© Pilar Alberdi. Escritora. Licenciada en Psicología (UOC). Cursando Grado en Filosofía (UNED)


lunes, 9 de mayo de 2011

MEDIO PAN Y UN LIBRO



Locución de Federico García Lorca al Pueblo de Fuente de Vaqueros ( Granada ). Septiembre 1931.


"Cuando alguien va al teatro, a un concierto o a una fiesta de cualquier índole que sea, si la fiesta es de su agrado, recuerda inmediatamente y lamenta que las personas que él quiere no se encuentren allí. ‘Lo que le gustaría esto a mi hermana, a mi padre', piensa, y no goza ya del espectáculo sino a través de una leve melancolía.
Ésta es la melancolía que yo siento, no por la gente de mi casa, que sería pequeño y ruin, sino por todas las criaturas que por falta de medios y por desgracia suya no gozan del supremo bien de la belleza que es vida y es bondad y es serenidad y es pasión. Por eso no tengo nunca un libro, porque regalo cuantos compro, que son infinitos, y por eso estoy aquí honrado y contento de inaugurar esta biblioteca del pueblo, la primera seguramente en toda la provincia de Granada.
No sólo de pan vive el hombre. Yo, si tuviera hambre y estuviera desvalido en la calle no pediría un pan; sino que pediría medio pan y un libro. Y yo ataco desde aquí violentamente a los que solamente hablan de reivindicaciones económicas sin nombrar jamás las reivindicaciones culturales que es lo que los pueblos piden a gritos. Bien está que todos los hombres coman, pero que todos los hombres sepan. Que gocen todos los frutos del espíritu humano porque lo contrario es convertirlos en máquinas al servicio de Estado, es convertirlos en esclavos de una terrible organización social. Yo tengo mucha más lástima de un hombre que quiere saber y no puede, que de un hambriento. Porque un hambriento puede calmar su hambre fácilmente con un pedazo de pan o con unas frutas, pero un hombre que tiene ansia de saber y no tiene medios, sufre una terrible agonía porque son libros, libros, muchos libros los que necesita y ¿dónde están esos libros?
¡Libros! ¡Libros! Hace aquí una palabra mágica que equivale a decir: ‘amor, amor', y que debían los pueblos pedir como piden pan o como anhelan la lluvia para sus sementeras. Cuando el insigne escritor ruso Fedor Dostoyevsky, padre de la revolución rusa mucho más que Lenin, estaba prisionero en la Siberia, alejado del mundo, entre cuatro paredes y cercado por desoladas llanuras de nieve infinita; y pedía socorro en carta a su lejana familia, sólo decía: ‘¡Enviadme libros, libros, muchos libros para que mi alma no muera!'. Tenía frío y no pedía fuego, tenía terrible sed y no pedía agua: pedía libros, es decir, horizontes, es decir, escaleras para subir la cumbre del espíritu y del corazón. Porque la agonía física, biológica, natural, de un cuerpo por hambre, sed o frío, dura poco, muy poco, pero la agonía del alma insatisfecha dura toda la vida
Ya ha dicho el gran Menéndez Pidal, uno de los sabios más verdaderos de Europa, que el lema de la República debe ser: ‘Cultura'. Cultura porque sólo a través de ella se pueden resolver los problemas en que hoy se debate el pueblo lleno de fe, pero falto de luz. Septiembre de 1931.

6 comentarios:

  1. No conocía este texto. Es precioso y da mucho que pensar. Después de tanto como se critica internet por el mal uso que hacen unos pocos, es un medio perfecto para quien quiere aprender. Todo está en buscar los lugares adecuados.
    Saludos

    ResponderEliminar
  2. Excelente entrada No sabía la anécdota de Dostoyevsky, pero es indudable que lo úico que nos puede llevar a otros mundos y perefeccionar nuestra personalidad, abrirnos horizontes; en fion llevarnos a una nueva vida son los libros. Un fuerte abrazo

    ResponderEliminar
  3. Yo tampoco conocía este texto. Me avisó del mismo una de mis hermanas, a la que le llegó a través de un e-mail, y luego buscándolo por internet he visto que está repetido en muchas páginas. Pero me gustó tanto... Bueno, pensé, no importa que yo también lo repita aquí, quizá le guste a más personas.
    Federico merece ser recordado siempre. ¡Qué gran autor! Seguramente no pensó que acabaría su vida de ese modo. Y ese resto de vida que no vivió, también se llevó el resto de su obra, que ya nunca conoceremos. Una pena.
    Asombra, de verdad, pensar que fue recién en 1931 cuando se inauguró la que el poeta indica como primera biblioteca pública de la provincia de Granada. Sólo 80 años nos separan de aquel analfabetismo cruel.
    Y hoy, en España hay en cada pueblo hermosas bibliotecas en nuevos o remodelados edificios, y en su interior numerosos actos culturales (cuentacuentos, exposiciones, ludotecas...). Y hasta bibliobuses que salen por las calles o hacia los lugares más alejados. Y no sólo hay bibliotecas y eventos, también quiero creer que hay más cultura. Y es un placer saber que a los niños, sus jóvenes padres les dan las "buenas noches" contándoles un cuento. Algo que la mayoría de las personas de mi edad no vivimos.
    Lo de Dostoiewski impresiona porque, en general, solemos desconocer los dramas que hay detrás de los grandes escritores.
    Si alguien ha visto la película "El Concierto" recordará a la violinista, que sin su violín pero marcando las notas y moviendo el arco, toca en la terrible Siberia, en donde está detenida sin esperanza de recobrar su libertad y a su pequeña hija. El verdadero arte, aún sin instrumentos para ejercitarlo, siempre existirá aunque caiga la nieve y a alguien se le estén por congelar los dedos. Y el dolor sea tanto, que resulte insoportable.
    Son esos momentos en que una dice: ¡bendita humanidad! Existe. Siempre habrá quien la defienda: una persona, una idea, un recuerdo. Bendita, sí.
    Un abrazo.

    ResponderEliminar
  4. Coincido contigo plenamente, Begoña, se puede aprender tanto a través de internet, y, además podemos tener esta comunicación abierta.
    Es un lujo, una riqueza, al menos para quienes lo sentimos así. Como bien dices: "todo está en buscar los lugares adecuados".
    Alegra comprobar que se participa en clases universitarias a través de este medio; también en las de secundario; y que los profesores de primaria estimulan a los niños a participar en los blogs educativos que crean para las clases.
    Podríamos decir: ¡qué gran invento internet! Sí, qué suerte poder utilizarlo.
    Un saludo.

    ResponderEliminar
  5. Me ha encantado leer tan precioso texto, que no conocía.

    Un abrazo

    ResponderEliminar
  6. Gracias "Sneyder" por tu visita y por dejar tu comentario sobre el texto de Federico.

    ResponderEliminar

Gracias por dejar tu opinión.