© Pilar Alberdi. Escritora. Licenciada en Psicología (UOC). Cursando Grado en Filosofía (UNED)

lunes, 12 de diciembre de 2011

"NECESIDAD". Un cuento de Vladimir Korolenko



Por: Pilar Alberdi

Leía este fin de semana la correspondencia entre Chejov y Gorki (Editorial Funambulista), la reseña la publicaré el jueves, cuando viendo que ambos autores citaban a Vladimir Korolenko(1853-1921), recordé un cuento de este autor titulado: Necesidad.

En un estilo oriental, Vladimir Korolenko narra la historia de un par de monjes que sienten que la muerte les pisa los talones, mientras que ellos aún no han encontrado la verdad. Su desesperación les lleva a salir de viaje para buscarla.

El primero de los monjes de nombre Darnu, al que luego seguirá otro de nombre Purana, llega a un lejano pueblo. Ve en lo alto de la montaña un templo, y pregunta a un pastor a qué dios está dedicado aquel lugar. El pastor que como otros muchos pastores antes que él, aprovecha el sitio para reunirse con una pastora, le dice que nadie recuerda a qué dios está dedicado y que quienes lo adoraban han desaparecido.

El monje decide hacer una visita al templo. En una pared encuentra una inscripción antigua. Allí lee: «Soy la Necesidad, señora de todos los movimientos». También ve una cifra: 999.998 No hay otro tipo de figuras ni inscripciones.

Invoca a la diosa, y ésta le dice:

«Soy la Necesidad, que he regido los cincuenta años de tu vida... Todo cuanto has hecho no lo hiciste tú, sino yo, pues tú no eres sino una hoja arrastrada por la corriente, mientras que yo soy la señora de todos los movimientos»

Pero tanto el primer monje como el segundo se niegan a ser esos dos últimos números que faltan para completar el millón en la cifra que está escrita sobre la pared. El primero, Darnu, para demostrarle a la diosa que puede mandar sobre sí mismo, se niega a moverse: Le oímos decir: «No beberé porque soy libre» y por la misma razón, «no comeré».

El segundo monje, Purana, que encuentra en un estado lamentable al primero, se niega a ser menos que aquél, y da por hecho que si todo ocurre por la Necesidad como la deidad le ha dicho, esa higuera que está encima suyo, más temprano que tarde, dejará caer un higo hasta su boca, y el agua de algún modo llegará hasta él. Pero nada de eso ocurre.

Lo que los monjes ignoraban es que la cifra mostraba la cantidad de pastores y pastoras que se habían reunido en aquel sitio.

Y en el momento en que llega al lugar una nueva pareja de pastores, el narrador sabe que si Darnu, que está agotado por el ayuno, pudiese hablar, diría: «¡Estúpidos! No lo hacen por ellos mismos, sino para complacer a la Necesidad».

Al final de la historia, es Darnu, quien dice a su compañero Purana, lo que ha descubierto: «La Necesidad no es la señora de nuestros movimientos, se limita a tomar nota de ellos. Lo único que hace es registrar lo que hubo. Pero lo que todavía debe ser se realizará a través de nuestra voluntad»

Y convencidos de ello, se ponen ambos en movimiento, deciden bajar al valle y continuar su camino.

¡Cuánto dice este cuento! Y qué fina la ironía. Decía Montesquieu que si los triángulos tuviesen dioses serían de tres lados...

1 comentario:

  1. Es una lastima que el cuento de la necesidad, no sea muy conocido..........
    Es muy corto y una belleza a quien sepa apreciar............

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