Pilar Alberdi
Comenzaré este artículo haciendo tres preguntas. La primera: ¿Quién es Ray Dalio? Respuesta: Es el creador en 1975 de uno de los mayores fondos de inversión del mundo.
Segunda pregunta: ¿Por qué escribió este libro? Respuesta: Porque necesitaba comprender cómo funciona el sistema mundo, tal como lo conocemos. Y, una vez puesto en la tarea, quiso saber cómo actúan los ciclos que producen que un imperio caiga mientras otro asciende y los procesos que ocurren en medio de estos sucesos.
Tercera pregunta: ¿Para quién escribió la obra? Respuesta: No solo para sí, sino también para los demás, porque entender cómo ocurre esto, en qué período de tiempo, debido a qué factores, fue importante para él, en su día, y en consecuencia también para nosotros, hoy.
De hecho, ya en la Introducción del ensayo aclara que si se desea acelerar el proceso de la lectura de este libro que tiene 680 páginas, puede hacerse siguiendo a modo de resumen los párrafos que aparecen en negrita.
Creo también, que Ray Dalio ha querido exponer y alertar, y también considero que la persona que lea su obra se beneficiará de estos conocimientos que especulan sobre la realidad actual: «Los tiempos que vienen ―dice― serán radicalmente diferentes a lo que hemos experimentado hasta ahora en nuestra vida pero se parecerán mucho a otras etapas de la Historia». Es decir, estamos ya acercándonos a un final de ciclo y al comienzo de otro o lo que es lo mismo veremos el declive de un imperio que será suplantado por otro porque así están dadas las circunstancias. ¿Cómo se desarrollarán los hechos? En parte podemos anticiparlos, hay antecedentes históricos, pero en parte no.
Dicho lo anterior y tras afirmar lo importante que resulta el proceso de «evolución» para las personas, compara este con el proceso de empuje y crecimiento de algunos países hasta convertirse en imperios.
Esto obliga a comprender el Gran Ciclo de ascenso y declive de los imperios y sobre todo qué papel juega en esta circunstancia crucial la deuda a largo plazo de la moneda de reserva mundial que esté actuando en ese momento, hoy el dólar, del mismo modo que otras monedas de reserva lo hicieron en el pasado y otras lo harán en el futuro, mientras que en los momentos más duros de la crisis, el oro será un resguardo, y la posesión del mismo parte de un nuevo inicio.
Ray Dalio emprendió el estudio de casos históricos y comprobó que los imperios duran entre 100 y 250 años y dentro de ese marco «los ciclos del dinero y el crédito» entre 50 y 100 años. Este proceso histórico está marcado por tres factores: 1) «el ciclo de los mercados de deuda y capital», 2) «el ciclo de orden y desorden interno» y 3) «el ciclo de orden y desorden externo».
Intentaré explicar resumidamente estos enunciados: si la moneda que actuaba como moneda de reserva para todo el mundo ya no resulta segura por varias razones, por ejemplo, por su desvalorización por exceso de deuda acumulada a largo plazo, por la emisión constante de más moneda para suplir el déficit, por políticas gubernamentales inconsistentes, inadecuadas o poco respetuosas con los tenedores de esa moneda, caso reciente el de los fondos rusos (en dólares) retenidos en EE UU y otros países de la CE, la moneda caerá no solo por estos procederes, sino porque aquellos otros países que la tienen intentarán poco a poco liberarse de ella, lo que harán gradualmente para no verse a su vez perjudicados. Vemos así como numerosos países intentarán desprenderse poco a poco de los bonos del tesoro de un país en declive. Puesto que la crisis de aquel les podría arrastrar en su caída.
Si, además, en el interior del propio país aumenta la desigualdad económica y social, y hay choques ideológicos, racistas o de cualquier otro tipo, la desestabilización está garantizada, las protestas irán en aumento, y el resultado puede acabar en una rebelión o revolución.
Del análisis histórico y en consonancia con lo anterior se desprende que siempre hay en la cúspide social una élite o «clase dominante» (representa el 2% de la población) que gobierna esencialmente mirando hacia sus intereses económicos y políticos con el fin de mantener su poder. Afirma Ray Dalio: «he aprendido que el factor determinante a lo largo del tiempo y en todos los países ha sido, por encima de cualquier otra cuestión, la lucha por «la creación y la distribución del poder y de la riqueza» y, en menor medida, «las ideologías y la religión».
También podemos comprobar que el sistema que hasta hace bien poco acostumbrábamos a llamar «democracia representativa» se está mostrando en demasiados casos como «plutocracia» o «autarquía».
Además, sumado a los anteriores factores, si el orden externo cambia, la inseguridad del imperio aumenta, y es posible que se produzcan guerras que detengan por un tiempo el declive o por el contrario, que lo aceleren.
Como expresa el autor: «Por primera vez desde que nació, Estados Unidos se encuentra con una verdadera potencia rival». Se refiere a China, mientras que la antigua URSS solo fue una rival militar, según su criterio. Pero ahora los EE UU se encuentran ante una verdadera potencia económica que opera en todos los órdenes. Y el panorama actual sobre lo que sucede en Oriente Medio, el ascenso de los BRIC, los nuevos compromisos de defensa mutua entre varios países, la deuda irresoluble de Estados Unidos, a los que añadiría la profunda crisis moral de Occidente (archivos Epstein, ordenador de Hunter Biden, etcétera) nos da una pauta de lo que puede suceder tanto en el futuro inmediato como a medio y largo plazo.
El libro, por tanto, se centra en el estudio del Imperio estadounidense y también en sus precedentes, británico y holandés, así como en otros menos relevantes ―desde su de vista― como fueron el alemán, el chino, el francés, el hindú, el japonés y el ruso.
Como inversor, Ray Delio, entiende que los detalles importan, que no hay que dejarse llevar por lo general o por datos que cómo los índices bursátiles solo muestran una mínima parte de la realidad. Siendo los verdaderos factores determinantes de la riqueza y el poder de un país, los siguientes: «educación, competitividad, innovación y tecnología, producción económica, participación en el comercio mundial, fuerza militar, poderío como centro financiero, estatus de la moneda como divisa de reserva». El país que esté bien situado en esta línea de salida tendrá posibilidades de convertirse en el nuevo imperio, pero ello supondrá inevitablemente un período de inestabilidad, de destrucción y construcción que afectará al mundo tal y como lo conocemos.
Referencias:
Dalio, Ray. Principios para enfrentarse al Nuevo Orden Mundial
Editorial Deusto, 2022.

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