© Pilar Alberdi. Escritora. Licenciada en Psicología (UOC). Cursando Grado en Filosofía (UNED)


martes, 18 de octubre de 2011

BARCAS EN LA PLAYA



Barcas en la playa

Por: Pilar Alberdi

«¿Cómo puede uno saciarse de un ser?»
Margaritte Yourcenar,

Me había venido un poco abajo tras el fallecimiento de nuestra perra Luna, porque aunque creía que era yo la que la sacaba a pasear a ella todas las mañanas por la playa, con los días me di cuenta que era al contrario. Sin yo saberlo, la que me invitaba a salir era ella. Juntas caminábamos 4 km y a veces 8. Juntas nos cruzábamos con caminantes, con vecinos que como nosotras veían amanecer en la playa. Y los fines de semana salíamos con mi esposo. Y a falta de los hijos que ya no viven en casa y tienen sus familias, ella era nuestra niña chica.

Hoy he vuelto a la playa. Y una vez más se ha repetido la escena. Al verme, notan que falta algo, y enseguida me preguntan: «¿Y la perra?» Incluso personas que saben que ya no está. Luego recuerdan y se disculpan. Es normal. Pero hoy, además, me topé con un hombre que no comprende la añoranza, al hablar de la perra me dijo: «¡Perros, bah! Perros hay muchos» y señaló hacia el camino como esperando encontrarse alguno... Sólo le faltó decir: puede recoger uno, comprarlo, todos son iguales, son sólo eso, perros... Y yo podía haberle contestado, ya lo sé, pero no se trata de eso. Y no, no son sólo perros, al menos, no como los que usted imagina.

Y es verdad, perros hay muchos, y también personas... Y no todas son iguales, y no todas tienen el mismo tipo de sentimientos. Junto a nosotros pasaba una pareja mayor tomada de la mano y yo pensaba que muy pronto uno de los dos ya no estaría. Que uno de ellos también tendría que aprender a caminar sola o solo por la playa. Y me quedé mirando sus manos arrugadas, tan juntas...Y la soledad que las amenazaba.

En el varadero había varias barcas nuevas, y también barcas, que nadie reclama, dejadas al olvido.

12 comentarios:

  1. Bueno, es que Luna era uno más. Una de nosotros, no un perro más. Un beso.

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  2. Hay personas que prefieren vivir en soledad que tener algo de lo que encariñarse, conozco algunas y prefiero a las que son capaces de querer a su perro como si fuese otro más, y llorar su muerte como si la de la persona más querida.
    Se sufre, pero sufrir a veces significa estar vivo y haber sabido amar, y haberse dado y haberse sacrificado por alguien más. En cambio estar solo, sólo significa estar solo.
    Estupenda entrada para reflexionar.
    Saludos

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  3. Un texto precioso, Pilar, me ha conmovido. Toda una reflexión sobre los afectos y la soledad. No puedo ni imaginarme qué pasaría si mi perrita dejara de sacarme a pasear... un fuerte abrazo.

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  4. Un abrazo, María.
    Nos leemos.
    Saludos.

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  5. Que bello... que emotivos... el amor por quien nos da amor incondicional nos lleva a pensar que puros de alma son y Luna, con su mirada tierna daba alegría a todos, también a aquellos que no tuvimos la oportunidad de compartir mucho tiempo con ella...

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  6. Hola Mariana:
    El problema de las pérdidas es que nos mueven otros pérdidas; lo mismo que la alegría nos recuerda otras alegrías. Hay que tenerlo siempre en cuenta. Besitos, y un abrazo especial.

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  7. Hay personas que no entienden la esfera de los afectos pero, afortunadamente muchísimas que sí lo hacen y se han sentido como tú, añorando profundamente a uno de esos animales que nos hacen tan felices. Un texto precioso que contiene, además, una hermosa reflexión.
    Gracias por tus palabras en mi blog. Salgo de viaje unos días, pero me gusta que a mi regreso me dijeras cuál de tus blogs prefieres que te enlace, ¡tienes tantos...! Es admirable que los puedas mantener todos. Un cordial saludo.

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  8. Isabel, enlaza el que prefieras. Y aprovecho a recomendar tu blog a quienes pasen por aquí. Lo encontrarán en Blogs que visito. Su título: "Mujeres de Roma".
    Gracias, Isabel.
    Un abrazo.

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  9. Es un placer visitar tus casitas virtuales.

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