© Pilar Alberdi. Escritora. Licenciada en Psicología (UOC). Cursando Grado en Filosofía (UNED)

domingo, 18 de septiembre de 2011

LA CASA DE MATRIONA de Alexsandr Solzhenitsyn


Por: Pilar Alberdi

El presente volumen, que incluye las novelas breves La casa de Matriona seguida de Incidente en la Estación de Kochetovka, acaba de ser publicado en España, el pasado mes de junio por Tusquets Editores.
Cuando vida y obra se funden de una manera tan intensa el resultado puede ser formidable. Nos encontramos ante dos obras breves relevantes en la que Solzhenitsyn con la sencillez de los maestros nos muestra con detalle cómo son las personas y cómo las modela o si se prefiere cómo se integran de una manera camaleónica en su entorno para sobrevivir.
Cuando las sociedades son opresivas la gente no habla de su pasado, y si es respetuosa pregunta poco o, peor aún, no quiere saber por no verse comprometida.
En la historia un represaliado por el régimen comunista vuelve a la vida. Pero tras salir del infierno donde estuvo confinado se presenta ante el Negociado de Personal que es el que se encarga del reparto del trabajo. Allí solicitará un puesto de profesor de matemáticas.
Tras pasar por un primer destino acaba en un pequeño pueblo. con la necesidad de buscar una isba donde poder vivir, le hablan de la casa de la anciana Matriona.
Vivirá con ella durante un tiempo y, sólo al final del relato, comprenderá el valor de esta mujer y cuanto ella representaba para una sociedad corrupta en la que los antiguos valores se deshacen a pedazos a causa de la uniformidad del pensamiento y la pobreza.

A esta narración sigue Incidente en la estación de Kochetovka en la que se demuestra cómo los devotos al régimen dividen su mente entre su obediencia pública y su temor privado. El resultado de este enfrentamiento: la delación, el miedo, y una responsabilidad diluida en la mayoría. También muestra cómo a veces la reparación, el deseo de rectificar no son posibles, especialmente cuando la buracracia funciona como una máquina que lo devora todo a su paso.
En esta narración el protagonista es un teniente del ferrocarril, que como en todo proceso de guerra ha adquirido su rango improvisadamente y, a veces, duda en la manera de cumplirlo. Al otro lado, la figura que llegará un día a la estación haciendo preguntas... Se verá atrapada en el caos de la guerra.

La edición que brilla por una cuidada corrección, contiene notas del autor y un epílogo final titulado El camino de la cruz, firmado por Enrique Fernández Vernet, en donde acabamos de comprender los secretos que esconden las historias.

4 comentarios:

  1. No hay razón que ayude,
    sólo queda una idea turbia
    inconclusa
    desparramada y sin bordes,
    baba que hiede.
    ¿Hacia dónde vamos realmente?
    Hay huellas atrás
    prolongándose.

    El recorrido es largo
    al frente no se ve nada
    imposible detenerse.

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  2. Tu poema lo dice todo, y qué verdad. Pero quiero creer que entre esas "huellas" que vienen de atrás,prolongándose, está la esperanza y la búsqueda de sentido.
    Gracias por acercarte a este blog. Por dejar tus palabras.

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  3. Gracias por tu gentil comentario, Pilar. Te sigo.

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  4. Lo mismo digo, Antonio. He puesto tu página en los enlaces y aprovecho para invitar a quienes pasan por aquí a visitarte.¿Qué encontrarán? Poesía de la buena. Hermosas fotos. Microrrelatos fantásticos.
    Un abrazo.

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