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miércoles, 1 de octubre de 2025

RYSZARD KAPUSCINSKI: LOS CINCO SENTIDOS DEL PERIODISMO

 


Pilar Alberdi

 

Leo del escritor y periodista polaco Ryszard Kapuscinski, fallecido en 2007: Los cinco sentidos del periodista. Estos cinco sentidos son: «estar, ver, oír, compartir, pensar». La obra fue publicada en España por la editorial Anagrama en 1994.

A veces, cuando leo a algunos autores, como es el caso de este sincero periodista, me sorprendo al comprobar cuánto y cómo de bien percibían el momento social e histórico de su época, y, al cabo, de la nuestra, pues tal es su continuidad.

Ryszard Kapuscinski (1932-2007) desarrolló la mayor parte de su labor periodística como «corresponsal de guerra». Aunque asume que aquello era estar a disposición de los sucesos las 24 horas también le permitía estar atento a la realidad, investigar, conocer un país, escribir, tomar notas. Pero, casi de improviso sucedió que, si antes los corresponsales de guerra eran muy necesarios, con la llegada de las nuevas tecnologías, no era el caso. En el pasado, es decir, hace unas décadas, ser un buen corresponsal de guerra en una zona determinada, suponía tener fuentes de información seguras obtenidas a través del tiempo residiendo en el país o la región de trabajo habitual del periodista. Ese tipo de investigación facilitaba además,la realización de una crónica más elaborada y ensayística, frente a un trabajo periodístico rutinario y con fecha de entrega. Además, era propio de su labor investigativa decidir qué temas eran importantes, proponerlos y explicar por qué era necesario desarrollarlos.

Sin embargo, llegó un momento en que todo cambió y como la información se podía conseguir fácilmente por Internet, ya no importaba tanto de dónde salía o quién la proveía, es decir, cuando la procedencia de la fuente de información dejó de tener valor, en este caso el periodista en la zona del conflicto, el corresponsal de guerra, tal como fue conocido, comenzó a desaparecer de escena.

Dice, Kapuscinski: «El desarrollo de las técnicas de comunicación ―sobre todo la telefonía móvil y el correo electrónico cambiaron radicalmente las relaciones entre los trabajadores de los medios y sus jefes». ¿Qué ocurrió entonces? Ya no preocupaba la verdad sino si la noticia era «interesante», que era como preguntar: ¿es mejor la tuya que la de los demás, llama más la atención? La verdad, aquella que buscaba el periodista, y de la que intentaba dar testimonio, también parecía estar a punto de desaparecer de escena.

En sus propias palabras: «Hoy, al cronista que llega de hacer una cobertura su jefe no le pregunta si la noticia que trae es verdadera, sino si es interesante y si la puede vender. Este es el cambio más profundo en el periodismo; el remplazo de una ética por otra». De este modo, lo interesante, lo llamativo, lo vulgar, lo escandaloso, la mentira ha reemplazado a lo verdadero. Lo terrible de esto es que estamos hablando de una época posmoralista, la nuestra, donde impera la posverdad, y vale más lo que se vende bien que la verdad. La verdad, si uno la quiere para sí, la tiene que buscar y mucho ha de investigar antes de hallarla.

Otros cambios que señala Ryszard Kapuscinski es la de la competencia entre medios, de lo que uno habla, habla el otro: «actúan como una banda», «cada uno mira al otro y ninguno mira al mundo». Además, en ese tiempo el furor del «globalismo», comenzaba a mostrar su lado oscuro: la desindustrialización y la deslocalización de empresas, aunque todavía seguía en boga el concepto de «aldea global», tan repetido por aquellos tiempos, mientras el periodismo se volvía superficial en unos medios cada vez más poderosos que incluían no solo la posesión de periódicos, sino de radios y televisiones; constituyéndose en verdaderos imperios de la comunicación. De tal modo, que lograban que una noticia ocupase todo el espacio audiovisual mientras otras quedaban al margen. Por ejemplo, habla del caso de la «crisis de los rehenes en Teherán» y como hubo allí, concentrados durante largo tiempo, numerosos medios periodísticos; mientras el resto de noticias del mundo, entre las cuales podían haber algunas importantes, se perdían en el cúmulo de sucesos diarios.

Hombre inteligente, Kapuscinski señaló cómo el «globalismo» solo beneficiaría a los estados con las economías más fuertes, mientras al resto les haría poco favor.

«Todo lo que escribo está precedido de enormes lecturas», dirá. El periodista se siente en la obligación de saber más que sus lectores, aunque reconoce que: «Una gran parte de la humanidad no tiene ambiciones intelectuales, sino que aspira a pasar su vida más o menos de buen modo. Esa gente desea divertirse, y esto no se les puede negar». Pero para él, el buen periodismo pasaba por instruirse, y también en leer poesía para mejorar el estilo.

Frente a la falta de lecturas de la gente, le preocupaba el papel que estaba jugando el cine, ya que como señaló el alemán Rudolf Arnheim en su libro El cine como arte: «la gente confunde el mundo generado por las sensaciones con el mundo creado por el pensamiento, y cree que ver es lo mismo que entender. Sin embargo, no es así». Esta aclaración me parece fundamental.

Kapuscinski se consideraba en la línea de un Nuevo periodismo, el cual ya no luchaba en las democracias vigentes contra la censura (algo propio de las dictaduras), sino contra una cierta «manipulación sutil», precisamente aquella, que valoraba más una noticia que pudiese llamar la atención que otra que mostrase la verdad. «En esta profesión ―dirá― se perdió algo tan central como el orgullo de lo personal. De aquello que implicaba también la responsabilidad del periodista por su trabajo: el hombre que pone su nombre en un texto, se siente responsable de lo que escribió». Así es. Y el periodista que no lo pone evidentemente se deja llevar por lo que le imponen.+



Referencias:

Kapucinski. Ryszard. Los cinco sentidos del periodismo. Anagrama. Barcelona, 1994.

martes, 4 de junio de 2024

¿POR QUÉ NOS DOMINA EL PENSAMIENTO ANGLOSAJÓN?

 


Pilar Alberdi


En realidad, la pregunta sería: ¿por qué nadie ve lo evidente?, en este tema como en otros. Sí, hay que decirlo alto, nos domina el pensamiento y la política norteamericana en todos los aspectos. Esto dio inicio tras la Segunda Guerra Mundial.

Comenzó con un Bienvenido, Mr Marshall como nos vaticinó Berlanga en su conocida película, y acabamos aceptando la televisión, el bilingïsmo desde los tres años, las cadenas de comida basura, el Black Friday, Halloween, las bases americanas, la OTAN, las drogas, los libros de autoayuda, la tendencia fitness, los Oscars, los Pulitzer, los Grammy, la cultura de la cancelación, la ideología de género, el aborto libre y las nuevas tecnologías de las comunicaciones, tragándonos sin regurgitar apenas aquello de la «aldea global»…Creo que Max Weber y su análisis sobre el protestantismo y el capitalismo tendrían algo que decir aquí.

Nos hemos empobrecido. Nuestros niños y jóvenes no perciben la aniquilación de nuestros valores, no mantienen el aprecio por nuestras costumbres. Quedan restos, jirones de ese tiempo en los pueblos de la España vaciada y en las mentes de algunos, permítaseme el término, «ilustrados», porque hay que tener al menos, un poco de cultura y una mente un tanto enciclopédica para valorar lo que se ha perdido.

A Hegel le preocupaba este tema en el siglo XIX. Hoy le dices a un niño que eres del siglo XX, sí indudablemente todavía quedamos algunos para aseverar que ese tiempo existió, y seguramente piensan que están ante una reliquia, una antigüalla, algo digno de un museo o de vender en el Rastro. ¿Aprovecharán la oportunidad para hacerte alguna pregunta interesante? Me temo que no.

 Los escritores españoles del mismo siglo no hicieron más que hablar precisamente de eso, de nuestra cultura, incluso de cómo se perdió la guerra de Cuba, y eran conscientes de la viva hermandad iberoamericana, hoy casi extinguida, borrada, así como de la convivencia de los diferentes pueblos de España. Todavía vivos los conceptos del Viejo y del Nuevo Mundo.

¿De qué cultura podemos hablar los actuales? Le preocupó a Hegel, igual que le preocupó a Herder, cada uno a su manera, lo mismo que le ocupó horas a Unamuno, Pío Baroja, Galdós y Pardo Bazán, pero no se perdían en ese laberinto, ellos ya sabían que al laberinto ni se entra ni se sale, se está siempre en él, especialmente, en ese juego de fuerzas entre nación y estado. Sabían, que algo especial había en el sentido de nación y que había que defenderlo de la administración del Estado, del interés de los políticos de turno, del deseo de encharcar y emborronar el pasado y de inventarse a su manera un futuro. Pero que sea «a su manera», no quiere decir que sea al de la mayoría y mucho menos al de una minoría «ilustrada». A veces, la profusión de leyes y sobre todo de decretos «exprés» (he aquí una palabrita del acervo anglosajón) con los que castigan nuestra inteligencia, devorará a los hijos de la nación española.

Y ahora, la gran contradicción, después de desvirtuar los nacionalismos europeos en nombre del «progreso», qué cosa sea eso es otro cantar, porque a lo que a unos pueda parecerles progreso a otros no, ahora, se comienza a oír aquí y allá sobre el servicio militar obligatorio, en aras de propuestas que los ciudadanos no votamos, a quienes no se nos consulta, y a quienes se ningunea sin piedad.

Necesitamos ciudadanos críticos ¿dónde están? Nadie debería olvidar, aunque sea un  «film» (he aquí lo anglasajón del término), aquel día que los americanos pasaron de largo del pueblo de Villar del Río, en la película de Berlanga, donde un alcalde y el pueblo esperaba ver llegar a los estadounidenses, a los que les dirían Bienvenido Mr. Marshal. Porque, en la geopolítica actual, a lo mejor el «plan» es otro, y a fin de cuentas, la mayoría de los países en manos de la nueva cinematografía mundial, serán siempre los múltiples Villar del Río con su pueblo y su alcalde y hasta su presidente de gobierno.

Una pura ficción desde luego.

 

Nota: Enlace al artículo "¿Por qué nos domina el pensamiento anglosajón?" publicado en el periódico Navarra Información el 3 de junio de 2024.


sábado, 30 de marzo de 2019

¿Qué tienen que ver un libro, la globalización y un puesto en el mercado?



Pilar Alberdi

Una se pregunta si las pequeñas historias importan a alguien, y yo creo que sí. Así que voy a comenzar esta reflexión hablando de un mercado en el que sus puestos de venta de frutas, pescados, carnes… van cerrando. Es verdad, que ya había visto cerrar otros puestos de mercado, en una ciudad mayor, en donde antes vivía. Allí reacondicionaron aquellos servicios municipales como locales para artesanos, artistas y otras actividades culturales. La verdad es que aquellos puestos la mayor parte del día estaban cerrados.
La ciudad que conocimos se muere y lo estamos viendo. ¿Lo estamos viendo? Tengo mis dudas. A nadie le parece extraño que los supermercados hayan copado las ventas. Es lógico, «allí se compra más barato», dicen. Y, además, parece haber una cierta competencia entre ellos, «en este se compra más barato que en aquel ―nos explican―, además en aquel tienes una bolera, cines, restaurantes». Y el paseo del domingo, antes hasta la Iglesia; se convierte en el paseo hasta el Super. Y es entonces cuando el pequeño comercio comienza a morir en silencio y esto afecta a las familias, es decir, a algunas familias, las que vivían de sus puestos de venta, hoy un comercio imposible.
Hace varias décadas ya, los pueblos del interior de España comenzaron a despoblarse. Se vivía mejor en las ciudades, allí había más posibilidad de encontrar trabajo, y de que los hijos estudiasen en la universidad para «labrarse» un futuro. Hoy, los que todavía quedan en los pueblos, leo que más de 78.000 poblaciones solo tienen 100 habitantes, acuden a manifestarse a la capital, porque en la capital, es donde se supone que a uno lo oyen. De verdad, ¿alguien escucha?
Y viene todo esto a cuenta, tras la lectura de un libro sumamente esclarecedor como es el de Esteban Hernández: El tiempo pervertido ―Derecha e izquierda en el siglo XXI ―. Un tiempo pervertido que es, en realidad un tiempo detenido, sin avance, o con un avance tan vertiginoso, que donde antes se encontraban dos fuerzas pugnando por ganar el pulso político del futuro frente al pasado, o el del pasado frente al futuro, hay un presente desazonante.
Nos dice Esteban Hernández que el tiempo de la globalización, tal y como se ha llevado ha cabo está finiquitado. Me ha recordado aquel tiempo de expansión colonialista que se llevó por delante a tantas regiones, y que tras la Segunda Guerra Mundial hubo que desanudar, para mejor conveniencia de los privilegiados, y acaso convivencia de todos, aunque seguramente no reparó en los que quedaron por el camino.
Cuando un libro tiene algo que decir una discute con él. Yo lo he hecho. No me ha dejado indiferente y festejo que el periodista esté tan a pie de calle, tan atento a lo que se publica diariamente, que no se le escape una noticia, aunque incluso yo no comulgue con algunas de sus ideas.
En esta obra nos habla de los cuatro últimos repliegues conservadores y lo que han conseguido sus partícipes, mientras volaban alto con las alas de la globalización. Cuando estas alas para algunos ya no funcionan, al menos para la nueva visión de algunas de las partes, algunas políticas han de cambiar.
Las grandes élites financieras se han hecho con la intermediación. Sus principales negocios giran en ese entorno: llámense estas compañías Amazon o Uber. Implantan su modelo de negocio, en donde este ya estaba, apropiándose el espacio, ampliándolo gracias a una cantidad ingente de capital.
Los Estados, todo lo han permitido de esta globalización. Las lentejas que comemos se traen de otros países, y las naranjas españolas se pudren en los campos porque el precio que imponen los intermediarios, no alcanza para cosecharlas.
Pero no todos se han dejado hacer de este modo, allí donde Hernández ve torpeza por haber dejado que China, que como bien señala, no estaba en los años setenta entre los cien primeros países del mundo, se convirtiese en la segunda potencia del mundo, o la primera, deberíamos decir; pero donde él ve torpeza, yo veo avaricia. Tantos millones de chinos y tanto para venderles… Pero los dirigentes chinos actuaron con la mirada más larga, impusieron vetos, controles, cualquier empresa que se quisiese radicar allí sólo podría tener el 49 % de capital. El restante 51 % sería para China. Imaginen una España que hubiera hecho algo similar; cuán rica sería; unos países que hubieran puesto sus trabas.
Hernández explica cuáles son los posibles caminos que tiene Europa, él plantea tres posibilidades claras. Y sin entrar aquí en detalles que merecen ser leídos con atención en el propio libro, solo hay algo en contra que él también señala: ese tiempo pervertido, detenido; esa falta de valentía frente a lo que sería posible cambiar.
Comencé este artículo hablando de un puesto en un mercado, que en una pequeña localidad de Málaga, acabará bajando su persiana. No es el primero; en ese mercado, solo quedan unos pocos más abiertos, y más pronto que tarde, el resto se verá obligado a cerrar.
La vida explica claro; pero a veces parece que no comprendemos. Hay gente empeñada también en que lo tecnológico sea lo primero; esos robots que mueven objetos, esos coches que rodarán solos; esos empleados que serán aquí y allá sustituidos por máquinas, por inteligencia artificial; esos genes modificados que alargaran la vida, pero ¿de quién? Lo que se dice menos, es que de ese portento se beneficiarán solo la clase social triunfadora y unas pocas empresas multinacionales, mientras los demás, incluidas las anteriores élites nacionales, empobrecerán.
Supongamos ahora que la familia que tenía el puesto que acaba de cerrar en el mercado, poseía unos pequeños ahorros en un banco, es posible que estos estén trabajando ya, en uno de esos grandes fondos de inversión, por ejemplo, para comprar pisos en las grandes capitales, valga el ejemplo de Madrid, es decir arrojando al extrarradio a los que antes vivían en el centro, con el fin de conseguir una alta rentabilidad para sus inversores. Es casi seguro que la familia que ha bajado la persiana de ese puesto no haya pensado en esto; igual que el que acude al super no ha pensado en esta familia.
En resumen, «es el capitalismo», nos dicen; pero somos nosotros.
Lean, este libro. Lo merece.

lunes, 28 de mayo de 2018

PASITOS DE PALOMA


Pilar Alberdi

Decía Friedrich Nietzche que «Los pensamientos que se acercan con pies de paloma son los que gobiernan el mundo». Y es tarde, casi siempre, para cuando las personas se dan cuenta de lo que sucede.
Con la misma intención Ulrich Beck, en su libro La sociedad del riesgo, redondeó el sentido al hablar de «los zapatos silenciosos de la normalidad» con la que se presentan los hechos. Era normal que ocurriese esto y aquello, y ¿cómo es que nadie lo anticipó?
Lo habitual es que los delicados pasos de paloma aplasten en su avance aquello que creíamos más nuestro, comenzando por nuestros derechos. La voz que se eleva por encima de esos pasitos de paloma o de esos zapatos de la normalidad proclama que el paro es coyuntural, la crisis pasará, a los bancos hay que rescatarlos, no habrá más burbujas inmobiliarias, no hubo mala intención con las preferentes. La voz, por encima de los zapatones que se imponen y aplastan tiene siempre un tono de sofista, y proclama un conocimiento que se vende al mejor postor. Pero la voz, esa voz, que deja hacer y se presta al mejor postor como pensaba Platón porta un anzuelo, y no uno solo, más, todos los que sean necesarios; pero no para los peces, a esos, ya los pesca el hombre común; no, los anzuelos de los sofistas, aquellos a los que se refiere Platón, son para «animales andadores», es decir, y según su propia afirmación, «para los hombres», esos pobrecitos, la afirmación también es suya «animales domesticados», tan fáciles de guiar con palabras. Porque los clásicos no solo son esas palabras en griego con las que se adornan algunos textos del presente, sino, ese conocimiento de los hombres, con los que una puede o no estar de acuerdo.
Este capitalismo no es el del pasado, es peor, mucho peor, aquí cada uno queda librado a su suerte. Ahí los pensionistas; aquí, las feministas, más allá los trabajadores precarios…
Este capitalismo se parece, si a algo se parece, al de sus inicios.
Y entonces llegan ellos, los «fondos buitres», oímos, y nos sorprende el nombre hasta que sabemos que los «fondos buitres», esos a los que algunos políticos les han vendido «viviendas de protección oficial», están formados también por pequeños inversionistas que podrían ser su vecino, pero resulta que están en la otra punta del mundo, y nunca verán su cara ni sus preocupaciones, por tanto, no se sentirán responsables, mientras alguien les entrega la ganancia que han obtenido por sus ahorros.
Son momentos en que una recuerda a Sygmunt Bauman explicando cómo la endiablada libertad de movimiento de este nuevo capital globalizado, que se posa y picotea en todas partes, tiene un parecido con la de aquellos «terratenientes absentistas de antaño» que vivían de sus siervos o de sus campesinos, es decir, de su trabajo y de sus impuestos, sin conocerlos ni preocuparse por ellos. Pero, es probable, y aquí quiero implementar un punto de vista más cercano, más de vecinos, más de conciudadanos, que cuando usted piense en esa pequeña suma de dinero que tiene en su cuenta del banco, o en esa cuota del seguro del hogar que tiene que pagar y que alguien necesitará invertir por usted, no piense en estas cosas, no piense que su banco o su aseguradora invierte en ese tipo de fondos, porque pensar eso sería como saberse parte de ese gran monstruo alado, que viene y va con sigilo, y camina con pasitos de paloma.


Publicado en Diario 16 28/05/2018

jueves, 8 de junio de 2017

«CUERPOS DÓCILES»



Pilar Alberdi


Si hay libros por los que el tiempo no pasa, Comprender los medios de comunicación de Marshall McLuhan, es uno de ellos. No sólo no ha pasado su enorme actualidad, sino que anticipó la realidad que hay vivimos, pero claro, bien podríamos decir lo mismo de otros libros como la distopía de Un mundo feliz de Aldous Huxley o 1984 de George Orwell.
Se ha hablado mucho del término «aldea global», pero casi nadie sabe que el primero que la utilizó fue McLuhan, y lo más importante, que previno sobre sus peligros. Nada que ver, desde luego, con lo que nos han contado.
McLuhan explica cómo tras unos tres mil años de explosión, entiéndase como «ampliación», «mediante tecnologías mecánicas y fragmentarias, el mundo actual ha entrado en implosión», es decir, se vuelve sobre sí mismo. Y si antes fue diverso, ahora resulta cada vez más uniforme.
Tanto Huxley como McLuhan veían claro lo que ocurría ya en los años 30 del siglo XX, mientras que nosotros, ¿qué vemos en pleno siglo XXI? Bien poco.
Pero, insistamos en lo que nos ocupa. Cuando Occidente se mira el ombligo, y se siente tan importante, hay que recordarle: ¿Qué Revolución Industrial habría sido posible sin la curiosidad de los primeros humanos, sin la matemática asiria, la griega, la egipcia; sin aquellas máquinas simples como la palanca, el plano inclinado, la rueda; los molinos hidráulicos y los de viento; el collarín para los caballos de tiro, el arado de hierro transversal, las herraduras, el estribo; los autómatas de vapor, griegos; la imprenta o estampación fija oriental que luego dio lugar a la imprenta de tipos móviles?
Jacques Derrida, el filósofo francés, decía que nunca acabaremos de «deconstruir» el etnocentrismo europeo, es decir, de desfijarlo, de moverlo del centro en que se ha consolidado.
McLuhan nos explica, además, y con detalle, que el «medio» es una extensión del hombre, y que el contenido del medio es otro medio. Así, en principio, dice, el contenido de la prensa escrita es la declaración literaria; el del libro, el discurso; el del cine, la novela. Es evidente que McLuhan habla de un tiempo que, en gran medida ya ha pasado; hoy, apenas se publican cuentos o poemas en los periódicos, algo muy común por aquellas fechas. Esos cuentos publicados en la prensa dieron de comer a muchos escritores norteamericanos, Bradbury, Philip K. Dick, Francis Scott Fitzgerald, sólo por nombrar algunos casos, hasta que lograron ocupar un lugar en la literatura.
Así, nos explica el profesor McLuhan, la rueda es la extensión de las piernas, el peine de la mano, la palabra escrita de la voz. El medio siempre es la extensión de algo que, a la vez, es muy nuestro.
Pero, demos un pequeño rodeo para percibir lo que pasó históricamente con la homogeneización producida por el alfabetismo. De esa acción progresiva y general: surgieron dos hechos fundamentales, los Estados y los individuos, es decir, el sentimiento de individualidad, que antes se sostenía en los amplios grupos familiares y de labor, y para dichos procesos unificadores, muy importantes fueron, en el siglo XVII, las Gramáticas nacionales, que sirvieron para reunir el pensamiento de los diversos territorios. La cultura dejó de ser solo para los que supieran latín o francés. Incluso, la Biblia, se tradujo por primera vez a lenguas nacionales. En este sentido, resulta interesante leer la obra de Ernest Renán, ¿Qué es una Nación? Ahí queda claramente explicada la cantidad de uniformidad y de violencia que fue necesaria aplicar para formar la nación francesa. Podríamos multiplicar este ejemplo, y encontraríamos lo mismo en otros casos. Por otra parte, las culturas orales comenzaban a desaparecer al instituirse la educación obligatoria. Así, la abstracción más fría y visual, ganaba espacio al anterior contacto directo del grupo dentro de la tribu o la aldea; relación propia de las culturas orales.
¿Qué murió con ese tiempo de relojes que disparaban segundos y minutos, y con esas letras que corrían nerviosas por los renglones intentado? Ocurrió, entre otras muchas cosas, que el tiempo antes cíclico, el verdadero tiempo de la vida natural; aún lo haría mucho más con la electricidad y las nuevas tecnologías, se perdió, mientras que la idea de «progreso» se definió por una especie de ilusoria línea recta, con cuento incorporado, y final feliz.
Lo que McLuhan quiere explicarnos es que primero contrajimos el espacio, por ejemplo, con la rueda, y luego con su aplicación técnica a diversos objetos. Estas ruedas eran como extensiones de las piernas, y permitieron a la humanidad ir más rápido. Hicimos algo similar con la fragmentación de los procesos del trabajo. Esto último no habría sido posible sin la alfabetización y un modo de tomar distancia con el ambiente y, sobre todo, con los propios sentimientos, ya que el artesano capaz de hacer antes un objeto en el que ponía parte de su personalidad, pasó a ser solo una mano de obra más junto a otros artesanos paran la confección de nuevos objetos en serie.
Hasta aquí todo muy sencillo. Y entonces, llega la «era electrónica», y la extensión ya no es como la de la rueda, la que ayuda a acortar el espacio, y también el tiempo, ahora la información se traslada al instante. Y esta extensión, esta nueva tecnología es una potente red nerviosa de nuestro cuerpo, pero en especial de nuestro cerebro (memoria), que nos une y rodea al mundo. El peligro que esto entraña, ya lo conocemos. A través de ella, personas o grupos pueden intentar atacar la red de información o manipularnos en diverso grado. De hecho, hoy, a través de las Redes Sociales, existe un amplio resumen sobre lo que pensamos, decimos, consumimos.
El autor no ve beneficio. Y eso, que no conoció estos últimos avances. Lo que nos han querido vender de una «aldea global», traducido como «globalización» o mejor «mundialización de la economía» es un retroceso al que deberían oponerse, y esto lo añado yo, en principio, los antropólogos, pues saben el empobrecimiento que esto significará para el futuro de la humanidad. De la riqueza de la diversidad de los distintos grupos (culturas, civilizaciones) con que hemos llegado hasta aquí, estaremos pasando a una uniformidad total y a una especie de «pensamiento único» integrador y deformante.
De este modo, aquella tecnología manuscrita que corrió por el papel, acabó siendo un código binario que rueda y rueda por el globo llevando información, mientras, lamentablemente, cada día se lee menos, la excelencia del lenguaje decae, y la televisión, un medio que McLuhan consideró como auditivo y táctil frente al visual de la lectura, absorbe por entero al individuo. En la televisión nos lo dan todo hecho. Es sólo sentarse y dejarse llevar. Se repiten los modelos de las series, de los programas de divertimento, de las películas. Casi molesta que algo sea distinto.
¿Escuchan ya los tambores de la tribu? ¿No? Pues deberían estar escuchándolos. ¿Qué dicen esos cuerpos tatuados que se ven por todas partes? Esas canciones de fraseo monótono y repetitivo, ¿a qué evocan? ¿Cómo tanta igualdad en un mundo que podría ser más diverso?
Harían bien en pensar que estoy dramatizando, pero lo que vio Marshall McLuhan, ¿cuántos lo percibimos hoy? Sin embargo, la televisión ocupa la cabecera de la mesa y es el «pater familias» actual. Cada teléfono móvil, cada aplicación en este, es una constante llamada de atención desde el gran sistema nervioso del que formamos parte.
No, la aldea global de la que alertó Marshall MacLuhan, no es la que nos contaron estos últimos años con el fin de instaurarla. De hecho, hablaban mucho de «multiculturalismo» y de «trabajo». Por si nos quedasen dudas, el autor dejó escrito en su libro, las siguientes palabras: «Arquímides dijo una vez: “Dadme un punto de apoyo y moveré el mundo”. Pero, hoy en día, aquel griego habría señalado nuestros medios electrónicos y habría dicho: “Me apoyaré en vuestros ojos, oídos, cerebro y el mundo se moverá al paso que quiero marcar. Hemos alquilado esos “puntos de apoyo” a corporaciones internacionales». ¡Qué claro lo tenía este hombre! Y en un período propio del inicio de estos procesos.
Pero si rescatables son todas las frases del autor, me quedo con esta: «el contenido de un medio es como el apetitoso trozo de carne que porta el ladrón para distraer al perro guardián de la mente».
Casi parece superflua la pregunta: ¿Podremos defendernos?


Ref. obra: Comprender los medios de comunicación. Paidós, Barcelona, 1994.
Nota: Ref. palabras título, Michel Foucault



Publicado en Liverdades el 8 de junio de 2017.

miércoles, 27 de julio de 2016

TRUMP O EL PROTECCIONISMO AMERICANO


Pilar Alberdi

Aquel por quien nadie daba nada ya está a las puertas de la Casa Blanca. ¿Podríamos decir que representa mejor que otros a la población norteamericana? Probablemente, al menos no viene del sector político, es decir, de aquellas personas que viven de la política, como ocurre en aquel país y en otros, que hacen carrera con ella y que en consonancia con algunos lobbies que les financian deciden el destino de su país y, desgraciadamente, el del mundo.
Donald Trump es un empresario, hijo de empresarios, también hijo y nieto de inmigrantes, que acaba de decirle a sus conciudadanos que él es «su voz». Esencialmente se lo está diciendo a la clase obrera y media, blanca. Va a intentar representarles. Y podrá o no gustar su estilo de vida, sus maneras, sus convicciones, pero hay un dato interesante, sus hijos (de diferentes matrimonios) lo quieren y lo apoyan, y están con él en todos los actos, y eso, no me parece a mí que pueda conseguirse, si de verdad no lo quisieran. Como hijos, han comentado que sus padre nunca les impuso qué debían ser en la vida, y una de sus hijas ha dicho que de su padre aprendió que la palabra «imposible» es solo el comienzo de algo, un punto de apoyo para conseguir aquello que se desea. Y Trump, si algo desea en este momento, es gobernar para los americanos. Dice él que en la empresa privada ya ha conseguido el éxito y ha sido feliz obteniéndolo, y ahora lo desea para América. Evidentemente, no es un Obama queriendo parecerse a un Kennedy, es un Trump. Un empresario que en las últimas décadas del s. XX pasó serias dificultades para sacar adelante sus empresas. Por eso, supongo yo, le resultará intrascendente que a alguien puedan no gustar sus modos o sus palabras.
En su último discurso (El americanismo será nuestro credo), en la Convención Republicana que le ha proclamado como candidato al gobierno de la Nación, es cuando ha dicho por fin que ya podía hablar con más sinceridad, con más pero no con toda, intuyo. Evidentemente, aunque lo intentó desde el principio, no pudo evitar dar algún susto, y todavía los que dará. Pero si lo pensamos, basta que uno se salga de lo corriente, de lo que se espera que debe pensar todo el mundo, para que comience a asustar de verdad.
¿Qué dice Trump? (Al final pondré un enlace a su último discurso en español). Lo que está diciendo es que no está de acuerdo con la política internacional de su país, con la política llevada a cabo en Oriente Próximo, indirectamente al mostrar su reticencia sobre el papel en que la OTAN desarrolla su tarea, justificando en que otros no pagan lo que deberían económicamente para ser protegidos, lo que está diciendo es que Estados Unidos gasta una enorme, extravagante cifra de dinero que va a parar a las empresas armamentísticas, que son las verdaderas reinas de la economía norteamericana y las que imponen criterios de política y guerra, y todo esto para mantener un Imperio que bien puede llevarles a la ruina. Evidentemente, no habla mal en su discurso de los Busch, estos a fin de cuentas, son republicanos, y tampoco era cuestión de tirar bombas contra los suyos cuando intenta hacerse con sus votos, pero si lo hace contra Hillary Clinton. De ella dice que debería estar en prisión por sus pésimas políticas en Oriente Próximo, que evidentemente, no decidía ella sola, pero si fue ella la que declaró en un juicio, lo publicó The Atlantic y existe un vídeo, que ellos habían sido los creadores del grupo terrorista Daesch, luego llamado ISIS y posteriormente EI. Lo extraño es que nadie se preguntase cómo los medios de información iban cambiando estos nombres de mutuo acuerdo. Lo que sucede con los medios de comunicación es que tienen dueños, forman grandes corporaciones, y sus redes son tentáculos muy poderosos que en connivencia con la banca, los fondos de inversión y otros, hacen visibles las noticias que les interesan y otras no. Por supuesto, también hay economistas, periodistas y escritores a su servicio. Sinceramente, ¿cuántos periódicos tendría una que leer al día y en cuántos idiomas para poder sacar alguna conclusión relevante de lo que realmente sucede? Por ejemplo, y perdonen que me desvíe un minuto del tema, Francia declaró que tras el reciente atentado de Niza sus aviones salieron a bombardear puestos del EI en Siria. Solo he encontrado en un periódico español y he visto más noticias en las Redes Sociales, que lo que Francia bombardeó estas pasadas noches han sido poblaciones causando numerosos muertos y heridos.
Evidentemente, Trump es un peligro, y lo es para quienes sostienen que contratos como el TTIP o el TISA y otros que afectarían a Europa, gravemente, pueden resultar igual de malos para EEUU. No habla precisamente de estos contratos, aunque dice que se mirarán con lupa todos, pero sí comenta de otros firmados con otros países de su zona, por ejemplo con México. Incluso se ha atrevido a decir que si es necesario se marcharán de la Organización Mundial de Comercio. Veamos, la cuestión es sencilla, es igual de sencilla que para Europa, pero aquí también hay intereses para ocultarla, porque hay evidentemente una Europa de primera, de segunda y de tercera. Lo que sabe bien Trump es que el capitalismo financiero (banca, grandes fondos de inversión) y corporativo (multinacionales) de hoy en día, no tiene patria. Esto es un problema. Antes tenían patria, sí, por ejemplo, la mismísima Norteamérica, pero ahora no, y perjudica por igual a una país latinoamericano que a uno asiático, a un país del sur de Europa, o a un Estado de USA. Trump conoce bien esto y ha dicho que no permitirá que ninguna empresa radicada en su país, se deslocalice, es decir, se marche a México porque allí le sale más barata la mano de obra. Ya ha visto cómo han desaparecido tantas, dejando como lastre un altísimo número de desempleados. Si lo votan como presidente, ninguna empresa más podrá marcharse sin pagar económicamente por las graves consecuencias que ello conlleva, y si quieren irse tendrán que pagar una indemnización. También se queja Trump del comercio chino y de cómo este país devalúa su moneda para obtener ventajas, además, de la gran cantidad de copia de productos, que salen de allí, por los que no pagan derechos sobre patentes.
Por supuesto, Trump, no teme a Putin, ese fantasma que levantan los demás. Es más, cuando Putin intervino en Siria, el ahora candidato por los republicanos declaró que Rusia había conseguido en tres meses lo que la Alianza de países que decían estar luchando contra el EI, es decir, EEUU, Canadá, Inglaterra, Alemania, Francia, Arabia Saudita, Israel, etc, no habían conseguido en años, porque sin bombardear las carreteras, ni los miles de camiones que sacaban crudo hacia Turquía, ni aquellos que llevaban alimentos para compra-venta en las poblaciones tomadas por el EI, no se puede destruir a nadie. Además, ¿saben ustedes cuánto cuesta un vuelo de una hora de esos aviones? Más de cien mil euros. Yo creo que muchos pensábamos esto, que allí, para desgracia de la población (entre Siria y otros países se ha afectado la vida de más de cien millones de personas) se estaba jugando una guerra espantosa mientras se destruían ciudades y se expoliaba a la zona de su petróleo, y se obligaba a la gente a marcharse. ¿O no? (Si hasta Blair, ha emitido, después de una investigación, su particular «mea culpa» sobre el ataque a Irak). La diferencia fundamental que yo veo ahora mismo entre Rusia y USA, y es un pequeñísimo ejemplo, lo sé, pero tan importante siempre que en su día no lo vieron ni Napoleón ni Hitler, es que si ocurriese algo, Rusia, como en el pasado será defendida por su pueblo. De hecho no hace mucho el gobierno ruso implementó en las escuelas un plan para rescatar el respeto al pasado y a la tradición, y se recuerdan y se cantan canciones rusas en los colegios. Si se pierde el pasado, y el valor de la gente del pasado, se pierde un pie dónde apoyarse. Norteamérica, un país nuevo, tiene básicamente un ejército de mercenarios, es decir, de empresas que contratan soldados que envían al frente. Y armas similares, las tienen los dos potencias.
Entonces, recapitulemos un poco: ¿qué quiere fomentar Trump? El trabajo. No está a favor del capitalismo financiero. ¿Cómo dice querer hacerlo? Incentivando la construcción, por ejemplo, y potenciando a las empresas.Evitando la deslocalización; revisando contratos internacionales, reduciendo gastos. ¿De qué otro modo? Negando la entrada de productos. Es decir, estamos ante el viejo «proteccionismo», frente a una globalización que perjudica a los ciudadanos a quienes los Estados, y esto lo vemos día a día, no defienden. ¿O hace falta poner ejemplos? Yo creo que no.
Decir que «el libre mercado se regula solo» y un resto de frases parecidas, que solo hace más ricos a algunos ricos y más pobres a la mayoría de la población mundial, solo nos indica que estamos dentro de los «prejuicios» de la época, algo sobre lo que el filósofo Gadamer llamó la atención, con mucha razón en su día. Si te has aprendido de memorilla ciertas cosas, no tendrás visión para criticarlas.
Si la mitad o más del comercio mundial se realiza entre las filiales de las distintas multinacionales, es normal, que intenten que se hagan unas políticas y no otras, bendicen la «globalidad», hasta ser capaces de decir que el agua para consumo humano, la que hoy gestionan los Estados, hay que privatizarla, igual que quieren privatizar la sanidad o la educación. Sí, desde su punto de vista se puede todo, eso es lo que tiene el poder, obligar a las pequeñas o medianas empresas a que les trabajen con marcas blancas o en exclusiva, pagar sueldos de miseria, provocar que el pequeño comercio desaparezca, trasladar constantemente sus empresas a los paises que les ofrezcan la mano de obra más barata, y que, además, sus beneficios acaben en los paises en donde tienen sus centrales.
Por supuesto que Trump, asusta, ¿o alguien tiene dudas?



Enlace al discurso de Donald Trump en la Convención República, julio de 2016: El americanismo será nuestro credo

sábado, 18 de julio de 2015

HABLEMOS CLARO


Por: Pilar Alberdi


Es probable que en los próximos meses la realidad que conocemos cambie. La presencia de tropas norteamericanas en España se ha cuadruplicado desde 2008. Son demasiadas las preguntas y pocas las respuestas. Intentaremos desentrañar algunas. En los años setenta del pasado siglo se pasó del patrón oro al valor de la moneda norteamericana. El lugar donde se fabrica esta moneda se llama Reserva Federal, la mayoría de nosotros asumimos que es un organismo del gobierno norteamericano, pero es una institución autónoma, está compuesta básicamente por unos doce bancos más una Junta de Gobernadores. Ninguna de sus decisiones pasa por la presidencia ni debe ser aprobada por los diputados o los senadores. Mientras que un presidente puede alcanzar los cuatro años en el gobierno, el presidente de la Reserva Federal puede alcanzar un período de catorce años. Personas relacionadas con esos bancos han participado o participan en los gobiernos de muchos países e instituciones internacionales ocupando puestos de relevancia en el Banco Mundial, el Banco Central Europeo, el Fondo Monetario Internacional, la Comunidad Económica Europea. Algunos de esos bancos han sido la causa o al menos la punta del iceberg visible de la crisis de 2008. Algunos especialistas estiman que la Reserva Federal dio créditos opacos a bancos, empresas y personas.
Estados Unidos es el país con mayor deuda externa en cuanto a su tamaño, pero no con referencia a su PIB que sólo supone un 35 %. La segunda mayor deuda externa mundial es la de España, que representa ya el 103% del PIB. Como las deudas de Portugal y Grecia, resultará impagable.
Durante estas últimas décadas, y este es un dato importante, se produjo la mayor privatización de la historia, léase, China, territorios de las ex-repúblicas soviéticas. De ese modo aumentaron su riqueza muchos inversores y, por supuesto, las oligarquías locales. En Alemania, por ejemplo, se creó una institución de nombre Treuhand para privatizar y administrar las propiedades de la RDA. También decidió sobre cuáles empresas quedarían operativas. Los expertos han señalado presión por parte de multinacionales situadas en la RFA.
Pasados los años y con la bonanza económica de Rusia y China, éstas, al mismo tiempo que progresaban, pasaron a formar parte del grupo de acreedores de Estados Unidos. Con la compra de bonos del Tesoro de aquel país han colaborado a mantener aquella economía y, a la vez, la economía internacional, sin embargo, durante años también han solicitado cambios. Sobre esta cuestión pueden leerse algunos discursos de Putin, por ejemplo, el que ofreció en el Club Valdai, en Sochi, Rusia, al que se puede acceder en inglés desde la página web de la presidencia de Rusia. Estas nuevas potencias económicas han mantenido dudas sobre el sistema monetario internacional y han solicitado a sus «compañeros-socios», así llaman a los gobernantes norteamericanos y al resto de los dirigentes occidentales, su colaboración para encontrar un modelo que se ajuste al interés de todas las partes. Tanto en este discurso como a través de las numerosas entrevistas que ha concedido, Putin, ha dejado claro que Rusia no tiene la intención de encerrarse en sí misma, ni ser un «modelo a imitar» por otros como en el pasado. Tampoco están dispuestos a que se les convierta en un «enemigo exterior» de nadie. Afirma que tienen un amplio territorio al que prodigar sus esfuerzos, y han explicado que están en desacuerdo con políticas intervencionistas como las que lleva a cabo Estados Unidos en otros países, así como esa especie de «caos controlado» como el que se ha establecido en Oriente Medio y que mucho tiene que ver con el petróleo allí existente, y al que no han aceptado que nadie les arrastre, tampoco creen que el mundo tenga que actuar desde una visión «centripolar o unipolar» ni tan siquiera «multipolar» que llevaría a focos de anarquía, y que hay organismos con una larga trayectoria como la ONU, que se podrían «rejuvenecer-mejorar» para llevar a cabo los objetivos que el mundo actual reclama en una etapa de consenso. Mientras tanto, China se ha dedicado al comercio. Y juntos, estos dos países, han reclamado en diversas ocasiones la revisión del actual sistema monetario, porque en un mundo que hasta hoy se rige por el dólar estadounidense y las organizaciones afines, léase Banco Mundial o FMI, basado esencialmente en la emisión de moneda, la caída de ésta conllevaría el seguro riesgo a otras economías. La creación del euro no fue sino la versión europea de reforzarse ante la situación.
Valoremos otras cuestiones: en 2011 el gobierno alemán solicitó a la Reserva Federal norteamericana que les devolviese el oro que tenían allí depositado. El silencio fue la respuesta, por lo que los alemanes pidieron verlo, solicitud que les fue denegada. La contestación fue que no podrían devolvérselo antes de 2020. Alemania tiene otra parte de su oro en Inglaterra, Francia y otros países. Es un dato oficial que el Tesoro de los Estados Unidos tiene en la reserva unos 76.900 millones de dólares en efectivo, lo que representaría un 0,39 % de su deuda externa.
En esta situación, ante la duda de lo que Estados Unidos pudiesen responder con su moneda bajo la pretensión de una hegemonía económica que ya no es tal, volvemos a recordar que se salió del patrón oro en los años setenta del siglo XX, tanto Rusia como China comenzaron a comprar oro, previendo la creación de una nueva moneda que sustituyese el papel que estaba haciendo el dólar. Mientras tanto se unían a Brasil, India y Sudáfrica, con los que han creado una nueva organización económica, conocida como BRICS, la sigla resume las iniciales de los nombres de esos países, y han puesto en marcha un banco para sus propios fines pero con la opción de que servirá en un próximo futuro a otros países. Un dato importante: la compra de oro por parte de Rusia y China se mantuvo subiendo hasta finales de 2012. Fecha en que el precio de la onza de oro, ( 28 gramos) alcanzó su precio más alto, 1900 dólares. Para estas compras Rusia obtenía las divisas de la venta de gas y petróleo, en ese momento el barril de crudo se cotizaba a 100 dólares. China, compraba oro, especialmente, gracias las ganancias de sus exportaciones mientras se iba convirtiendo en la gran potencia económica mundial que es hoy en día. Al mismo tiempo, los dos países dejaron de comprar bonos del Tesoro de los Estados Unidos en 2011.Recordemos que una grave crisis económica había comenzado en 2008 debido a la «burbuja» de los créditos bancarios. La respuesta de Estados Unidos, que siempre mantuvo sus reservas de crudo prácticamente sin explotar, fue acentuar su presencia en Oriente Medio, y muy especialmente la explotación de hidrocarburos en su propio país a través del fracking. En esta situación de crisis y con una clara intención geopolítica comienza a consumir su propio producto (evita comprar) y vende de su producción el 10% con lo que en poco tiempo logra bajar el precio del barril del petróleo. En tres años (2012 al 2015), aunque la mayoría de las personas no lo hayan percibido en sus bolsillos, el precio del barril se redujo más del 50%. Esto ha debilitado la economía de varios países como exportadores de petróleo o gas como son los casos de Rusia, Venezuela e Irán. Frente a esta situación, China, siempre hábil para los negocios se ha dedicado no ya a continuar comprando oro, ni bonos del Tesoro de los Estados Unidos, sino barriles de petróleo para aumentar sus reservas en previsión de lo que pueda necesitar en el futuro o quizá también para vender, ya que algunos inversores piensan que aún bajará más. En este tiempo el gobierno estadounidense ha realizado acuerdos con países de América Latina, especialmente con aquellos con los que puede llevar adelante inversiones sobre el tema del petróleo. También China, Rusia e Irán han realizado inversiones o facilitado créditos a países de Latinoamérica. También son tenedores de deuda europea. El petróleo es un bien no renovable y se calcula que en 2025 se necesitarán al día 120 millones de barriles para cubrir las necesidades del mundo. Según los expertos el petróleo podría acabarse hacia 2050. Las personas tenemos poco conocimiento de cómo se mueven estos mercados. Los expertos dicen que por cada tres barriles que se producen, actualmente se consume uno. Que es tal la especulación que hay intermediarios que mantienen reservas en barcos esperando el mejor momento para vender. Y que aunque es un bien por el cual se pueden comenzar guerras, en el futuro, el agua y los cauces hidrográficos, tan necesarios para la agricultura y la vida, serán uno de los motivos de conflicto, alerta que hace tiempo dio la ONU.
Resumiendo, frente al temor de lo que pueda pasar con el dólar y la economía estadounidense, China y Rusia compraron oro por si fuera necesario dar valor a una nueva moneda y formaron el grupo de los BRICS. Ante ese paso, Estados Unidos comenzó su propia guerra del petróleo para bajar los precios y que esas dos potencias disminuyeran sus ingresos de divisas. Este último tratado con Irán que se ha firmado en estos días, también incluye por parte de Estados Unidos inversiones en el sector de las extracciones petrolíferas. La cuestión es: ¿cuál de estas dos políticas ganará a corto plazo, la del oro o la del petróleo? Lo que Estados Unidos quiere es mantener su hegemonía, lo que esperan China y Rusia es el relevo, especialmente la primera.
Este próximo mes de octubre el FMI debería revisar, lo hace a mitad de cada década, las monedas de reserva que operan junto al dólar, que entre otras son el euro, la libra inglesa, el marco alemán, el yen japonés, el franco francés, el franco suizo. Se da por seguro que el yuan chino debería obtener una alta valoración, tomando en cuenta que la economía china es la primera del mundo. Y si esto no se da así, existe la posibilidad de que algunos de los países antes citados, ya sea de manera individual o en grupo, creen una nueva moneda con la que comerciar, avalada, además, bajo el viejo sistema del patrón oro, con el que pueden responder o utilicen alguna de sus propias monedas. Ya hemos visto un precedente peligroso de lo que puede llegar a pasar. La pasada semana las cotizaciones en la bolsa china cayeron a valores propios del crack bursátil del 29 que se produjo en la bolsa de New York, situación que el gobierno chino intentó contener mientras que en Wall Strett unas horas más tarde se señalaba un fallo técnico, quizá una simple excusa, con el fin de detener las cotizaciones. Pensemos, además, que el primer tenedor de los bonos del Tesoro norteamericano es China.
Ante esta situación, que ya parece irreversible, el temor es que Estados Unidos se niegue a aceptar una situación largamente anunciada, la de su pérdida de hegemonía económica, comience o se involucre en algún tipo de guerra. Los analistas llevan tiempo prediciendo, ya ha habido algunos conatos, que podría comenzar por los mares del Sur y del Este de China, basándose en los lances que esta y Japón mantienen sobre algunas islas. Por el lado de Ucrania, está claro que la Europa del Este necesita el gas que viene de Rusia. En este sentido podríamos creer en una apuesta más prudente. Rusia, además, mostró al mundo su potencial bélico el pasado Día de la Victoria (conmemoración de la victoria sobre los nazis) con un amplio despliegue militar llevado a cabo sobre importantes ciudades de su territorio. No olvidemos que este país perdió en aquella guerra más de 27 millones de personas. Aunque las autoridades de los principales países occidentales fueron invitadas, no acudieron. Recientemente, Estados Unidos anunció que desplegaría una red antimisiles en Polonia. Como respuesta Rusia desplegó 40 baterías móviles de misiles intercontinentales Iskander en la frontera de Kaliningrado, y Estados Unidos, inmediatamente, desistió de su propuesta, ya que de momento, no tiene ningún tipo de antimisil que pueda detener a aquellos. Mientras tanto, y esto es importante tenerlo en cuenta, Alemania y Japón han aumentado su rearme, y también lo han hecho otros países de la UE. También Estados Unidos, Rusia y China. Y, un dato que debe ponernos a todos en alerta, ayer, Japón aprobó por mayoría (60% de los votos) el proyecto de ley que permite a este país, por primera vez desde la II Guerra Mundial, intervenir bélicamente fuera de su territorio. Hecho que le prohibía el artículo 9 de su Constitución. Hay otro precedente, que también resulta alarmante, hace poco se insinuó, y cuando una noticia como esta aparece en la prensa, es que ya ha sido debatida, que debería formarse un ejército europeo. Recordemos que, además, estamos integrados en la OTAN. Aunque es una opinión personal, y dados los acontecimientos, no sería nada extraño que se volviese al reclutamiento obligatorio. Algunas leyes represivas como las que se han aplicado en España o Francia en las que se comenta sobre posibles situaciones excepcionales, causan alarma, y, creo yo, avisan de posibles escenarios futuros. Lo de crear un ejército europeo común, casi se corrobora con las palabras que pronunció Hollande hace un par de días, planteando que se debería llegar a formar un gobierno y un parlamento común en la zona euro.
Por otra parte, se está viendo que desde 2010, en los Estados Unidos, el Pentágono viene cediendo a las unidades de policía local vehículos, aviones, helicópteros, armas y cargadores (vacíos) lo que ha permitido la militarización de ésta. De tal modo, se la ha visto actuar en los últimos sucesos de corte racial que han sucedido. Recientemente han comprado unos 60 millones de cartuchos de munición de una vez, equivalente a lo que necesitarían para 10 años, algo que nunca antes había ocurrido. Para más preocupación, el pasado día 15 de julio ha comenzado en Estados Unidos una maniobra que durará dos meses y consiste en desplegar tropas sobre siete Estados, de los cuales dos serán considerados, a tal efecto, como enemigos (Texas y Utah). Aunque de esto no he visto información en los medios de prensa españoles, esa decisión ha causado gran malestar entre la población norteamericana que sí ha sido ampliamente informada por la prensa. Se llegó a comparar esos siete Estados con los de Medio Oriente, en donde hay conflictos. Finalmente, la gente, el actor Chuck Norris ha sido uno de los más activos en defensa de la transparencia, se ha decantado por la posible imposición de la Ley Marcial, con el fin de desarmar a la población. ¿Quizá piensa los Estados Unidos que puede ser invadido su territorio? Parte de la Reserva Federal y del personal ha sido trasladada a otro Estado, y otras medidas similares han puesto en alerta a la población. Se da la circunstancia de que Tejas, es el Estado con mayor producción de petróleo. Su gobernador dijo que iba a estar vigilante de lo que hiciese el ejército, ya que además en esos Estados se cerraron de un día para otro, 10 centros Wall-Mart, y así permanecen a día de hoy, no se sabe con qué fin, y el que han dicho (problemas de fontanería) nadie se lo cree. Evidentemente, ante el caos de una bancarrota o cualquier otra situación excepcional no es lo mismo controlar a una población armada que desarmada. En este momento, cualquier persona que en los Estados Unidos desee retirar los ahorros de los fondos para su jubilación ya recibiría un 25% menos del valor que en su día depositó.
Hay que decirlo claro, estos temas se pueden leer en la prensa norteamericana sin dificultad. Numerosos miembros de organizaciones sociales, pacifistas, economistas, políticos e incluso militares de aquel país, pero no sólo, también de Rusia, están muy preocupados por la situación internacional, dan conferencias sobre el tema y alertan a la población, porque el mayor temor es que ante una pérdida de hegemonía económica y ya sabemos que es la economía la que mueve el mundo, incluida su política, Estados Unidos o su socio, Japón, al que tiene obligación de defender en caso de algún conflicto en el que este país intervenga acabe en un conflicto de consecuencias imprevisibles, ya que como demuestra la historia, ante situaciones parecidas, se ha recurrido a la guerra. A esta situación se la conoce como Trampa de Tucídides.
Los ciudadanos estamos indefensos, no sólo ante estas situaciones, sino ante las decisiones que ya se hayan podido tomar sobre el próximo futuro y sobre las que nadie nos ha consultado ni nos consultara. Podría sumar varios asuntos más, todos muy preocupantes, pero de momento sólo quiero añadir esta pregunta: ¿por qué estos temas no se hablan abiertamente en nuestros periódicos? ¿Por qué se escatima información o no se da espacio a la que verdaderamente la tiene? Un pueblo informado debe saber quién le gobierna, quién le informa, y con qué intereses. Vista la solución que Europa ha dado a la deuda Griega, ¿qué podemos esperar de sus próximas decisiones?



Notas:
Operación Jade Helm 15
«Trampa de Tucídides». En la Historia de la Guerra del Peloponeso, el general Tucídides (siglo V a C)
escribió que «lo que hizo la guerra inevitable fue el crecimiento del poder de Atenas y el miedo que esto provocó en Esparta». Al margen de otros posibles ejemplos, buena muestra de ello nos han dejado las dos últimas guerras mundiales.



Publicado en Nueva Tribuna 17-07-2015