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| Poeta Blas de Otero |
«Españahogándonos...» De Blas de Otero a Jaime Gil de Viedma.
Por:Pilar Alberdi
Estos días, mientras esperaba el nacimiento de nuestro quinto nieto, qué hermosa es la vida cuando nace y cuántas esperanzas trae, releí dos antologías de poesía, una de Blas de Otero (1916-1979) y otra de Jaime Gil de Biedma. Hablaban ellos de la España de los 50, de ese siglo XX en que algunos de nosotros hemos nacido, de esa posguerra estrecha de miras, del suplicio de los días iguales, sin futuro, de la pobreza, y miren por dónde, quién lo iba a decir, resultó que parecían estar hablando de hoy, de este día, de esta España, en la que en vez de dar soluciones inteligentes se da sufrimiento sin miramientos. Y la pregunta es sencilla: ¿por qué tanto sufrimiento? ¿Por qué destruir a las familias? ¿Por qué quitar a los pensionistas su futuro? Creo que hay personas que necesitan tener a otros por debajo suyo para sentirse un poco importantes. Crean la pobreza, la aumentan cada día, y luego dictan leyes con la intención de quitarla de la vista, de la suya especialmente. Y como la pobreza que crean no debería ser vista por el centro de la capital de España, resulta que ahora los músicos callejeros deberán pasar un casting en donde demuestren que saben cantar o tocar un instrumento musical, y los aparcacoches y otras personas que se ganan la vida, es decir, que sobreviven en las calles, serán multados con una cifras que, seguramente, no han visto hace meses. Y es que estos dirigentes piensan que estos pobres son ricos, sí, pero ricos de pobreza, en esta tierra de nadie, en donde falla la justicia social. En fin, que ya lo decía Blas de Otero, pero hace sesenta años: «Madre y madrasta mía,/España miserable/ y hermosa. Si repaso/con los ojos tu ayer, salta la sangre/ fraticida, el desdén/idiota ante la ciencia,/el progreso». Sí, el desdén ante la ciencia y el progreso, y también ante la educación y la salud pública universal...Y cuando habla de sí, el poeta, se vuelve humilde y reflexiona: «Para qué hablar de este hombre cuando hay tantos que esperan españahogándose». Y él soñaba con un mañana, estoy segura de que no pensó en este momento, en donde: «De haber nacido, haber/ nacido en otra España;/sobre todo/ la España de mañana». Pero no puede ser esta España la soñada, porque aquí se ha declarado a las corridas de toros Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad, y él escribía «Pregunto y me pregunto: ¿Qué es España?/ ¿Una noche emergiendo entre la sangre?/ ¿Una vieja, horrorosa plaza de toros/ de multitud sedienta y hambrienta y sin salida?». Y por si alguien cree que él habla mal de España, aclara: «En vuestras manos/tenéis España. Dicen que la dejo/ malparada. No es culpa del espejo./ Que juzguen los que viven por sus manos». Sí, que la juzguen estos 6 millones de parados, los jubilados a los que se condena a la pobreza, las pequeñas empresas que han desaparecido y las que sobreviven a duras penas, la falta de crédito y el aumento de la deuda de España de la que no nos beneficiaremos, pero que pagaremos todos.
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| Poeta Jaime Gil de Viedma |


Tus comentarios de estos magníficos juntadores de letras, nos han llevado a los años 50, que hemos comentado los dos. Pilar siento una tristeza inmensa de estos inhumanos que nos desgobiernan, pero lo peor de todo es que veo que la gente está dormida ¿aniquilada?
ResponderEliminarTu con tu 5º nieto, ¿no te sientes conmovida ante el posible futuro que nos están dejando estos malditos? Los maldigo y los maldigo, casi incesantemente.
Un abrazo, Pilar y buenas noches.
Me duele la indolencia y el sufrimiento que se da al pueblo español y puede ser evitado. ¡Cuánto recuerdo estos días el libro "Misericordia" de Benito Pérez Galdos!
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