© Pilar Alberdi. Escritora. Licenciada en Psicología (UOC). Cursando Grado en Filosofía (UNED)


martes, 31 de enero de 2012

“ESCRIBIR FICCIÓN” DE EDITH WHARTON




Reseña: Pilar Alberdi

Un extraordinario libro con traducción y prólogo de Amelia Pérez de Villar el que nos ofrece la editorial Páginas de Espuma.
Un libro de teoría literaria, pero no cualquier libro más. Edith Wharton fue una mujer inteligente. Escribía y analizaba constantemente cómo sacar mejor partido a los personajes, cómo tornarlos más vivos. Seguramente, leyó mucha teoría literaria, y aún así estaba convencida de que «Estudiar la práctica de la ficción es enfrentarse a la más novedosa, la más fluida y la menos formulada de las artes». Es verdad que ha pasado el tiempo, pero en cuanto a la elaboración de la teoría literaria, poco... A quienes nos interesa, seguimos releyendo los libros de Chejov, Forsters, Henry James... Por su propia experiencia como escritora sabía que «Cuando ya se ha ganado la confianza del lector, la siguiente regla del juego es evitar que se distraiga». Teniendo en cuenta que «La verdadera originalidad no busca una nueva forma, sino una nueva visión» le preocupaba saber quién iba a contar la historia, desde qué punto de vista.
En su opinión ningún escritor debería predeterminar la duración de su obra, ¿será un relato, una novela corta o una larga? Eso lo dirá la práctica, pero sobre todo, el darse tiempo para que la historia se elabore en profundidad o lo que ella llamaba «dejar crecer la obra», si la misma, claro está, lo admite.
«La longitud de una novela está más determinada por el tema que por cualquiera de sus demás rasgos» .Si algo parece decirnos Edith Wharton en todo momento es: contención.
Le mesura de la que antes hablé también puede verse en otros temas que trata como el de los diálogos. Ella se muestra convencida de que cierta vivacidad excesiva en la utilización de diálogos cansa al lector más allá de la mitad del libro. Dice «El uso del diálogo (…) debe reservarse a los momentos culminantes y verse como esa salpicadura que levanta, al romper, una gran ola que se curva hacia quien la observa desde la orilla». El diálogo es el presente de la novela, es el ahora, es lo más cercano al lector. No puede estar ahí como una cháchara vacua, tiene que tener sentido y originalidad.
Sería bueno que los jóvenes escritores pasen por talleres literarios, lo que les permitiría saber qué les conviene leer en primer lugar, pero sobre todo que accediesen a libros de teoría literaria como este. No voy a afirmar que con su lectura se reduce el camino de ser escritor, no, en absoluto; ser escritor es una tarea única que va en consonancia con la persona, pero quizá se ganase en tiempo de comprensión. En no preguntarse por temas que otros ya solucionaron o de los que, al menos, dieron su opinión. Mejor lo dice Edith Warthon: «Sea lo que sea lo que un ser humano lleva dentro, para mostrarlo bien tiene que trabajar en ello con persistencia indestructible». Y es así, lo que un escritor precisa es constancia y perseverancia.
Un verdadero regalo este de la editorial Páginas de Espuma. Se lee con placer, se abandona con pena.

4 comentarios:

  1. Muchas gracias, amiga, por compartírnoslo.

    Beso

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  2. A ti, José, por dejar tu comentario.
    Un saludo.

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  3. Interesante lo que cuentas de la autora y del libro. Me lo apunto para leer.
    Aunque de un tiempo a esta parte me cuesta mucho compaginar todo lo que quiero hacer.
    Saludos

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  4. Yo todos los días, digo..."¡Oh, mañana dormiré más!"... Así vamos, pero supongo que le sucede a todo el mundo. Y lo mejor, es que tenemos proyectos. Y eso es sentirse con ilusión.
    Un abrazo.

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