© Pilar Alberdi. Escritora. Licenciada en Psicología (UOC). Cursando Grado en Filosofía (UNED)

martes, 1 de mayo de 2012

«DE CERVANTES A LA "GENERACIÓN KINDLE»


Por: Pilar Alberdi

23 de abril. Día del libro. Pienso en esos tres escritores, el Inca Garcilaso, Shakespeare y Cervantes que fallecieron casi el mismo día y el mismo año. Pienso en Cervantes, especialmente. En su época no había un «Día del libro». Pienso en las ciudades que hoy festejan su nombre; en las necesidades que en ellas pasó, y acaso no fueron atendidas en su época... También pienso en las personas que mañana leerán emocionadas sus palabras. Mañana y en los próximos siglos.
Tengo en mis manos una antigua edición de sus Novelas ejemplares fechada en 1716. Comienza con unos sonetos laudatorios al autor del Marqués de Alcañices; de Fernando Bermudez, camarero del Duque de Sesa; de don Fernando de Lodeña y uno más de Juan de Solis Mexia a los lectores a quienes da a entender que en esta obra, pero con distinto traje disfrazada va la filosofía, razón por la que nadie de ella podrá burlarse. Luego es Miguel de Cervantes quien dedica el libro a «don Pedro Fernández de Castro, Conde de Lemos, de Andrade y de Villalba, etc.» y firma la carta con su nombre, anteponiendo la frase «Criado de vuestra excelencia». ¿Cuál era el objeto de estas dedicatorias? Sentir la protección de alguien más poderoso. Dice Cervantes: «En dos errores casi de ordinario caen los que dedican sus obras a algún Príncipe. El primero es que en la carta que llaman dedicatoria, que ha de ser breve y sucinta, muy de propósito y espacio, ya llevados de la verdad o la lisonja, se dilatan en ella en traerle a la memoria no sólo las hazañas de sus padres y abuelos, sino las de todos sus parientes, amigos, y binhechores. Es el segundo decirles que las ponen debajo de su protección y amparo; porque las lenguas maldicientes y murmuradoras no se atrevan a morderlas y lacerarlas». Y así continúa la dedicatoria que firma con fecha 13 de julio de 1613. He sonreído al leerlo. ¿Es que el escritor no ha de poder ir solo por la vida? No ha de ejercer su derecho a decir lo que quiere, cuando quiere y como quiere.
Como bien saben ustedes, don Miguel no tuvo una vida fácil, quedó manco de la mano izquierda en la batalla de Lepanto; solicitó destino hacia América que no le fue concedido; acusado de estafa escribió en la prisión su obra más famosa: El Quijote, y, al final tuvo que matarlo para que no volviese nadie a utilizar tan gran personaje sin su consentimiento. A otros autores no les han faltado problemas: han fallecido en guerras, han sido condenados a muerte o a trabajos forzados, pero ninguno pudo abandonar su destino, ya fuera que dudase o no del resultado de su obra.
Los libros no sólo son objetos en una biblioteca, son vida. Y como tal siempre han sido obligados a pasar algún tipo de censura. Resulta molesto hasta pensarlo. Ya fuera el de la inquisición, las dictaduras, o las de quien con cualquier excusa se crea con derecho a decidir qué se publica y qué se lee.
Parece que ser escritor, ni para Cervantes ni para otros, nunca fue tarea fácil y que hay que ser muy perseverante para conseguirlo y para ser tratado como tal. Él como nosotros, conoció la era Gutemberg. Sin embargo, las nuevas tecnologías a las que mirábamos asombrados cuando llegó el tiempo de los ordenadores y de Internet abren nuevas puertas a los escritores.
De vender en librerías y de tener editores hemos pasado a plataformas de edición donde vendemos obras en formato digital. Estamos, por fin, en un momento en que el autor, puede publicar su obra sin dejarse llevar de modas, ni de intermediarios que decidan por él. Pero ¿lo hace, se atreve? Resulta que aquello que creíamos imposible, es posible. Yo misma estoy vendiendo obras que no me atrevería a considerar comerciales. Sorprendido habría quedado don Miguel si hubiera podido vivir lo que estamos viviendo. Pero no del todo, porque eso que hasta hoy se había mirado con desprecio como es el editar lo que uno desea y no lo que otros quieren, era su pan cotidiano, aunque para tal fin, fuera menester pagar una edición y ponerse bajo el ala de alguien más poderoso. Y del mismo modo publicaban los de la Generación del 27; y cuando un libro no cubría los gastos que había ocasionado, se malvendían los ejemplares que quedaban con el fin de poder editar otro. Y anécdotas de escritores de la época no faltan, explicando que la solución pasaba por ir a las librerías de viejo y vender los restos. Y del mismo modo se ha editado hasta hoy la poesía y los cuentos. No son pocas las editoriales que tienen escrito en sus páginas web que no reciben poesía, teatro o cuentos. O, lo que es aún peor, que no aceptan originales no solicitados. Y entonces... ¿Qué es la cultura? ¿Aquello que se vende? ¿El éxito? Cuando paso por las librerías y veo esas bandas de papel de vistosos colores que cruzan los libros diciendo por una autora o autor que es... «Una mezcla de tal y tal otra autora o autor..» O «Una mezcla de tal y tal otros libros» Siento pena, mucha pena.
Por eso quiero, en este día de los trabajadores, ¿habrá personas que trabajen más que los escritores que aprovechan cada minuto de sus días, que roban horas al sueño, que se quedan sin fines de semana, que acaso conocen el fracaso durante toda su vida, rendir este espacio a esta nueva modalidad de editar que nos ha llegado a través de la mano de Amazon, así como a quienes se van sumando a la llamada, hoy por hoy, Generación Kindle, y que conste que a mí no me gustan «las marcas», esas que si no se llevan encima y a la vista parece que uno no existe. Por eso me atrevo a traer aquí las sabias palabras de Tolstoi, cuando dijo «A ojos del infinito, todo orgullo no es más que polvo y ceniza».
Y yo creo que eso es lo que debemos tener siempre presente: el tiempo como gran antologador... Y la frase no es mía. Cervantes, ese hombre que no conoció el significado de la palabra bestseller, lo sabía muy bien. En una época en la que no existía la fotografía y en la que los rostros eran fijados para la posteridad gracias a los pintores, él se atrevió a hacer el suyo con unas pocas palabras en la introducción de sus fantásticas Novelas ejemplares. Y lo que vemos no es un escritor famoso, sino un hombre, un anciano para la época, que nos dice:
«este que veis aquí de rostro aguileño, de cabello castaño, frente lisa y desembarazada, de alegres ojos, y de nariz corva aunque bien proporcionada, las barbas de plata que no ha veinte años que fueron de oro, los bigotes grandes, la boca pequeña, los dientes no crecidos, porque no tiene sino seis y esos mal acondicionados, y peor puestos, porque no tienen correspondencia los unos con los otros, el cuerpo entre dos extremos, ni grande ni pequeño, la color viva antes blanca que morena, algo cargado de espaldas, y no muy ligero de pies: este digo, que es el rostro del autor de la Galatea y de D. Quijote de la Mancha, y del que hizo el Viaje al Parnaso a imitación del de César, Caporal Perusino, y otras obras que andan por ahí descarriadas, y quiza sin el nombre de su dueño: llámase comunmente Miguel de Cervantes Saavedra».
Que escritores con su talento nos sirvan siempre de ejemplo.



12 comentarios:

  1. ¡Y que desde ahora y para siempre podamos contar con la autopublicación en Amazon! ¡Y que nos atrevamos a no tirar la toalla! ¡A seguir luchando a pesar de no vender! ¡A seguir buscando nuestros lectores!
    ¡Me ha encantado la entrada Pilar!
    ¡Un beso enorme!

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  2. Muy buen artículo. Palabras sinceras y ciertas.... Un abrazo desde el Ecuador de otro escritor de la misma Generación Kindle.
    Saludos.

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  3. Querida Pilar:

    Me ha encantado esta entrada, y la voy a difundir en mi muro de FAB con tu permiso.
    Un escritor debe tener la suficiente capacidad de autocrítica como para creer en su obra, exponerla al público y soportar sus comentarios, buenos o malos, sin que por ello tengamos ni que alegrarnos ni que enfadarnos, porque lo escrito está allí, tal como lo hemos sentido.
    No me gusta que me comparen con ningún otro autor, por mejor o peor que sea, todos somos individuos y como tales, únicos e intransferibles. Excepto los que plagian, está claro.
    ¡Te felicito y te mando un abrazo cariñoso amiga!
    Blanca

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  4. Digo como Pat, menos mal que tenemos a Amazon, que nos permite llegar a los lectores, porque las puertas de las editoriales están abiertas solo al valor "seguro". Es todo muy triste.
    Un artículo magnífico. ¡Enhorabuena!

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  5. "Buscar nuestros lectores". Me gusta esa frase, Pat.
    Gracias por tu comentario.
    Un abrazo.

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  6. Llego hasta aquí gracias a mi amiga Blanca Miosi que nos lleva de la mano a lugares maravillosos. He disfrutado mucho de esta entrada. Estoy convencida que cada palabra es el sentir y pensar de miles de autores que casi están al borde del desfallecimiento. Muchas gracias por poner sílabas a nuestros pensamientos, y gracias por compartirlas.

    Arlette Geneve.

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  7. Gracias, Mercedes."Producto", "valor seguro hoy", lo que no garantiza serlo mañana. Y, mientras tanto, el tiempo pasa, pasa para todos...
    Un abrazo, Mercedes.

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  8. Amiga Blanca, siempre agradecida. Por supuesto que tienes mi permiso.
    Abrazos.

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  9. Una alegría recibir tus palabras, Cristian.
    Un abrazo.

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  10. Dices bien, Arlette. "Al borde del desfallecimiento..." O lo que es lo mismo al borde las ilusiones.¡Cuánto mérito tienen los que se han atrevido a hacer su camino! Alguna huella quedará...

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  11. Una maravillosa entrada, Pilar. Te felicito por ella. Todosdeberíamos ser capaces de retrotraernos alguna vez a nuestros sueños, a nuestromodo de vida actual, y captar el espíritu de sacrificio, la tremenda fuerza devoluntad, las irresistibles ganas de CONTAR que tuvieron los ESCRITORES quenombras. Y lo pongo así, con mayúsculas, porque ellos sí que se ganaron elderecho, con el tiempo, a ser llamados así. Magnífica la cita de Tolstoi. Me la apunto. Al final, es el tiempo el que pone a cada uno en su lugar. Enhorabuena.

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  12. Muchas gracias, Félix. Somos compañeros de "Generación..." y sabemos, cómo bien indicas, la enorme fuerza de voluntad y confianza que hay que tener para seguir adelante.
    Un abrazo.

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