© Pilar Alberdi. Escritora. Licenciada en Psicología (UOC). Cursando Grado en Filosofía (UNED)


sábado, 20 de agosto de 2011

DESGRACIA de J. M. Coetzee



Por: Pilar Alberdi

Acabo de leer esta novela y al terminarla sentí que la vida era tal cual. Deja un hondo sabor amargo, pero también un sentido de plenitud.
El escritor J. M. Coetzee, al que le fue concedido el Premio Nobel de Literatura en 2003, explica muy bien el sentimiento de lo qué es llegar a la madurez: ese pasar desapercibido a los ojos de los demás, especialmente de las mujeres. A sus 52 años le quedan dos recursos para solucionar lo que él llama: «el problema sexual»: por un lado la compañía de alguna señorita «exótica», previo pago; o alguna «cara bonita», entre las alumnas que acuden a sus clases, encandilándolas con su autoridad y su poder sobre el reparto de notas.
Con dos matrimonios fracasados a su espalda, su segunda esposa sigue siendo esa confidente y amiga, a la que de vez en cuando recurre. También tiene una hija de su primer matrimonio, con quien la relación se ha mantenido distante. La chica tienen una granja en el campo.
Escrita en tercera persona, el narrador que nos cuenta la historia, es al mismo tiempo la conciencia del protagonista, el profesor David Lurie quien ejerce de profesor universitario para ganarse la vida, pero también, como él mismo dice para ser humilde, para comprender qué lugar ocupa en el mundo, aunque como veremos en la obra, para que la humildad llegue a la personalidad de Louri tendrá que pasar por un largo calvario en el que sus ideas se vuelvan más flexibles después de ver cómo es afectada su vida, la de su hija, y la nueva sociedad de la que forman parte después del aparthaid que durante tantos años vivió Sudáfrica.
La edición es de Mondadori.

Nota: con el mismo título de la novela, Desgracia, hay una película dirigida por Steve Jacobs y protagonizada por John Malkovich y Jessica Haines.

5 comentarios:

  1. A mi también me dejó un sabor amargo.
    Un abrazo.

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  2. Hola Pilar,nos muestras un libro de interesante tema...la madurez,ese pasar desapercibido a los ojos de los demás,especialmente en la mujer,el hombre siempre se vé triunfador tenga los años que tenga.

    Un abrazo.
    Isabel

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  3. Hola Ángel:
    estos días he visto la película y no puede alcanzar a mostrar la profundidad de sentimientos expresados en el libro ni los niveles de conciencia con los que el propio narrador muestra el porqué de las acciones del protagonista. Por ejemplo, en la película no se muestra la indiferencia que él sentía por los animales y el cambio que se produce luego; ni se lo representa (al principio) con el grado de interés por las mujeres (en sentido de conquista, dominio de mujeres jóvenes y bellas) que se ve en el libro.
    Luego, cuando acaba teniendo relaciones con la cuidadora de perros abandonados, tampoco logra la película transmitir lo que representa en ese momento de la vida de este hombre dejar atrás sus conquistas de jovencitas y estar después de mucho tiempo con una mujer madura de su misma edad.
    Luego a nivel fílmico está ese desajuste que muestra la película con respecto a la protagonista femenina que en el libro es una chica gorda y en la película es una chica delgada y guapa.
    La conclusión sería que no vemos todo el dolor que hay en el mundo ni todas las muertes inútiles hasta que de algún modo ese dolor y esa muerte nos tocan de algún modo. Y otro tema muy importante de este libro es que debemos renunciar a querer dirigir (a nuestra manera) la vida de nuestros hijos.
    Gracias Ángel por tu visita, por tus palabras... Un abrazo.

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  4. Hola Isabel, supongo que mujeres y hombres llegados a la madurez nos sabemos más solos acaso porque también hemos dado todo. No sé. Es un tema largo.
    Ayer por la noche volví a ver Los puentes de Madison, y creo que ahí se muestra muy bien lo que señalas. También deja una honda tristeza al final ya que plantea numerosas preguntas.¿Cómo resguardar en nuestro corazón el gran amor que sentimos alguna vez, si tuvimos la suerte de que fuese así? Cómo dejarnos llevar, ser parte del tiempo, cómo guardar los mejores recuerdos y transmitirlos...
    Un abrazo, Isabel.

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  5. Saber el espacio que ocupamos en el mundo...todavía no estoy segura de si ocpamos un espacio...

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