© Pilar Alberdi. Escritora. Licenciada en Psicología (UOC). Cursando Grado en Filosofía (UNED)

miércoles, 21 de julio de 2010

PETIRROJOS



Texto: Pilar Alberdi
Foto: www.fotolibre.org

Del modo en que yo los veo por el jardín de nuestra casa, son enormemente sociables. Les gusta acercarse a las personas. Van de una rama a otra. Caminan a saltos y con tranquilidad por lugares abiertos, por ejemplo, sobre el césped. Recuerdo uno que se posaba en el suelo mientras regábamos y sacudía sus alas bajo la fina llovizna del riego que le alcanzaba. Cuando esto sucedía, se apartaba dando saltitos. Volaba a la rama baja de alguna planta y volvía a ponerse a tiro de ser alcanzado por la lluvia artificial del riego. Nunca he dado de comer a ninguno, pero al ver un par de vídeos en YouTube, he sentido la tentación de intentarlo cuando se de la ocasión. No es el único pájaro sociable que abunda en el mediterráneo, también están los tordos, ellas de color amarronado y ellos negros,y ambos de ojos color naranja. No dudan en entrar a la casa para llevarse unos granos del pienso de los perros. Es normal que en época de celo veamos nacer en dos nidadas cuatro polluelos que luego, en sus primeros vuelos, son vigilados y defendidos por los padres. Si bien el canto del petirrojo parece quedarse habitualmente en ese «tic, tic, tic», monótono y repetitivo, que le sirve para marcar el territorio, los tordos se dedican a imitar al resto de los pájaros, dando desde las ramas punteras de los árboles o desde las antenas de la televisión o las altas farolas de la calle, verdaderos conciertos; mientras otros pequeños pájaros como los pinzones, los carboneros, los verderones, algún aguzanieves, también marcan su territorio o su presencia de un modo más modesto.

A principios del invierno me gusta especular sobre el carácter que tendrá el petirrojo que nos traerá la primavera. ¿Será más sociable que el del año pasado? ¿Tal vez menos? ¿Formará pareja y tendrá polluelos? ¿Su canto de llamada logrará acercar a alguna hembra? ¿O se convertirá en un petirrojo solitario?

El conocerlos más de cerca, me ha permitido comprender su papel en los relatos infantiles y juveniles. Ellos son los grandes samaritanos. Por ejemplo, aparece en Crónicas de Narnia, concretamente en el primer tomo, —El león, la bruja y el armario— de C. S. Lewis (1899-1963), en el momento en que los cuatro niños desean encontrar al fauno. En ese instante, aparece un petirrojo que volando de árbol en árbol, les indica el camino, no hasta el fauno, pero sí hasta los casa de los castores en donde hallarán una explicación a cuanto está ocurriendo. La Reina del Hielo que persigue a los humanos ha convertido al fauno en una estatua de hielo por no haber denunciado el primer contacto con Lucy.
También aparece un petirrojo en el libro El jardín secreto de Frances Hodgson Burnett (1849-1924), y es él, quien entregará las llaves de la pequeña puerta que da al jardín que ha permanecido cerrado tanto tiempo al amor y a los recuerdos.
Al parecer, el nombre de Robin Hood también tiene que ver con la relación entre la caperuza roja del protagonista y el color de parte del pecho y la frente del petirrojo. Me pregunto si Caperucita Roja, tendrá también alguna relación. Pero no lo sé.

Al pensar en todo ésto me doy cuenta, de lo poco que se usan algunos términos, por ejemplo, el de petirroja; y esto me lleva a pensar en el de gorriona... A veces, el genérico masculino parece dominarlo todo, y otras veces, como en el caso de las golondrinas, parece hacerlo el femenino.

Aún puedo citarles un cuento más, el de la escritora Selma Lagerlöf, titulado El petirrojo. Es un cuento de temática cristiana, en el que los petirrojos que fueron creados, según se dice en el relato, sin el color rojo del pecho, lo consiguen por fin, cuando uno de estos ejemplares, conmovido por el sufrimiento de tres malhechores que han sido crucificados en un monte, y a los que ha visto llegar zaheridos y vitupereados por una muchedumbre, decide acudir a retirar las espinas de la corona que ciñe la cabeza de uno de ellos; lamentando no ser un águila para poder retirar los clavos que los sujetan a los maderos de las cruces.

Estoy segura de que hay muchos cuentos, especialmente noreuropeos, donde aparecerán petirrojos. No los conozco. Pero sean petirrojos o no, de todos todos los cuentos que he leído y en los que hay protagonistas del mundo de las aves, y que no son, precisamente petirrojos, me quedo con El príncipe feliz de Oscar Wilde, siempre logra conmoverme; y con El patito feo de Hans Christian Andersen. Sin duda, ambos autores son dos de los grandes maestros del género.

5 comentarios:

  1. Estos días releyendo por las noches Los Miserables de Víctor Hugo, encontré hacia el final de la obra, una pregunta que le hace Juan Valjan (personaje que aparecerá también con otros nombres) a Cosette, que para él ha sido como una hija adoptiva, tras decidir responsabilizarse por la pequeña.
    En el momento en que se dice esta frase, ella ya es una joven que ha contraído matrimonio, y él un anciano próximo a la muerte. La frase en cuestión dice: "¿Cuéntame, así que el gato te ha comido el petirrojo?". En la pregunta percibimos la familiaridad y la domesticidad en libertad con la que un petirrojo puede estar en un jardín y hacer felices a los habitantes de una casa hasta el punto de lamentar su pérdida.
    Victor Hugo debió ser un gran conocedor del mundo de las flores,plantas y árboles, así como de las aves. No duda en citarlos, especificarlos, recrearse en jardines como el de Luxemburgo en París, o en simples y más modestos, pero no por ello menos interesantes, jardines privados.
    Saludos
    Pilar

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  2. La verdad es que el petirrojo siempre ha estado presente en la literatura, especialmente en el género del cuento, como dices, pero hasta ahora no había hecho cuentas de hasta qué punto su presencia era tan recurrente.

    Me ha encantado la entrada, como enamorado de esta pequeña y singular avecilla y como apasionado de las letras... Genial la reflexión en torno a su figura y apasionante el recorrido literario que nos propones.

    Un saludo.

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  3. Iré sumando datos de obras donde aparezcan petirrojos. Un ejemplo, el relato "Una visión del mundo" de John Cheever.

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  4. Petirrojos en los poemas de Emily Dickinson. (Edición Juventud, 1994. Barcelona)
    Algunos versos en donde aparecen:
    "Escribid cuántas notas en su extásis/ tiene el recién llegado petirrojo".
    "Si estuviese viva cuando vuelvan/
    los petirrojos, al de la encarnada/
    corbata en mi memoria/
    echadle una migaja"

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  5. Había prometido añadir textos donde encontrase petirrojos. Releyendo "La pasión y otros relatos" de Djuna Barnes. Colección dirigida Ana María Moix. Plaza & Janés,1999.
    En el relato "Aller et reour", dice: "La mujer sostenía un petirrojo en una mano inmensa y lo desplumaba".

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