© Pilar Alberdi. Escritora. Licenciada en Psicología (UOC). Cursando Grado en Filosofía (UNED)


sábado, 18 de mayo de 2013

28M DÍA DE LOS PERROS SIN RAZA


Propuesta del diario 20m.El próximo 28 M servirá para recordar a los perros sin raza. No voy a detallar las aberraciones que padecen porque son conocidas. También voy a decir que nuestra sensibilidad sobre los animales, está influenciada por nuestra cultura. Parece que la vida de los perros de raza debería ser mejor. Si pensamos en las perras que paren cachorros para vender un año y otro también, no lo veríamos de ese modo. Y no siempre los cachorros tienen la mejor de las suertes.
Se los ha enviado al espacio sabiendo que nunca regresarían, se los ha utilizado en experimentos de todo tipo que afectan gravemente a su salud, se los abandona, asesina, tortura.
Los perros de Pavlov es una obra de teatro breve que escribí hace años. Especial como para ser representada por estudiantes de secundaria. Porque es ahí, en los colegios y en los institutos, en donde hay que sembrar la semilla del respeto a los animales.
Si somos parte de esta vida, también lo somos de buscar soluciones a los problemas que nos encontramos en ella. Lo que tú hagas, lo que pueda hacer yo, las ayudas a las protectoras de animales, todo vale.


LOS PERROS DE PAVLOV
Obra de teatro breve
Pilar Alberdi©

PERSONAJES

DIMITRI, ayudante de Iván Pavlov.
IGOR, pariente de Dimitri.
PERIODISTA.
PERRO 1, joven y fuerte. Es un cachorro.
PERRO 2, joven y con cierta experiencia.
PERRO 3, de mediana edad.
PERRO 4, viejo y achacoso. Renguea.


Lugar dónde ocurren los hechos: Laboratorio científico de Pavlov (Rusia). Siglo XX. El laboratorio lleva el nombre de «Torre del Silencio».


I

A telón levantado. Penumbra. Una puerta al fondo y al centro. Estará cerra¬da. Al frente cuatro pedestales, dos a cada lado, en perspectiva hacia la puerta. Llevarán incorporadas rejas abatibles, disimuladas dentro de los frontales, que se puedan bajar y subir, u otro tipo de sistema similar que cumpla las mismas funciones. Por detrás de los pedestales: unos pocos escalones para que los perros puedan ascender.
Cuando lleguen, los PERROS 1 y 2 (contando por la izq. del público) ocuparán los primeros pedestales. Los segundos, serán ocupados por los PERROS 3 y 4.
Se oyen pasos y ladridos. Se abre la puerta. Aparece DIMITRI con los perros, al mismo tiempo que se hace la luz. El hombre viste una bata blanca y sucia sobre la ropa. Sujeta las cadenas de los perros, mientras éstos, jadeantes, tiran de sus collares hacia el interior. Suelta las cadenas y los perros se quedan olisqueando por el escenario donde habrá elementos propios de un laboratorio científico como el de Pavlov. Por un momento pueden quedar arrastrando las cadenas hasta que DIMITRI se las quite.
Al darse la vuelta para cerrar la puerta, vemos que a su espalda y sobre su bata blanca trae colgando una bolsa ensangrentada. Tiene la bata chorreada y los perros lo olisquean.


DIMITRI (A los perros...)
¡Buenos chicos! (Va hacia el centro del escenario. Los animales le lamen las manos y saltan sobre él.) ¡Qué agradecidos sois! Una salida de nada, un paseo... y soy vuestro mejor amigo. ¿A que sí?
No me lo agradezcáis a mí; no. Agradecedlo... a una fecha ¡histórica! (Saca del bolsillo de la bata un periódico. Se ajusta con cuidado unas gafas. Abre el periódico. Lee.) ¡Sois famosos! Escuchad. Dice el periódico...: «Hoy 12 de diciembre de 1904, Pavlov recibe el Premio Nobel por sus estudios sobre la fisiología de la secreción gástrica». ¡Alegraos perritos! Éste, también es vuestro día; otros perros han pasado por aquí... y no han vivido lo suficiente para conocer este momento.
Pavlov muestra mucho interés en vosotros por ser, el perro, ese animal que siempre acompaña al hombre en las más curiosas manifestaciones: perro de caza, de compañía, de guardia, héroe de guerra, de salvamento...
El otro día, sin ir más lejos, vino de visita Mr. Sherring, vosotros le habréis visto, y ¿sabéis qué comentó después de ver los experimentos de Pavlov? Dijo: «¡Por fin comprendo la psicología de los mártires!» ¡Será capullo! Cuatro perros casi muertos en vida... y él, ¡comprendía el sacrificio de Pavlov en aras de la ciencia!
Pavlov, después de tantos años de estudio, dice que los rusos son esclavos por costumbre. «Reflejo de esclavitud» llama él, a las constantes frustraciones sufridas por el pueblo, pues si cada vez que deseas algo te lo niegan, para qué te vas a esforzar... En fin... te condicionan. Desde luego, para llegar a esa conclusión no hacía falta que estudiase tanto ni que tuviese así a los perros..., si me lo hubiese preguntado a mí, yo mismo se lo habría dicho, ¿no soy yo un campesino? ¿Habrá alguien con más reflejo de esclavitud que yo? Un hombre atado a la gleba. Un hombre sin derechos... Pero para él, yo soy lo que soy: ese pobre siervo que abre y cierra la puerta, da de comer y limpia a los animales... El simple de Dimitri. ¿Acaso no soy yo el más digno representante del pueblo ruso?
Si os digo la verdad me alegro, queridos animales, de que no entendáis lo que digo. (Algunos de los perros saltan a sus piernas y ladran. Otros a su espalda, huelen la sangre del saco, olisquean y lo raspan con las patas). ¡Me alegro! Me alegro también de no entenderos. (Intenta calmarlos mientras les quita las cadenas) ¡Ea, basta de charla! (Baja de su hombro la mano que sostiene el saco, y lo deja a sus pies.)
¡Venid, acercaos! Os daré de comer. (Los perros se van acercando) ¿Sabéis quién me regaló estos trozos de carne? Fue Igor, el carnicero. Él me regaló estos restos para vosotros. (Metiendo la mano dentro del saco saca algunos trozos) Igor... es un ruso de la estepa, una buena persona, está casado con mi prima Masha. Esa georgiana coqueta y descarada. La mejor vendedora de la región. ¡Desde luego que sí! (Ríe. Arroja los trozos de carne al aire. Los PERROS 1 y 2, que son los más jóvenes, los atrapan al vuelo y hasta luchan por ellos. Los PERROS 3 y 4, más viejos, los recogen del suelo. El PERRO 3 aún se mantiene en forma. El PERRO 4 renguea). ¡Tranquilos! (Dimitri intenta serenarlos mientras se oye llamar a una campanilla) ¿Oís? Llaman a la puerta. Algún periodista despistado que viene a hacer una entrevis¬ta a Pavlov. (Deja a los perros comiendo y se retira por la puerta).


II


PERRO 4
¡Pobre DIMITRI! Habla, habla y habla. Y mientras tanto, envejece.
PERRO 1
No más que tú.
PERRO 4
Es verdad. Soy el más viejo de entre nosotros, y si aún sigo aquí es para demostrar al mundo que los reflejos condicionados no se pierden con la edad. Eso le he oído decir a Pavlov.
Al principio, nos mostraban un trozo de carne, pero sólo los que la habíamos probado alguna vez, salivábamos de deseo.
En las siguientes sesiones, añadía al trozo de carne un elemento molesto o doloroso, por ejemplo, el sonido irritante de una campanilla o una descarga eléctrica. ¿Qué ocurría? Que continuábamos salivando.
Un día a Pavlov se le ocurrió la genial idea de quitar la carne, y confirmó lo que ya sospechaba, salivábamos con la descarga eléctrica o el sonido de una campanilla. Y a todo esto le dio el nombre de: «reflejo condicionado».
PERRO 3
No te quejes, a ti sólo te utilizan cuando vienen visitas importantes.
PERRO 4
Aún así, tengo derecho a quejarme. Para eso soy el más viejo. (Largo silencio.)
PERRO 2 (Mirando hacia las paredes)
¿Será de día o de noche?
PERRO 4
¡Quién lo sabe!
PERRO 1
Conozco el nombre de este sitio.
PERRO 2
¿Sí?
PERRO 1
Sí. Lo llaman la «Torre del silencio». Antes de llegar aquí, oí hablar a otros perros de este lugar, pero a mí no me parece tan terrible.
PERRO 3
¡Claro, como que es tu primer día aquí!
PERRO 1
¡Ya lo creo! Y ha sido un día de felicidad... ¡He comido carne! Mucha carne. Hacia mucho tiempo que no comía carne fresca. (Mastica un hueso, lo roe por las puntas, se relame)
PERRO 3
¡Qué ingenuo!
PERRO 1
¿¡Te atreverás a negarme que he comido carne?!
PERRO 3
No, no te lo negaré. La carne de los débiles... La carne del matadero donde trabaja Igor.

PERRO 1
¿Cómo dices...?
PERRO 3
Digo que has comido la carne de los cobardes...
PERRO 1
Pero ¿qué dice? (Va hacia él) ¡Yo a éste lo mato! ¡Viejo que eres un viejo tú también! (Se enfrascan en una pelea. Ninguno vence. El perro más joven acaba haciendo la postura de sumisión ante el segundo perro Alfa de la manada y regresa a su lugar)
PERRO 4
Oídme bien: a este sitio lo llaman la «Torre del silencio» porque...
PERRO 2 (Sorprendido)
Yo no recuerdo haberla visto al llegar. ¿Hay una torre?
PERRO 4
Es como una fortaleza. A algunos de vosotros os han traído dormi¬dos.
PERRO 3
Es verdad. Nos trajeron dormidos, y a todos nos sacarán de aquí, muertos.
PERRO 1 (Alarmado).
¡A mí, no!
PERRO 2
Ni a mí.
PERRO 3
¿A mí no? ¿Ni a mí? ¡Ilusos!
PERRO 4
La llaman la "Torre del silencio" porque es un edificio con puertas herméticas, sin ventanas, protegido de las inclemencias del tiempo, de las vibraciones... y por cuyas paredes jamás pasa el calor o el frío, la luz o la oscuridad, ni el sonido... Ni tan siquiera el del viento. Jamás desde aquí veremos una estrella ni recibiremos un rayo de sol.
PERRO 2
Por lo que entiendo, es un edificio ciego, mudo y sordo.
PERRO 3
¡Un edificio terrible!
PERRO 4
Y a nosotros, que estamos dentro de él, nos vuelve iguales: ciegos, sordos, mudos... No podemos oír, ni ver, ni hablar con lo que está fuera.
PERRO 1
¿Qué hay fuera? Hace ya unas horas que estoy aquí y ya empiezo a olvidar.
PERRO 4
Más allá... Hay campos, ríos, abedules... La vida.
PERRO 1
Pero el trozo de carne es bueno. La comida es buena. El lugar no es frío. Las descargas eléctricas... son tolerables.
PERRO 3
¡Calla! O me harás vomitar.
PERRO 2 (Intentando consolarse, vencer su miedo)
¡Por Dios, cuánto agradecería una pulga en este momento! (Busca una en su cuerpo, por el suelo. No la encuentra)


(Para coontinuar leyendo: si eres profesor en un instituto o academia de teatro y te interesa lo obra, escríbeme y te la haré llegar). La respuestas que dan los personajes de los perros, dada su edad y la situación en la que se encuentran, representan, además, el tipo de comportamiento que es común a las personas. Están los que deciden luchar, los que renuncian, los que se someten...
La obra también se puede conseguir en Amazon por menos de 1 euro, dentro del conjunto de obras reunidas en Teatro Breve - Pilar Alberdi

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