© Pilar Alberdi. Escritora. Licenciada en Psicología (UOC). Cursando Grado en Filosofía (UNED)


martes, 2 de abril de 2013

«¿SON LAS CIUDADES OBRAS DE ARTE?»



ROMA, FLORENCIA Y VENECIA de Georg Simmel.


Reseña: Pilar Alberdi


«¿Son las ciudades obras de arte? En Italia seguramente sí». G. S.


El primer artículo de Georg Simmel que forma parte de este libro se titula: Roma, un análisis estético y da comienzo con las siguientes palabras: «Quizá, el profundo atractivo que ejerce la belleza se deba a que siempre adopta la forma de unos elementos que son, en sí mismos, indiferentes y ajenos a ella y que adquieren valor estético sólo en virtud de su combinación. La palabra aislada, la mancha de color, el ladrillo o un sonido suelto carecen de valor y sólo lo reciben, como un regalo que por sí mismos no merecen, combinados en una forma que desprende belleza». Y que no tendrían ese valor si no hubiese alguien que lo observase de tal modo. La belleza que se da de manera contingente en la naturaleza, es decir, como por azar, los hombres lo han conseguido en sus ciudades. Y brilla más este ejemplo, cuanto más azarosa es esa mezcla, como ocurre en los núcleos antiguos de las urbes. Es el caso de Roma, y el de otras muchas ciudades, en donde distintas generaciones y culturas se han ido sumando progresivamente con sus aportes. «La belleza de Roma —dice el autor — nacida azarosamente de la conjunción de puntuales creaciones humanas».
Hay algo de intemporal en Roma que es lo que llama poderosamente la atención. La han cantado autores como Byron o Goethe, a los que cita Simmel, y otros que me atrevo yo a sumar aquí, para que no falte el aporte español, como Quevedo, en un bellísimo soneto, o como Gerardo Diego o Alberti, poetas de la Generación del 27.
«El que Roma pueda ser percibida de tantas maneras y sus impresiones, interpretadas tan diversamente, siendo siempre una misma Roma, un solo foco del que nacen tan diversos rayos, viene a ser la expresión máxima de su grandeza estética» concluye el autor.
El segundo texto se ocupa de la ciudad de Florencia. Simmel no tiene dudas en afirmar que la naturaleza se hace eco permanente en la ciudad y el arte surgido en ella, se limita a copiarla. Cita como ejemplo a Miguel Ángel. Una búsqueda que, siguiendo los cánones clásicos, se impregna del ser humano y del paisaje.
El tercer artículo dedicado a la ciudad de Venecia enlaza con el tema anterior, indicándonos cuán diferentes pueden ser los palacios de una y otra ciudad. Los de Florencia, tan «orgullosos y señoriales», ostentosos de un poder diferencial y hasta de gloria, señal de riqueza igual que los de Venecia, pero mientras los primeros se imponen, los segundos, verdaderos «juegos preciosistas», enmascaran en su parecido sus propias diferencias volcadas en el interior y en todo lo que puede suceder en ese ambiente principesco y doméstico. «En Venecia —escribe Georg Simmel— todo el mundo camina sobre un escenario» al que ni siquiera afectan los cambios de estación. No en vano el valor de la máscara y el carnaval, de la apariencia frente a lo real.
Y, ya por último, se reúne en este libro una conferencia titulada Las grandes ciudades y la vida del espíritu que Georg Simmel leyó en Dresde en 1903. El escritor analiza qué son las ciudades modernas para las personas, cómo se vive en ellas, qué representan para el conjunto de un Estado, cuáles son las diferencias esenciales con las pequeñas. Llega a interesantes conclusiones sobre el tipo de individuo que se da en ellas, las razones que marcan su existencia, y su forma de entablar las relaciones. Si los cuatro textos brillan por el interés que despiertan, este, que abarca aspectos políticos, sociológicos y psicológicos nos muestra cómo el mismo anonimato que nos permite ser, nos limita para mostrar nuestra «propia personalidad en el marco de la gran ciudad» en donde nadie o sólo unos pocos podrían reconocernos, saber quién somos, saludarnos.


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Otros libros de Georg Simmel en Casimiro Libros:
Filosofía del paisaje
El rostro y el retrato
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2 comentarios:

  1. Que preciosa reseña, belleza también en estas palabras que tan graciosamente has dibujado. Me quedo con el enlace y lo tendré en cuenta para leerlo. Me ha llamado la atención y motiva a su lectura ese primer artículo con esas palabras...
    Agradezco la buena literatura que sueles reseñar casi siempre, dando gracias por este aporte de cultura. Saludos!

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