© Pilar Alberdi. Escritora. Licenciada en Psicología (UOC). Cursando Grado en Filosofía (UNED)


domingo, 4 de diciembre de 2011

COLETTE



Por: Pilar Alberdi

Ayer fuimos a un Rastrillo benéfico. Entre otros muchos niños bailaba nuestra nieta. ¡Qué hermosos bailes los de Andalucía! ¡Cuánta sensualidad y belleza!
No me esperaba que hubiese libros usados en venta, pero allí estaban. ¿Cómo abstenerse de dar una vuelta y mirarlos? Imposible. Además, para eso estábamos allí, para colaborar, y mientras unos compraban bisutería, muebles, alfombras, lámparas... Yo fui a dónde me llamaban: a los libros; y mi esposo, a la música.

Siempre que veo ediciones de libros de Colette o de Capote, los compro, sabiendo que ya encontraré a quién regalárselos. El segundo admiraba a la primera, y yo a ambos. Entre los libritos que encontré ayer, estaban Gigi y Cuentos de las mil y una mañanas. En este último se recogen los artículos que escribió Colette para el periódico Le Matin entre 1911 y 1914.Son tan pequeños esos artículos... ¡Y dicen tanto!

Voy a citar tres. En el primero titulado La Gioconda, explica cómo el cuadro hurtado por el pintor Vincenzo Peruggia en 1911, fue devuelto a Francia en 1913. Ella comenta cómo todos intentaban ver en qué había podido cambiar. «La escudriñan, la descubren, la inventan. Quieren que les guste por algo más que por su belleza, y colman de defectos imaginarios a una imagen a la que nada falta y que, sin embargo, no tiene cejas». Y es verdad, no tiene cejas.

En el siguiente artículo, «La muchedumbre en noche de elecciones» observa desde la sede del periódico a un grupo espontáneo de «mirones profesionales», esa clase de personas que no es difícil encontrarse ante una obra en construcción, un accidente... o como era el caso, una noticia escrita en un panel. Ellos miran las noticias más importantes del día escritas en «pantallas», dice la traducción, pero no sé si no serían pizarras o un tipo de panel con posibilidad de sujetar letras de molde como las hubo posteriormente, y yo conocí de niña. Da igual, porque eso no es lo importante para lo que ella quiere decir y yo quiero resaltar aquí. Lo que indica es que esos «mirones profesionales», esos, que parece que están un poco al margen de todo y como pasando el tiempo con la última noticia... «Esa muchedumbre irónica es política», y son los mismos que pueden hacer un cambio, incluso una revolución. Que tomen nota los políticos, porque aún con sociedades tan domesticadas como las de hoy en día, de repente, se puede llenar la Plaza del Sol en Madrid.




Ella trabajaba en la calle. Cubría noticias. Escribía poéticamente, para lo que entendemos hoy como periodismo, pero no dejaba de señalar lo que veía, por ejemplo, lo incómoda que podía resultar la ropa de las mujeres para hacer una vida similar a la de los hombres.

En resumen, regresamos del acto con la seguridad de haber disfrutado una mañana de domingo en compañía de la familia, oyendo y viendo bailar rumbas, sevillanas, tangos; y regresamos a casa con libros y música. Por la tarde, desde mi escritorio, yo podía sentir a mi esposo al otro lado de la casa escuchando a Chopin, Juan Sebastian Bach, Beethoven, Tchaikosky, Schumann... mientras yo disfrutaba leyendo esos pequeños artículos de Colette.

4 comentarios:

  1. A mí fué Truman quien me llevó a Colette. Me pasa como a tí y no me puedo resistir a comprarlos.
    Gracias por compartir este pedacito de historia, se me antoja, íntima.
    Un abrazo

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  2. Nunca leí nada de Colette o de Capote, llegar a Internet ha sido un gran descubrimiento en cuanto a autores a leer, y eso siempre es positivo.
    El otro día me encontré un libro también de pequeños artículos podría decirse, Vivir adrede de Mario Benedetti, que es de principio a fin, un canto a la vida, y a los valores que debemos reunir como sociedad. Fue gratificante leerlo.
    En todos los rastrillos benéficos rebusco entre libros: esas grandes joyas hechas de papel ;)
    Saludos

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  3. Begoña, de Truman Capote (1924-1984), siempre es más fácil encontrar. Es posible que todavía puedas encontrar los cuentos completos en la editorial Anagrama.
    Me apunto el que dices de Benedeti.
    Un abrazo

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  4. Querida amiga, gracias por dejar tu comentario. Y me alegra saber que compartimos la pasión por la obra de estos escritores.
    Abrazos.

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