© Pilar Alberdi. Escritora. Licenciada en Psicología (UOC). Cursando Grado en Filosofía (UNED)

viernes, 12 de abril de 2013

RETRATO DE ESPAÑA



Por: Pilar Alberdi

Ayer vi una imagen que me dolió: la reina en Mozambique rodeada de unos niños pobres. Pensé: cuánto me hubiera gustado a mí ver a esta mujer junto a un niño español desahuciado. También me habría gustado ver a Felipe González, quien ha dicho hace un par de días, que los que hacen escraches se comportan muy mal con los niños de los políticos. Le faltó decir lo mismo de los niños de las familias desahuciadas que han visto cómo, mientras sus vecinos y otras personas los defendían, la policía, con ayuda de algún cerrajero o algún bombero, que luego también se han negado a seguir actuando de este modo, rompía las puertas de sus casas para poder arrojarlos a la calle. Es verdad que también me habría gustado verles acercarse a los que quieren una educación y una sanidad pública. En fin, a todo lo que hasta ayer, ¿o estoy equivocada? Era para todos nosotros lo mejor que tenía España, antes de que comenzara esta ola de desahucios y suicidios, de manifestaciones y golpizas, de recorte de derechos y que tanto me hace recordar la indolencia que muestra esa terrible novela de Galdós: Misericordia repleta de «pobres de solemnidad» y políticas de tres al cuarto. Esa historia en que la criada mendiga va a las puertas de la iglesia para salvar a la familia para la que trabaja.
Pese a la gran cantidad de mentiras e irresponsabilidades que hay que soportar a diario, una no puede dejar de empezar el día, sin mirar los diarios digitales. Periódicos, que como sabemos tienen un accionariado con sus propios intereses. Lo digo, por aquello mismo que dijeron grandes filósofos del siglo XX, que nada es inocente, ni siquiera la ciencia, que está condicionada por quien decide qué quiere observar y cómo. ¡Cuánto nos dan para pensar las noticias! Incluso vemos cómo cambian los enfoques debido a lo que imaginamos son presiones.
Después de mirar los periódicos, como digo, y ya a punto de amanecer, llega el momento de entrar en twitter y ver qué es lo que importa hoy a los ciudadanos del mundo y en especial a los de España, y como siempre, lo que piensan aquí está muy claro, les preocupa la corrupción, la irresponsabilidad política y el engaño continuado a los ciudadanos; y, por supuesto, el paro y la desprotección social.
Entre las alegrías recientes, la de saber que la Junta de Andalucía,comunidad con un altísimo índice de paro, defenderá a los condenados a nuevos desahucios a través de expropiaciones de esas viviendas a los bancos. Me queda claro que si antes estábamos ante una política de partido, ahora comenzamos a ver, y se ha tardado años, que no es poco, una política de personas de esos partidos que sobresalen por querer hacer algo mejor que lo que se ha hecho hasta el momento. Esta nueva actitud también nos permite observar con más detalle a los que los que lo continúan haciendo peor cada día.
Proponía yo hace semanas en twitter medallas al valor o al mérito para los pequeños empresarios de este país, para los que ya se han visto obligados a cerrar sus empresas, y para los que tambaléandose entre deudas, aún sobreviven. Medalla al mérito también para el juez que elevó su instancia a un tribunal europeo que dictó que la ley hipotecaria española es injusta; para los jueces que decidieron demorar la resolución de desahucios en tanto no se aclarase ese tema; para los médicos y otros profesionales que atienden a los inmigrantes que se ha dejado sin cobertura médica; para los miembros de la Plataforma de los Afectados por los desahucios (PAH) y los de otros movimientos sociales. Medallas al mérito para los trabajadores que han perdido sus empleos y para los que temen perderlos. Medallas al mérito, en suma, a quienes piensan por sí mismos y tienen la capacidad de decidir qué está bien o mal y qué es justo o no, al margen de decretazos o de obediencias de partido.
La negación de la realidad social por algunos llega tan lejos que ayer, por ejemplo, leía que se multaba con 6.000 euros al Real Madrid por las bengalas que varios aficionados habían encendido con peligro para las vidas de otras personas en las gradas del Bernabeu; casi al lado, otra noticia decía que el precio por cabeza de un participante en un escrache toca a 1500. Es decir, a ciudadanos que ya deben injustamente, se les somete a nuevas deudas. Pero, ¿de verdad es este, el modelo de democracia que entre todos queremos para España? Yo no voté la insensibilidad, la indolencia, el ninguneo, la diáspora de los más jóvenes obligados a marcharse, a vivir en el desarraigo. Los datos son estos: sólo el año pasado, 38.000 desahucios; y en total son ya casi seis millones de personas sin empleo. Mañana puede tocarte a ti o a mí. Se salvó a los bancos pero, en dónde ¿están esos dineros que no llegan a la ciudadanía? Quizá, en Alemania... ¿Hasta dónde tiene que endeudarse España? Es hora de pedir cuentas. La cuestión esencial es que el 75% de puestos de trabajo de este país, no los generan o mejor habría que decir generaban, esas grandes empresas que dicen exportar la marca España, sino las pequeñas, esas que chapotean en el agua enlodada de esta crisis, que más que económica y financiera es política, y ven cómo surgen como setas, los carteles de «se vende» o «se alquila» en las fachadas de las naves de los polígonos industriales, bajo cuyos techos yace muerta, la maquinaria que un día tuvo una función productiva. Y lo mismo puede decirse de los locales comerciales en las calles de nuestros pueblos y ciudades. De verdad que España necesita ayuda, pero de la de verdad, la honesta.
Ayer a la noche mientras miraba la televisión, recurso que salvo que esté viendo una buena película,utilizo como adormidera, en fin, ya sabemos, que la televisión es el nuevo «opio del pueblo», veía la publicidad: coches y más coches, ¿quién puede comprarlos? Deportistas éxitosos promocionando productos... Y hasta publicidad de antiguas Cajas de Ahorro reconvertidas en bancos, eso veía...
En fin, lo dejo por hoy, pero hay qué ver todo lo que me ha dado para pensar una sola fotografía, la de la reina junto a unos niños pobres de Mozambique.



(Foto: derechos adquiridos en Fotolia)

4 comentarios:

  1. A veces me detengo a leer el periódico y se me ocurren mil ideas para historias que querría contar, pero más tarde me encuentro con que de una u otra forma desde la realidad ya se encuentran escritas. La misma fotografía que precede a esta entrada cuenta una historia terrible que vamos viendo, por desgracia, cada vez con mayor frecuencia a nuestro alrededor. Mientras desde arriba parecen verlo todo tan distinto...

    Es una entrada que yo buscaba para leer en algún sitio...porque necesitamos tanto leer la verdad...Esa que vemos a diario aunque nadie la cuente.
    Gracias Pilar, también por recordarme para qué sirve un blog, para levantar la voz contra todo aquello con lo que jamás podremos estar de acuerdo.
    Besos

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    1. Gracias Bego por tus palabras. Unamos nuestros esfuerzos y nuestras palabras y acciones para que algo cambie.
      Un abrazo.

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