© Pilar Alberdi. Escritora. Licenciada en Psicología (UOC). Cursando Grado en Filosofía (UNED)

martes, 17 de septiembre de 2013

LA CONDICIÓN HUMANA


La condición humana de Hannah Arendt

Por: Pilar Alberdi

En la edición que manejo, Paidós, 2009, quinta reimpresión, traducción de Ramón Gil Novales e introducción de Manuel Cruz, la escritora da comienzo al libro, que escribió en 1963, con un prólogo en donde manifiesta los avances técnicos, el deseo aparente de la humanidad de ir al espacio (en 1957 se lanzó el primer satélite orbital), la de sobrepasar los límites conocidos de la vida en la tierra gracias a los avances científicos (médicos, genéticos...), y el posible desprecio de esta Tierra, que fue cobijo y aún lo es, de tantos seres humanos, como ella dice «individuos, entidades únicas, no intercambiables e irrepetibles, (que) aparecen y parten». Se sorprendería si viviera, ella que sufrió de cerca y que narró los horrores del nazismo, del desprecio que muestran los gobernantes del mundo en temas como el ecológico. Tenemos un ejemplo dramático en España en donde se va a castigar a las energías renovables y a los consumidores independientes que la producen, cuando está bien demostrado que este tipo de energías son fundamentales para escapar del consumo de combustibles fósiles. Dicho lo presente, rectifico en el hecho de haber admitido que se soprendería; no, no lo haría, de ningún modo, justo ella que analizó con interés en esta misma obra la «glorificación del trabajo» de nuestra sociedad moderna, que llevó a un primer lugar, aquello que los antiguos despreciaban. Y a las personas que hacen estas tareas, las nombra de dos modos: los homo faber, a quien define como aquel que piensa y crea, y que además busca «hacer el mundo más útil y hermoso» y el homo laborans, aquel que considera que «la vida es el más elevado de todos los bienes» y favorece el hacerla «más fácil y larga». Dentro del primer grupo, incluye a las artes. Y aunque todo esto, a simple vista, está muy bien y sirve para clasificar, de algún modo, las actividades actuales de las personas dentro de esta Época Moderna, señala el «comportamiento máquina» de las personas en esta sociedad, en la que prevalece el intercambio (compra-venta-producción) de objetos, y en donde los individuos no se muestran como son, sino como se espera que sean dentro de ese contexto comercial, dejando al margen sus propias opiniones y sentimientos que sí pueden ser expuestos en el ámbito privado. De este modo «La redención de la vida, que es sostenida por la labor, es mundanidad, sostenida por la fabricación».
Señala: «los hombres, no importa lo que hagan, son siempre seres condicionados», ya desde su nacimiento lo son, y además «los hombres crean de continuo sus propias y autoproducidas condiciones que, no obstante su origen humano y variabilidad, poseen el mismo poder condicionante que las cosas naturales».
«Mediante la acción y el discurso los hombres muestran quienes son» pero hay pocas oportunidades y ante el conformismo social, nos dice, las hazañas cada vez serán menores, aunque divide claramente lo que es la fuerza del poder y señala los imperios del terror y del totalitarismo. Y deja palabras perturbadoras como que la «bondad» no es de este mundo. «Este no ser del mundo inherente a las buenas acciones, hace del amante de la bondad una figura esencialmente religiosa y de la bondad, al igual que la sabiduría en la antigüedad, una cualidad en esencia no humana, super humana».
Por último, en «ese océano de inseguridad que es el futuro», y que ella tiene presente cuando escribe esta obra, «Cualquier cosa que sea lo que nos aporte el futuro, el proceso de alienación del mundo iniciado por la expropiación y que se caracteriza por un progreso siempre creciente de la riqueza, asumirá proporciones aún más radicales si se le permite seguir su propia e inherente ley. Porque los hombres no pueden convertirse en ciudadanos del mundo como lo son de su propio país».

2 comentarios:

  1. Una gran reseña, que nos adentra en la autora. Como siempre me encantan tus escritos. Gracias Pilar, es una buena incitación a seguir leyendo.

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