemario adolescente de Alexis Brito Delgado reúne algunos de sus primeros poemas y se abre con un prólogo en donde el autor da cuenta de su trayectoria literaria. La introducción al mismo es la frase de Rimbaud: «El poeta se convierte en evidente a través del largo, sistemático e ilimitado desorden de los sentidos». O, lo que es lo mismo, la persona que es el poeta, se reconoce, se descubre a través de la parte inconsciente que le devuelven las palabras que surgen a través de cada poema. Y en ese esbozo, a modo de volcar la mirada sobre un espejo, nosotros también nos reconocemos. Vemos reflejado ahí, en este caso, nuestra adolescencia..
Alexis Brito Delgado reconoce como padres literarios a Yeats, Baudelaire, Rimbaud, Whitman, Blake y otros a los que llegó posteriormente como Brecht.
El poeta, ya no como adolescente sino como hombre que hoy puede mirar atrás, dice: «tenía la edad y la sensibilidad perfecta para sumergirme en aquél océano enmarañado. Mi creatividad por las nubes y, dado que era un chaval solitario e introvertido, descubrí que la poesía era la forma ideal de desahogarse». Él sabe que «bastante complicado es publicar una novela, como para perder el tiempo enviando mis poemarios a editoriales», sin embargo no cede ante la tentación de rescatar estos poemas del pasado y hace bien porque nos permite vernos reflejados en ellos. Y sin bien es verdad que hoy en día, es decir a partir de mediados del siglo XX «la poesía es la hermana bastarda de la narrativa» cualquiera que tenga una trayectoria lectora sabe que en un poema cabe tanto o más que en 500 páginas.
Se quiere libre el poeta de las limitaciones de la rima y el conteo silábico, pero en esto de las formas no hay libertad posible, todo lo que nos antecede está en nosotros, y en su caso algunos poemas muestran un ritmo que no puede escapar al acento prosódico y a la utilización de ciertas palabras en beneficio del ritmo.
Encontramos también en este poemario palabras cultas o en desuso para el habla popular y que sirven para recrear un ambiente y una atmósfera para los sentidos a la que calificaríamos de romántico-gótico:«templo, ruinas, deidades, máscaras, óbalo, lumbre, demonios, infierno, destino, velos alabastro, azabache, carmesíes....» Palabras que sirven para acompañar sentimientos dolorosos, certidumbre del caos y fe en la esperanza.
Cita el autor entre su poemas preferidos los siguientes: Ruinas de neón, Sueños de verde (que da el título al libro), Siento mis sueños, Ensueños e Historia, a los que percibe como una «pentalogía sobre el amor no correspondido».
En esta poesía el uso del gerundio es abundante, lo que no hace más que recordarnos las fuentes de las que se nutre, y que estamos en presencia de un poeta. Lo apreciamos ya desde el primer poema «Ensueños».
Hay poemas escritos en segunda persona, en diálogo con la persona evocada; y otros en los que el poeta confiesa lo que siente de un modo directo... «Déjame decirte lo que creo...» De este modo comienza el poema «Noches interminables».
Frente a unos poemas más clásicos, hay otros de estilo moderno. Es el caso de «Aves de promesa» que a través de la carencia de determinantes, consigue provocar imágenes que se multiplican en evocaciones a ambientes diferentes, e implícitamente surgen a través de la enumeración: metáforas y comparaciones.


AVES DE PROMESA

Susurros de fragantes hierbas,
manos danzantes,
corrientes violetas de agua,
desiertos infinitos,
peces brillantes.
Cielos despejados de nubes,
bosques misteriosos,
miembros orantes extendidos,
ojos sesgados al anochecer.

Aves de promesa
volando alto
en el tiempo de verano.

Flores extrañas,
hogueras donde arden sentencias,
ciudades vivaces,
calles sinuosas,
mares turquesas,
tapices de estrellas rojas, azules y amarillas,
dulces sonrisas peregrinando,
pies descalzos pintados.

Aves de promesa
volando alto
en el tiempo de verano.


Cierra el libro la frase de Novalis: «Lo que ahora no alcanza la perfección, lo alcanzará en un intento posterior o reiterado; nada de lo que abraza la historia es pasajero, y a través de transformaciones innumerables renace de nuevo en formas siempre más ricas». Y el hombre que fue ayer aquel adolescente sigue hoy en la tarea. No ya sólo desde la poesía, sino también desde la narrativa.

Nota: puedes descargar este libro gratuitamente desde la página de la Editorial Albis Ebook. La obra contiene ilustraciones interiores y de portada de Ösk. La maquetación interior la ha realizado Carlos Daminsky y la de portada, Anabel Zaragozí. Descarga el libro en este
enlace
.

IMPRESIONES LAS JUSTAS



El blog Impresiones las justas que lleva el editor y escritor Javier Casado recogió de mi blog el poema "Oficio de poeta" y tuvo la amabilidad de publicarlo en el suyo. Les invito a conocer este blog Impresiones las justas y la editorial del mismo nombre en el siguiente enlace.

martes, 14 de febrero de 2012

HAIKUS



La inclinada
fragancia de la rosa
sobre la hierba.


(Pilar Alberdi) ©


Mis haikus

Fueron recogidos en papel en HAIKU sans frontières —una antologie mondiale—, Les Éditions David (Orleans, Ontario, Canadá, 1998).
La editorial Houghton Mifflin Company para su Spanish Reading Program destinado a estudiantes de español,lleva publicando uno de estos haikus desde el año 2002, y ha renovado sus derechos hasta 2020.
Citaré a continuación algunas páginas digitales donde se citan o reproducen.
El rincón del haiku (Buscar en autores letra «A»)
Terebess
Artículos:
Poesía Haiku de Luis Corrales Vasco Odesa
HaikenHaikus de poetas del siglo XX
Aspha Súmaj(Tierra linda) de Antonio Cruz
Referencias a estos artículos pueden verse en Teoría poética

viernes, 18 de noviembre de 2011

LA CIUDAD LÍQUIDA Y OTRAS TEXTURAS de Filipa Leal



Por: Pilar Alberdi

Se trata de una edición bilingüe con traducción y presentación de Luis González Platón publicada por la Editorial Sequitur con el apoyo de la Dirección General del Libro y las Bibliotecas del Ministerio de Cultura de Portugal.

Comenta el traductor cómo conoció la obra de Filipa Leal en una librería de Valladolid, especializada en libros para estudiantes de idiomas, y cómo el hecho fortuito de este inesperado encuentro se convirtió en un feliz acontecimiento, que es lo que se siente siempre que un libro nos gusta, y deja huella en nosotros. Los hechos citados ocurrían en el año 2008. La casualidad quiso que al año siguiente, la Feria del Libro de Valladolid destinase un día a la Literatura Portuguesa. El evento contó con la presencia de varios autores portugueses entre quienes se encontraba Filipa Leal, ante quien se personó Luis Gónzalez, traducción en mano, para alegría y sorpresa de la poeta.

No me negarán que la historia de los hechos tal y como ocurrieron es preciosa. Pues bien, yo también tuve la sensación, que estoy segura otros repetirán tras la lectura, de encontrarme ante una poesía, la de Filipa Leal, que nos desvela una forma personal de sentir el mundo y, en especial a Portugal, y en concreto a Oporto. Ciudad que para cualquier visitante resulta mágica con sus distintos niveles, su alto puente de hierro, sus bodegas, y sus barcas a vela navegando por el río.

Hablamos de poesía, la de una joven autora de 32 años, pero haríamos mal en imaginarnos tan sólo unos poemas, porque este libro contiene, además, prosa poética, y se abre con un texto que comienza así:

«La ciudad se movía como un barco. No. Tal vez el suelo se abriera en alguna parte. No. Era el mareo. La despedida. No. La ciudad tal vez fuera de agua. ¿Cómo sobrevivir a una ciudad líquida?
(Yo intentaba mantenerme como un barco).
Las aves se mojaban contra las torres. Todo se evaporaba: las campanas, los relojes, los gatos, el suelo.»

Como podemos apreciar estamos en presencia de una «realidad fantástica» que nos acompañará página tras página.

El libro se divide en tres apartados: «La ciudad líquida»; «Nosotros, la ciudad»; y «La ciudad olvidada». (La mayoría de los poemas se incluyen en la segunda parte).

Pero ¿qué entiende la poeta por esta «ciudad simbólica»? Nos da las pautas: es ordenada. «Las personas ordenaban mal./ Ordenaban mal/ el principio del amor, de la ciudad./ Hacían filas (e hijos) a la puerta.// Ordenaban quizás/ como aquel que conoce el trayecto/ para casa./ Sonámbulas, repetidas:/ ordenaban, ordenaban»

También nos dice que «La ciudad está prisionera en las palabras», y «en la memoria». «Hay mientras tanto una ciudad en el inicio: sin calle y sin/ noche cavilada./ Sin cuestas. Que en lugar de la torre, tiene un cráter,/ que en lugar de camino, tiene un pozo sin espejo./ Sin agua. Que en lugar de reloj, tiene el sol./ Que en lugar del hombre tiene la primera ave.»

Y ¿cómo se forma esta ciudad? En el poema «Alguien me repetía» dice: «Hay una voz caliente que un día me habló al oído./ Me decía./ Me intentaba explicar los vientos, las mareas,/ el eterno refugio de los días lejanos.// Pero no todo se puede explicar (...)».

Aquella voz que tenía vida, quizá ya no exista... O sí. Observen la excelente colocación del adjetivo «caliente» para dar vida a esa «voz» que un día le habló al oído y le contó historias de la ciudad. Vean, además las constantes repeticiones, el sentido del ritmo, las evocaciones.

Entre los temas que abarca el libro, el de la muerte, es un tema que preocupa a la poeta por lo que entraña de perdida. «Si al menos se señalara un día/ para la muerte, una hora concreta/ como en el dentista/ que pese a todo/ nos hace esperar/ donde pese a todo/ no sabemos cuándo nos tocará la vez./ Si al menos la muerte tuviera revistas/ y gente en la sala de espera/ no estaríamos tan solos/ tan vivos en esa idea final/ en ese malestar».

La poeta mira la ciudad y la hace suya, en la medida de lo posible: «Corría para gastar la ciudad» (…) «Coleccionaba árboles y ventanas de otros tiempos» (…) Incluso, «corría para gastar la desesperanza». (Del poema El frío, el río, la piedra).

Mientras leía algunos de estos versos, no he podido dejar de recordar a otro poeta de la ciudad de Oporto, Eugenio de Andrade, cuando Filipa Leal, dice: «Todos los hombres tienen su río». Y es verdad. El viejo poeta, en un poema de su libro Oficio de paciencia, dejó escrito: «Tráiganme el río hasta la puerta/ déjenlo conmigo este verano». Y así río, ciudad y persona se hacen uno junto al mar.

«Todos buscan lo mismo:
un lugar de agua más limpia
o un espejo que no les niegue
la hipótesis del reflejo.
El río sufre más que el hombre,
que el poeta,
porque de él se espera que nos devuelva
la imagen de todo, menos de sí mismo.
Todos los ríos tienen su narciso,
pero pocos, muy pocos,
el simple reflejo de sus aguas».

¡Qué bien definido! Ríos que hacemos nuestros... Nosotros, la ciudad «Narcisos» de los ríos... A los que obligamos, incluso, a tomar rumbos desconocidos... El hombre que todo lo doblega y mancilla, la ciudad que crece desmesurada, sin dar explicaciones... Ríos a los que no dejamos disfrutar su paz, su viento, su luna; ríos tan tristes como nosotros... «En los días tristes no se habla de aves./ Llamamos por teléfono a los amigos y no están/ y después se pide lumbre en la calle/ como quien pide un corazón/ recién estrenado» ( En los días tristes no se habla de aves).

Una ciudad de niños, adolescentes y adultos. Una ciudad que espera el ruido de los automóviles y las voces para saberse viva: «Cinco de la mañana/ antes de los automóviles/ después de los automóviles». (Ese barullo) Una ciudad que tiene sus horarios y sus ritos.

Y si muchs veces las personas se jactan de dónde viven... Del espacio que ocuupan en la ciudad... Los versos de la poeta nos recuerdan, lo que olvidamos...«Unos vivían en calles con nombre/ de escultor/ otros vivían en calles con nombre/ de pintor/ muy pocos vivían en calles con nombres/ de gente» (El círculo temporario).

Y acaso las personas y los ríos, y hasta la ciudad buscan lo mismo... «La ciudad quedaba a medio camino/ entre el cielo y la tierra» (…) «Él andaba a vueltas con la vida:/ le tiraba piedras, gritaba// ¡Si al menos la lluvia! (¡si al menos la lluvia!)/ como quien no la encuentra.// Sólo más tarde entendí lo que buscaba:/ un mar».
La vida tal como es o como nos parece que es, acaso ciudad líquida, acaso río, tal vez mar, siempre persona... Filipa Leal nos regala un libro precioso, para sentir y profundizar.

martes, 15 de noviembre de 2011

ESPERANZA



Dice la canción de Mikel Laboa:

Ese pájaro

Si le hubiera cortado las alas
habría sido mío,
no habría escapado.

Pero así,
habría dejado de ser pájaro.

Y yo,
yo lo que amaba era un pájaro.



Txoria, Txori

Hegoak ebaki banizkio
nerea izango zen,
ez zuen aldegingo.
Bainan, honela
ez zen gehiago txoria izango
eta nik...
txoria nuen maite.

jueves, 3 de noviembre de 2011

¡¡CORRE EDITH NAPOLEÓN!!



Libro de Yolanda Sáenz de Tejada y Noemí Trujillo.
Invitados: Iñaki Gabilondo, Miguel Ríos y Luis Alberto de Cuenca. Prólogo de Lorenzo Silva.(La luna es mía Editoras)


Reseña: Pilar Alberdi

El prefacio firmado por ambas autoras dice en uno de sus párrafos:«Estas páginas que tienes en tus manos están escritas con la tinta de la realidad. Cuando las abras, te enfrentarás a historias de niñas, adultas, ancianas...; mujeres maltratadas por la vida y por todos los que no hacemos nada para solucionarlo».

Desde el Prólogo, Lorenzo Silva, da su opinión: «La lucha contra la violencia discurre por muchos caminos. Al final, cuando fallan todos los demás, nos queda la misma violencia, es decir, el fracaso». Y apela a la sensatez diciendo: «Antes del castigo, viene la educación». Y es lo que hay que conseguir, la educación para evitar la violencia.

Edith Napoleón, a quien se dedica la primera parte de este libro era «una prostituta negra que fue asesinada con veintidós años, descuartizada y arrojada a un contenedor de la basura, en la madrileña población de Boadilla del Monte en el año 2003». Para los periódicos fue una noticia; para los juzgados un caso; para los policías que intervinieron en el suceso, seguramente, «un mal día»; para sus familiares... Quizá aún no lo sepan, porque como bien se dice en el libro, quizá, Edith Napoleón ni siquiera fuese su verdadero nombre.

Lamentablemente, no hay una Edith Napoleón, hay muchas como ella, explotadas y utilizadas, aquí en España, y en otras partes del mundo. Es verdad que no siempre se llaman Edith Napoleón. Pueden llamarse como en estos poemas: Irene, Adrienne... Cualquier nombre es posible.

La poeta Noemí Trujillo dice en su poema Edith: «Los relojes sin viento me han hablado de ti./ Este domingo de abril sé que te mataron./ Son las nueve de la noche y vuelvo/ de un fin de semana placentero./ (...)Huiste de la guerra de Sierra Leona/ para encontrar en España rechazo,/ desprecio, violencia y muerte./»

Y da igual el nombre: «Nadie sabe nada/ cuando sales de puntillas de casa,/ nadie quiere saber nada./ La Rambla está llena de lateros y de putas/ pero nadie te ve llegar ni te verá marcharte./ Al volver un disperso olor a cerveza/ entrará en casa./ En la voz tendrás aguardiente y sexo/ y los ojos rojos de la noche»

Y da igual el lugar: «Yo tenía un arma y tú apenas 14 años./ Un oscuro país se ha adentrado/ por mi uniforme de soldado/ y aquí, en las cercanías de Bagdad, / algo turbio/ destruye tu hogar./ Disparé contra ti después de violarte, /disparé contra tu hermana pequeña,/ contra tus padres./ Yo mismo grité con el ruido de las balas».

O puede que la muerte venga por contagio del Sida... La poeta está cansada...«hiperrresponsabilizada,/ asustada./ La televisión habla/ de la amenaza talibán en Pakistán,/ de la gripe porcina,/ de la castigada economía mexicana, de la esperanza Obama. Todo es una trampa./ Mujer de papel,/ mujer esclava,/ puta cara. Libre, sin chulo./ Insegura,/ competitiva,/agotada»

O, simplemente, llamarse la muerte : una paliza... «Esta noche trae más dinero que ayer/ o te haré lo que a mí me hacía mi madre/ y eso, gacelita, no te gustará (…) » Porque aunque leas, y aunque quieras salir del pozo: «Una puta que lee es una puta. /Nadie va a ver en ti nada más que eso»

La muerte en vida también puede tener el sabor triste y doloroso de la inmigración, dolor que se suma a los ya padecidos. Dice Yolanda Sáenz de Tejada en este contrapunto de la primera parte: «Su hija/ la única que su vientre amasó,/ se la llevaron los unos,/ que ella si sabe quién.../ Se la devolvieron vacía de himen (…) Y la madre ha venido/ huyendo de su país/ ―en una barca asquerosa/ preñada de agua y orín―./ Solo quiere un nido/ donde abrazar a su hijita./ Y, probablemente,/ muchos,/ no la quieran aquí»
Tampoco falta quien acosa a cambio de un contrato de trabajo: «Después él/ se lavaba las manos/ y ella se bajaba la falda/ (o se subía el pantalón)./Se peinaba la boca/ y le daba cuerda al corazón».
También la Edith Napoleón de turno puede ser una niña en medio de una guerra: «Sus amigas/ la llamaban/ Labios de Oro y/ con sólo 14 años/ (una noche)/ se acostó con 12 soldados/ italianos. / ―Seguro que/ no durmió―./ Son las once de/ la noche en/ Sarajevo,/ en la base militar/ de la OTAN./ (La que los defiende)»

La segunda parte del libro está dedicada a las mujeres desaparecidas en Ciudad Juárez (México) y también en Guatemala.
«Yo le dije: “Dios te acompañe,/ vuelve en punto”/ y la besé en/ sus grandes ojos/ verdes. Como cada día... / Pero ella no volvió —viva—» Es la voz de la poeta Yolanda Sáenz de Tejada. Cada uno de sus poemas está acompañado de un texto en prosa. En este caso comienza así: «Qué dificil es creer en Dios si la muerte te lacera. Qué horrible que tu hija se vaya con tu beso en las pestañas, con tu abrazo aún caliente entre sus hombros. Con ese dulce olor a viento que dejan las distancias cortas.» Y Noemí Trujillo apunta en uno de sus poemas: «Somos maestras,/ periodistas,/ gente humilde,/ pero todas éramos madres». Y lo peor es que no tiene fin: «Sucedió la pasada primavera/ sucede ésta/ y la siguiente».

La tercera parte lleva escrito un nombre, el de Rossana, y una aclaración necesaria: «Puedes pensar que la violencia de género no te afecta porque tienes un matrimonio feliz. Pero si tienes una hija, una nieta, una amiga, una prima, una vecina a la que quieres, te puede acabar afectando». Y es que el peligro cuando está lejos no parece peligro.
Los poemas de esta tercera parte hablan de mujeres del pasado y del presente; de las que fueron asesinadas, de algunas cuyos cuerpos no han sido hallados. Nos llega el eco de escritoras, incluso de alguna viuda célebre a fuerza de quedarse en la ruina tras la sombra de un “gran hombre”. «Ella se cae al suelo sin saber/ qué fuerza la arrancó de la silla.» dice Yolanda y recoge en otro poema, Noemí: «Todo es amargo/ como ese café/ que te estás tomando./ Todo es negro» Y puede que la niña gitana no pueda estudiar aquello que quiere o que la mujer que ha sufrido acabe ella también ejerciendo la violencia contra su opresor, y entonces comprenda al ver su sangre, que no era azul como la del príncipe soñado. Porque, tantas veces, la voz del consuelo, sirve de bien poco si no se halla una solución.

La cuarta parte incluye dos poemas que nos vuelven a traer a la memoria la imagen de la persona que ocupa sonriente la portada del libro, y que no es otra que Edith Napoleón. Y ya para terminar, la quinta parte reúne dos relatos: “El silencio de la sirena” de Noemí Trujillo y “Carta a mi amada” de Yolanda Sáenz de Tejada.

En total casi 40 poemas y dos relatos. Y la seguridad de que «ellas», las víctimas, no serán olvidadas.

Más información en La luna es mía Editoras

miércoles, 26 de octubre de 2011

"SOLO" DE ANTÓNIO NOBRE



Por: Pilar Alberdi

Este magnífico poemario del poeta lusitano António Nobre (1867-1900) publicado por la Editorial Sequitur, contó con la ayuda de la Dirección del Libro y las Bibliotecas del Ministerio de Cultura de Portugal y del Instituto Camões – Portugal.

Las palabras de Pessoa que recoge Miguel Ángel Flores de la Universidad Autónoma Metropolitana-Azcapotzalco en la presentación del libro, sirven también como pequeña sinopsis para la contraportada:

«De António Nobre parten todas las palabras con sentido lusitano que desde entonces hasta nuestros días han sido pronunciadas. Fue el primero en poner en europeo este sentimiento portugués de las almas y de las cosas, que tiene pena de que no sean cuerpos, para poderlas festejar, y de que otras no sean gentes, para poder hablar con ellas. Él llegó en el otoño y con el crepúsculo. ¡Pobre de quien lo comprende y ama! Lo sublime en él es humilde, el orgullo, ingenuo, y hay un sabor de infancia triste en el más adulto horror de su tedio y de sus desesperanzas».

Se constituye así, António Nobre, junto a Camilo Pessanha, Cesario Verde, Antero de Quetal y Camões en antecedente del mejor Pessoa.

Teniendo en cuenta lo anterior, la lectura de varios de los poemas del libro a través de la web de la editorial, pronto provocaron en mí el deseo de tenerlo entre las manos. No me defraudó. Y mucho he debido encontrar en él cuando a mano, con esta letra mía, casi ilegible, he tomado 11 páginas de notas, que, lógicamente no podré volcar aquí, pero que han sido un sano ejercicio lector.

Realmente, es difícil escapar al envolvimiento sonoro y metafísico que se desprende del conjunto de este libro.

En los dos primeros poemas, titulados ambos de igual modo, «Memoria», nos encontramos con una presentación del pasado. El rápido juego entre la primera persona y la tercera, y el presente y el pasado da como resultado unos versos en movimiento, cuya respuesta no sacia, y queremos saber más.

De Memoria I (Extracto)

«Nací yo... El viejo se quedó aún acá.
Pero ella dijo:—Voy a la Cueva,
António, ya vengo...» ¡Y aún no ha regresado!
António es vuestro. ¡Tened vuestra obra!
¡”Solo” es el poeta nato, el inconstante, el santo, el afectivo!
Fue sacado de un vientre: no hice más que escribirlo...
¡Leedlo y veréis surgir del poniente las penas idas,
Como quien ve al sol hundirse en las aguas,
Y sube a los acantilados para volverlo a ver!

De Memoria II (Extracto)

«Y un día, ella quiso pasear.
Se puso las sandalias, se tocó con flores,
Se vistió de Nuestra Señora de los Dolores:
“Voy a la ermita, en berlina.
António ya regreso...” ¡Y ella no regresaba!
(…)
Y así se creo un ángel, el Diablo, el vago».

Tengo la sensación de que cuando uno lee poesía está ante un profesor que sabe más que nosotros, y cuyas palabras, es decir, el significado de esas palabras, tendremos que hacer un esfuerzo por comprender. Porque esa «cueva», la de los versos anteriores y de esto nos daremos cuenta bastante avanzado el libro, aunque lo intuyéramos, es una «fosa». Y esa que se va, y que una puede pensar sea la madre, acaso sea la felicidad. Pero la poesía es una madeja, y a veces no sólo tiene una única punta su hilo.

De este modo, el poeta, juega, sin proponérselo, con nuestra sabiduría intuitiva, que es también la suya.

Los seudónimos que el poeta utiliza para nombrarse son «Anto, el Astrólogo, el Afligido, el Vago, el Moderado, el Diablo...»

Lo religioso que impregnaba la vida diaria de la época, también está presente en los poemas: «Muy santo me iba, muya santo regresaba. ¿Pecados? ¡Ninguno!», «En las noches rezaba, rezaba (y todavía lo hago)», «¡Que Dios se apiade de las almas del infierno! —¡Amén! ¡Ojalá!»

En un solo poema titulado «António» vemos aparecer prácticamente todos los temas que se nos irá revelando su poesía.

La naturaleza:

«¡Aguas del río!, ¡aguas de los montes!
Cantigas de agua en los montes,
Que sois como nanas cantando...»

Las costumbres populares y las actividades: la siembra, la recogida de la uva, las corridas de toros...

La pobreza:

«Trepaba a las higueras colmadas de higos
Como astros en el cielo:
y abajo, en espera, levantaban mendigos
El roto sombrero...»

Reminiscencia a través de la construcción de las estrofas de la cadencia de los juegos de la niñez...:

«Quedé muy pobre, quedé sin quimeras,
Tal como Pedro Sem
Que tuvo fragatas, que tuvo galeras
Que tuvo y no tiene»

Y extiende su propia desolación a la tierra que lo vio nacer:

«¿Ves tu país sin esperanza?
Que todo se derrumba como
Los castillos que elevaste en el Aire?»

Es un poeta que nos habla de «hadas», de las mágicas hadas de los cuentos que comenzaban con las palabras “Había una vez...”; que nos recuerda que los viajes de la época aún se hacían en berlinas y en diligencias, tirados por caballos, en cuyos arneses bailaban tintineantes campanillas; mientras que por los mares los grandes barcos a vapor se cruzaban con los viejos bergantines a vela.

Mientras leía sus versos no he podido dejar de sentir su influencia, no sólo sobre Pessoa, sino sobre los poetas de la Generación del 27, porque, de algún modo, al margen de la tradición póetica clásica de la que todos bebieron, la época que les tocó vivir fue similar.

Escuchemos a António Nobre:

«Niño y mozo, tuve una Torre de Leche,
¡Torre sin par!
Olivares que daban aceite...
¡Un día, los castillos se desplomaron!»

¿En qué se diferencia del Juan Ramón Jiménez, que dijo: «Cuando yo era el niño Dios de Moguer». Y también lo tenía todo. Pero se ve que las pérdidas se contabilizan distinto: si comparamos las biografías de ambos poetas, los dos pierden junto con la vida de sus padres gran parte de los bienes patrimoniales de la familia. Y así, de ese modo, escribe Juan Ramón su Platero y yo, como si aún lo tuviera todo, cuando ya vive de alquiler junto a su madre, mientras que Antonio Nobre, que se niega a seguir levantando castillos en el aire, ya da por perdido todo.

Porque la poesía ¿qué es? ¿Qué es la literatura? Sino la vida de esas personas que la escribieron y la disfrazaron de personajes y hechos?

Vive António Nobre en París, en el barrio Latino, y sigue lamentando lo perdido en Portugal: la abuela que lo adoraba, y hasta las fiestas populares en las que participaba el pueblo.

«¡Oh banderas! ¡Oh sol! ¡Cohetes! ¡Oh corrida!
¡Oh buey mágico entre los capotes rojos»

Porque no es lo mismo la vida del «señorito» que las de las gentes del pueblo... Porque no era lo mismo él, que iba en berlina junto a su padre hacia la casa señorial donde los esperaba su abuela, que esos pobres campesinos que bajaban ahítos la cabeza y se quitaban el sombrero cuando ellos pasaban.

«!Y la procesión pasa! ¡Pleamar del pueblo!
Marea llena de Océano Atlántico!
El buen pueblo con traje nuevo (...)»

Es una rememoración del pueblo en el que no faltan tísicos, ciegos, tullidos, mendigos harapientos... Y cuando nombra la pobreza que nos recuerda esos cuadros oscuros de Goya, precisamente esos, que no se pintan para la ricos, se pregunta:

«¿Qué sucedió con los Pintores de mi país extraño?
¿Dónde están que no vienen a pintar?»

Es un poeta que ve la verdad y la dice; que nombra los prejuicios... Y hay en este sentido un poema revelador sobre una higuera en la que se nos dice que mientras ella sigue regalando sus higos a los pobres, las personas la juzgan como aquella en la que un traidor (Judas) se quitó la vida, y por eso los carpinteros no la utilizan, ni se quema su leña en los hogares, y acaso sólo se la utiliza para hacer horcas.

Después de esta lectura yo sé que he tocado un sentimiento vivo, la de una persona que acaso perdió la valentía de vivir y tuvo que tratarse de tú a tú con el «tedio»; que enfermó de tuberculosis y falleció a la edad de 33 años, justo cuando había conseguido un puesto de cónsul, que quizá iba a solucionarle el aspecto más prosaico de su vida y, precisamente aquel que quizá lo hubiese alejado de su terrible soledad.

Su gran sentido del ritmo y la versificación me han hecho vivir momentos espléndidos con la lectura, y ya como broche final, les dejo con la autorización de la editorial, estos últimos versos.

En el poema «Entre Duero y Miño» se pregunta si un día encontrará una novia... Y dice:

«¿Pero en qué patria, en qué nación me espera
Esta torre, esta luna, esta quimera?
Fui a ver a mi hada y le dije: “¡Madrina”
¿Dónde habrá en la Tierra así una reina?”
Y mi hada, con su varita mágica,
Un reino me señaló, allá abajo, al pie del mar...
¡Niñas, niñas lindas!
¡Cuál de vosotras es mi ideal?
Niñas, lindas niñas
Del reino de Portugal!»


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