© Pilar Alberdi. Escritora. Licenciada en Psicología (UOC). Cursando Grado en Filosofía (UNED)

jueves, 5 de mayo de 2011

ADIÓS A ERNESTO SÁBATO.



Por: Pilar Alberdi

Nos dejó antes de cumplir los 100 años. Seguramente no esperaba vivir tanto. Se dice de él que fue contradictorio políticamente. Cuando uno piensa, y no se sigue un camino a ciegas, es normal que a los demás pueda parecerles que alguien va dando bandazos. No creo que él lo sintiera de ese modo. Sabía que tenía sus crisis, sus dudas enormes... Pero eso es un hombre. No creo que jamás se considerase perfecto. Quizás era tan contradictorio como el propio país que le tocó vivir. También pesimista.
Dicen que no se quiso psicoanalizar para mantener sus neuras, las que le hacían escribir, y también pintar.
Sus padres tuvieron 11 hijos y él fue el décimo. Nació despues de otro hermano fallecido y por eso, como era costumbre en la época, le pusieron el nombre del difunto. El propio autor dijo que muchas veces se sentía como suplantando a otro. Quizá iba a ver la tumba de su hermano y allí veía su propio nombre. Se sabe que todo esto afecta. Tantas veces su rostro era triste, y esa actitud suya de mostrarse con los brazos cruzados a modo de defensa fue uno de sus gestos típicos. Se supo comprendido e incomprendido. ¿Un hombre puede pedir más?
Tuvo un padre severo y que pegaba palizas.
Leí "Sobre héroes y tumbas" cuando era joven. Lo volví a leer hace dos años.Alguna escena que me pareció fuerte en su momento, ya no me lo parece ahora. Su obra sigue viva. Representa el pensamiento de la clase media argentina de una época.
En mi biblioteca los autores están divididos por género y por países. Pero también tengo unos estantes destinados a aquellos libros que, por una razón u otra, considero especiales o les tengo cariño; y entre ellos, está Sobre héroes y tumbas.
Con el retorno de la democracia, después del grave período de dictaduras que abarcan los años 1976 a 1983 del siglo XX en la Argentina, el presidente Raúl Alfonsín lo nombró presidente de la Comisión nacional sobre desaparición de personas.
Por si alguien tiene interés en leer lo que ocurrió en esos años, les dejo aquí el enlace.Documentos comisión nacional sobre desaparición de personas
Conozco una casona frente al Mar Cantábrico, en Zarauz, cuyo blasón tallado en piedra,dice: "Nadie es más que nadie". Yo creo que Sábato se llevó muy bien aprendida esa lección. Ojalá que nosotros también sepamos.

2 comentarios:

  1. Pilar: comparto estas palabras de despedida y homenaje a Sabato. “Cuando uno piensa, y no se sigue un camino a ciegas, es normal que a los demás pueda parecerles que alguien va dando bandazos. No creo que él lo sintiera de ese modo. Sabía que tenía sus crisis, sus dudas enormes... Pero eso es un hombre”. Los lectores agradecemos esos “bandazos” que nos han hecho discutir y pensar con su obra. Al menos en mi caso, aprendí de él que la literatura puede ser un camino que nos permite reflexionar sobre la vida.

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  2. Así es José María. Creo además que sólo quienes han vivido bajo dictaduras, como es tu caso y el mío, o como se pueda llamar a cualquier tipo de regimen que quita desde la vida hasta la palabra, e intenta,aunque por suerte no siempre lo consigue, aniquilar hasta los pensamientos; los que hemos vivido esa tragedia, la de ver con qué impunidad actuaban los que censuraban la información; los que se llevaban a tu vecino, a tu amiga; los que empujaron a tantas personas al exilio, no olvidaremos, y haremos nuestro cada segundo de libertad ganada.
    Me sigue conmoviendo ver a las Madres y abuelas de Plaza de Mayo... Viejitas ya, y aún reclamando. Tan valientes, siempre.

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