© Pilar Alberdi. Escritora. Licenciada en Psicología (UOC). Cursando Grado en Filosofía (UNED)


viernes, 19 de abril de 2013

EL GRECO



EL GRECO. Una visión de Fernando Arrabal


Reseña: Pilar Alberdi


«... y el Greco había captado que la belleza es paciencia»

El libro se compone de dos textos de Fernando Arrabal, el primero un ensayo sobre El Greco (1541-1614) publicado por las Editions Flohic, en París, en 1991. En el se trata sobre la vida y la obra del pintor; el segundo, es una conferencia, en las que se estudia y compara las personalidades, pero también el trato dado a El Greco y a Velázquez, tanto en el momento de sus vidas como posteriormente.
En 1881, el director del Prado, se queja «de no poder arrojar del museo los cuadros del Greco» que están en el depósito del Museo y a los que califica de «caricaturas absurdas». Mientras tanto, Francisco Mateos Gago, «un prestigioso crítico de la época, lamenta que el pintor no se quedara en Grecia». Hablan de obras que ni siquiera están expuestas al público.
¿Qué pensaba, posteriormente, un contemporáneo nuestro, Andy Warhol, un artista del siglo XX? Lo escuchamos: «El Greco es el dios de la pintura». Siguiendo esas palabras, Fernando Arrabal, conocido escritor y autor de teatro español, que reside en Francia, busca y encuentra más palabras dichas por personalidades artísticas de la talla de Delacroix y los pintores románticos, y cita a varios escritores como Baudelaire y Gautier ,quienes sienten verdadera pasión por «el loco genial de Toledo». Pero el hecho, no se queda ahí, a partir de 1894 le admiran y hacen gestos a su favor: Rusiñol, Zuloaga, Rilke, Jordá, Uranga... Y ya en 1898 se suman Baroja, Galdós, Unamuno, Azorín, Giner de los Ríos, Cossío. A otros, por el contrario, les desagrada profundamente la obra de El Greco, es el caso del filósofo José Ortega y Gasset, el de Huxley, Claudel, Cocteau... ¿Qué dicen? Resaltan su erotismo, que hoy entenderíamos de tipo homosexual, y la escasa importancia de la mujer en sus obras.
Escribe Fernando Arrabal: «(...) cuando decide abandonarlo todo, salvo su biblioteca y su compañero del alma. Iban a vivir juntos los tres durante 37 años, en tierra de exilio, en Toledo, la antigua capital de los reyes de Castilla». Por aquel entonces, habían pasado cinco años de la trágica batalla de Lepanto, aquella en la que participó Cervantes, dato que añado para que podamos situarnos mejor en la época. Lector de clásicos griegos y latinos, El Greco dejó a su muerte en 1614, doscientos cuadros y ningún testamento.
Nos dice el autor de este esclarecedor texto sobre la obra del griego, que el pintor invierte el lugar en donde vive, es decir, si aquí firmaba los cuadros como E poie Kres («lo hizo el cretense») o Krespoiei («el cretense lo hizo»), en Creta, de haber regresado, quizá los habría firmado como «el español». De hecho, llama la atención Arrabal sobre varias pinturas de Toledo, en las que el artista ha modificado el lugar que ocupan algunos edificios en el plano de la ciudad, como es el caso de la Catedral. Hecho que para quienes no sean de Toledo, seguramente, pasará inadvertido.
Al analizar la obra del pintor, en aquel difícil tiempo que le tocó vivir, Fernando Arrabal, afirma: «De la prudencia, de la sensatez, del patriotismo y del conformismo obtuvo los únicos galardones que podía recibir sin mancillarse: el desdén, la indiferencia y la reprobación». Y aún se admira de que el pintor, extranjero además, lograse sobrevivir en aquella España y aquel tiempo, donde el poder político de la mano de la religión, marcaban a cualquier sujeto que se apartase de la norma.«Pintó para meditar y meditó para pintar, para nutrirse de ciencia, quimera y verdad». Y sobrevivió.
De los dos textos que integran el volumen, el último, la conferencia que Fernando Arrabal leyó en la Universidad de Cergy-Pontoise, titulada «Velázquez y El Greco»,analiza el distinto trato recibido por el que fuera pintor de la corte, Diego Velázquez, y por el extranjero que había llegado de Creta. Es decir, por el pintor, carente de recursos económicos y de prestigio que era El Greco, en comparación con quien sí recibió, mantuvo y hasta legó a alguno de sus familiares, cargos que el favor del rey le concedió. No fue sino en el siglo XX cuando por primera vez se le da a la obra de El Greco un lugar de exposición en el Museo del Prado, circunstancia que la mayoría de nosotros ignoramos, porque siempre hemos visto colgados sus cuadros en esas salas.
Personalmente, siento admiración por los dos pintores, he visitado numerosas veces el Museo del Prado, y los cuadros de Velázquez están allí para sorprendernos, especialmente, la modernidad de Las Meninas. De los del Greco, se recibe esa impresión duradera y esa visión única, detallista y especial que sugiere y acaso contesta en sí misma tantas preguntas. En lo personal, nunca olvidaré la visión de la pintura El entierro del señor Orgaz, más conocido como El entierro del Conde de Orgaz en Toledo (1586-1588), en la parroquia de Santo Tomé, un atardecer todavía primaveral, en que la luz entraba de un modo especial por las vidrieras y el río Tajo corría muy cerca de allí, curso de agua y ciudad, a la que también cantó otro grande de aquella tierra como fue Garcilaso de la Vega (1494-1503). Quise repetir esa experiencia alguna vez más que fui de visita, pero nunca fue igual el momento ni la luz.
Este conjunto de textos de Fernando Arrabal, que pone la atención sobre los problemas con los que se topan los artistas en su camino, es una bella demostración de que lo excelente, en el plano artístico, al final encuentra su sitio, pese la falta de tolerancia de una época, el ninguneo de los mediocres y la indiferencia de los lacayos de turno. Como dice Arrabal: «... el Greco había captado que la belleza es paciencia». Quedémonos con esas palabras.


Sinopsis contraportada:

«...pinta El Greco como lo que es: el 'sin papeles' al cubo, el exiliado entre los exiliados, el vagabundo apátrida que ha vadeado el mundanl ruido en la barca de la confusión... todo vacila, ambiguo, bajos los pies de este cretense»

Página web del escritor Fernando Arrabal.

Otro libro en esta colección:


Visita el catálogo de Casimiro Libros.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Gracias por dejar tu opinión.