© Pilar Alberdi. Escritora. Licenciada en Psicología (UOC). Cursando Grado en Filosofía (UNED)

jueves, 3 de enero de 2013

"CONTINENTE SALVAJE" DE KEITH LOWE



Por: Pilar Alberdi

Acabo de terminar de leer Continente salvaje del historiador Keith Lowe publicada por Galaxia Gutenberg, Círculo de lectores. Fue mi autoregalo para estas fiestas. Me lo tenía prometido, y hasta había nombrado la obra por este blog hace ya un tiempo, con motivo de otra reseña.
La lectura del primer capítulo facilitada por la editorial en su página fue un incentivo en toda regla para introducirme en estas quinientas páginas.
Sin duda es esa clase de libros de historia que deberían leer todos los europeos, sin excepción, y de manera especial cada estudiante de secundaria. Se podría sumar, además, otros datos sobre lo que ocurrió en las islas del Pacífico, Japón, China que no son en principio, motivo de este estudio.
Desgraciadamente nos han dado la idea de la unidad de Europa contra los nazis y también de que todo consistía en una guerra entre estos y los aliados, pero lo que aquí vemos supera lo imaginado.
El autor ha conseguido reunir datos de lo que ocurrió en la Europa del este, menos conocidos para los europeos de occidente; nos explica la importancia de los odios étnicos y raciales, las deportaciones no sólo de judíos, gitanos, enfermos mentales o disminuidos físicos, comunistas, gays, lesbianas o disidentes políticos durante la guerra, sino de lo que aconteció en los diez años posteriores, más de lo mismo, pero en esta ocasión no sólo sobre esas minorías ,sino sobre otras como tártaros que vivían en Crimea, personas de origen alemán que vivían en Polonia y Checoslovaquia, comunistas de Grecia, sólo por poner algunos ejemplos, aunque también cabría sumar el de los hijos nacidos de violaciones, que fueron miles. Si el horror de lo vivido nos salpica, el baile de cifras resulta espeluznante, sólo de «trabajadores forzados» o más claramente «trabajadores esclavos» había ocho millones en Alemania; también los japoneses los tenían, se servían para ello de coreanos y chinos, entre otros. Práctica que no acabó con el final de la contienda, ya que siguió ejerciéndose esta violencia sobre las personas en la Europa del este. Todo esto me hizo recordar lo acontecido con los pueblos originarios de Argentina en el siglo XIX, tema que trato en la novela Las fotos del inglés, los sobrevivientes del genocidio fueron repartidos como esclavos o trabajadores forzados y las familias separadas.
Una Europa derrotada, furiosa con sus políticos, donde la moral sólo respondía a fines tácticos o de sobrevivencia, esto es lo que nos describe el libro. El relato de niños que vivían en la calle, en grupos, me trajo la imagen de lo que contaba Víctor Hugo en Los miserables, pero esto ocurría diez años después de ese mes de mayo de 1945 en que se produjo la rendición de Alemania. Estos niños temían a los adultos, a las personas que llevaban uniformes, a cualquiera.
Los 35 millones de muertos que dejó la Segunda Guerra Mundial no están representados en películas como Casablanca, aunque nos siga encantando. Ni de otras muchas, realizadas con el único fin de exaltamiento patriótico,nos faltan más películas como Cartas desde Iwo Jima, producida y dirigida en 2006 por Clint Eastwood.
Cientos de miles de violaciones, vejaciones, palizas, matanzas, despeñamientos, saqueos, crucificciones, enterramientos vivos, y deportaciones en masa ocurrieron en Europa.
Asombra que sobre ese pasado, estén levantados los cimientos actuales. Sólo pensarlo da vértigo. Reflexiono sobre las obras de autores que vivieron de cerca esta guerra y no encuentro en el recuerdo de sus textos principales, esta saña, esta violencia y desesperación y, sobre todo, ese sentimiento general de haber sido engañado. No lo veo en Esperando a Godot de Samuel Béckett, acaso sí en Madre Coraje (aunque corresponda a otra época) de Bertolt Brecht; la percibo mejor en la obra de teatro La visita de la vieja dama de Dürrenmatt, no porque se hable de la guerra, sino y es algo en lo que hace hincapie el autor de Continente salvaje, el deseo de venganza era inmenso, y cualquiera podía ser una víctima de otro en cualquier momento, para luego acabar convirtiéndose en verdugo. Acaso recibo mejor ese sinsentido, la mentira, el servilismo y, a la vez, la valentía de algunas personas en los textos de escritores rusos como Alexander Solyenitzin.
El ensayo muestra la complicidad, el autoritarismo en toda la escala social, la irresponsabilidad colectiva diluida, la deshumanización del otro a unos límites difíciles de imaginar, la huida de los judíos sobrevivientes a Palestina, la imposibilidad de juzgar a todos los «colaboracionistas», no sólo por su alto número, sino por la necesidad de pasar página y avanzar hacia el futuro después de realizar algunos juicios ejemplares como el de Núremberg.
No tengan dudas. Este libro les dejará pensando. Hace 68 años que acabó esa guerra. Y muchas cosas han pasado desde entonces como la desaparición de la URSS. Para los entendidos en temas de la Segunda Guerra Mundial, quizá, sólo sea un libro más que podrán sumar a los que ya conocen, pero para los neófitos, es un buen punto de partida, en donde no se idealiza a nada ni a nadie.



Sinopsis del editor

"La Segunda Guerra Mundial dejó a Europa sumida en el caos. Paisajes y cultivos destruidos, ciudades completamente arrasadas y más de 35 millones de muertos. En la mayor parte del continente, las instituciones como la policía, los medios de comunicación, el transporte, los gobiernos locales y nacionales, habían dejado de existir. Los índices de criminalidad aumentaron, las economías colapsaron y los ciudadanos europeos estaban al límite de la extenuación.
En este apasionante estudio de los años posteriores a la guerra, Keith Lowe describe un continente todavía sacudido por la violencia, donde una gran parte de la población no había aceptado aún que la guerra hubiera terminado. El libro subraya la ausencia de moralidad y la insaciable sed de venganza consecuencia del conflicto. Describe los choques étnicos y los enfrentamientos civiles que azotaron las vidas de la gente común desde el mar Báltico al Mediterráneo y el establecimiento de un nuevo orden que finalmente trajo una difícil estabilidad a un continente devastado.
Casi todo lo referente a la Segunda Guerra Mundial ha sido estudiado y difundido. Sin embargo, muy poco es lo que se conoce de los cinco años posteriores a la guerra en los que murieron también millones de europeos y decenas de millones sufrieron los horrores de la posguerra. Basado en documentos originales, entrevistas y estudios académicos en ocho lenguas diferentes, Continente salvaje cambia radicalmente la visión que hasta hoy se tenía de la Segunda Guerra Mundial y ayuda a entender la Europa de nuestros días, heredera de aquellos conflictos".

Accede a un fragmento en la página de la editorial.

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1 comentario:

  1. Despiertas el interés con tus comentario, amiga. Gracias por presentárnoslo.
    Beso

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