© Pilar Alberdi. Escritora. Licenciada en Psicología (UOC). Cursando Grado en Filosofía (UNED)

martes, 20 de diciembre de 2011

"LA MIRADA CÍNICA" de AMBROSE BIERCE



Por: Pilar Alberdi

Hay pequeñas joyas de la literatura y esta obra es una de ellas porque nos permite conocer a la persona que vivió bajo el nombre de Ambrose Bierce (1842-1913).
La editorial Sequitur nos ofrece bajo el título La mirada cínica, los epigramas del autor en donde se refleja su manera de sentir el mundo.
En su excelente introducción, Miguel Catalán, ahonda en este aspecto, diciendo: «El carácter humano y la personalidad literaria de Ambrose Bierce han merecido multitud de epítetos: ácido, amargo (primero fue calificado de Fun Bierce, luego de Bitter Bierce), cáustico, realista, sádico, lúcido, pesimista, satírico, aventurero, misántropo, rebelde, nihilista, sardónico... pero quizá el que mejor pudiera resumirlo es el de cínico». Sin embargo estas palabras no quedarían completas sin poner en el otro lado de la balanza, la contrapartida. Escribe Miguel Catalán con gran acierto, que «Esta antología de Bierce parte de textos breves y claros. Y es que, como sabían los antiguos, el lenguaje de la verdad es sencillo: Veritatis simplex oratio est. Frente a las alambicadas explicaciones, los recursos al misterio y a los arcanos que no deben inquirirse (frente a la complejidad del engaño), la verdad es más bien sencilla y breve. Si el cínico da siempre una impresión poco académica es porque prefiere la intensidad de los epigramas a la complejidad de los tratados».
Como fue tan peculiar en todo, Ambrose Bierce desapareció camino de la frontera de México dispuesto a enredarse en aquella guerra. Y se sabe que llegó a Ciudad Juárez, tomada por Pancho Villa. El resto es leyenda.La carta de despedida que dejó escrita y que se cita en el prólogo de este libro es representativa de su pensamiento, y no podemos terminar de leerla sin una sonrisa.
En el momento de elegir algunos epigramas para esta reseña tomo conciencia de que con cada relectura los elegiría distintos, y que mis preferencias varían de día en día. Por lo tanto, intentaré dejar una pequeña muestra. Cuatro o cinco epigramas que alcanzarán para mostrar lo que podrán encontrar en esta obra. En ellos están sus filias y sus fobias, y siempre desde un espíritu lúcido, una inteligencia crítica, y un humor negro.

«La vida es una pequeña parcela de luz. Entramos, estrechamos una o dos manos y volvemos a salir a la oscuridad. El misterio es infinitamente patético y pintoresco».

«La felicidad se pierde cuando se la critica; la desgracia cuando se la acepta».

«A la pequeña parte de ignorancia que somos capaces de localizar y clasificar le damos el nombre de Conocimiento».

«Al encontrarse con el Mérito en un cruce de calles, el Éxito permaneció inmóvil. El mérito apretó el paso y se fue hacia él, murmurando unas disculpas, que el Éxito tuvo la deferencia de aceptar».

«Dos veces he visto el Paraíso. En la juventud, lo llamábamos Vida; en la vejez, Juventud».

Recomiendo este librito por varias razones. La obra de un escritor, Ambrose Bierce, al que precede su fama de terrible; la excelente introducción de Miguel Catalán que nos sitúa en la biografía del autor, la cuidada edición, y el precio accesible.
Les dejo a continuación la página de la editorial Sequitur en donde, además de encontrar más información sobre esta obra, podrán consultar su catálogo.
Si buscan en Etiquetas, Reseñas de este blog, encontrarán varias de los libros de esta editorial. Por ejemplo, las de poetas portugueses, algunos ya clásicos, otros actuales.
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2 comentarios:

  1. A juzgar por las frases de este escritor un libro suyo debe dar para mucho. Alguien capaz de resumir aspectos tan importantes con tal sencillez me gana al minuto.
    Saludos

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  2. Sí, es admirable la capacidad de síntesis. Algunas frases del libro cargan con sus propios prejuicios, incluso los de su época, pero siempre se puede encontrar en ellas un hombre que piensa y que analiza, que se ríe del éxito fácil y valora el trabajo. Una vida única, sin duda. Feliz y triste. Valiosa en su lucha por salir adelante, por ser coherente con lo que pensaba.

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