© Pilar Alberdi. Escritora. Licenciada en Psicología (UOC). Cursando Grado en Filosofía (UNED)

domingo, 11 de mayo de 2014

GEORG SIMMEL: FILOSOFÍA DE LA MODA


Reseña: Pilar Alberdi

Si alguien cree que el tema de la moda es baladí, se equivocaría y mucho. Como ejemplo de lo que somos nos representa cabalmente, y el ensayo de Georg Simmel(1858-1918) sobre el tema lo corrobora. No es extenso, ni complicado, que es como debería ser todo lo que se escribe con el fin de que llegue al mayor número de personas posible, y cuenta además como presentación con un largo artículo de Jorge Lozano, titulado Simmel: la moda, el atractivo formal del límite. Este fue publicado inicialmente en el año 2000 en la Revista de Investigaciones filosóficas, núm. 89 de Madrid, y el de Simmel lo fue en Berlín en 1905 y luego, en España, en la Revista de Occidente, núm. 1-2, del año 1923, que dirigía José Ortega y Gasset.
Pese al tiempo transcurrido poco a cambiado la cuestión sobre este tema que puede aplicarse con variaciones a otro tipo de fenómenos del comportamiento humano, lo que bien sirve para ponernos en alerta sobre las motivaciones que nos llevan a hacer lo que hacemos. O así debería ser.
Puedo decir que he pasado un par de horas deliciosas con esta lectura que, por fuerza, provoca el planteamiento de numerosos temas que intentaré comentar aquí muy brevemente. También diré que a mí me gusta mucho discutir en sentido literal y figurado con los autores y este texto me lo ha permitido. He dejado las páginas llenas de subrayados y anotaciones. El introductor nos acerca a los conceptos que maneja Simmel y que otros autores también habían destacado desde el campo de la psicología y la sociología, y que tienen que ver con aquello que es la «imitación» como aprendizaje, pero también como pertenencia al grupo del que se depende. Podemos decir que la persona, en general, es una gran imitadora:el niño copia, calca, imita lo que ve en su hogar, en la calle, en la escuela, y la diferencia, es decir, el modo en que se establecen estas imitaciones y cómo nos afectan, es parte del influjo social de cada entorno y época.
El vestido, además, como contrapartida del ir desnudos o mal vestidos según qué criterios, tiene referencias incluso en el Génesis, por lo cual y no sería el único ejemplo, afecta a nuestra visión cultural del tema. Si pensamos en velos, burkas y demás, también estaremos pensando en la misma línea. Lo que es la vestimenta, llega a imponerse como «normalidad» por costumbre, ley, por temor o vergüenza y por la moda. De ahí que la moda «vuelva», a veces, trayendo ecos de pasados tiempos. Y se da el caso de que lo que todos visten porque se ha puesto de moda, acaso no vestiríamos si lo llevásemos únicamente nosotros. Y me vienen a la memoria varios ejemplos de las últimas tendencias.
El vestido como «representación simbólica», entiéndase lo honesto o deshonesto, lo anticuado o moderno, lo práctico frente a lo incómodo, según desde que creencias o criterios, resume el mundo social en que nos movemos. Pero el tema es mucho más complejo y afecta a la forma en que tomamos nuestras decisiones.
Como Simmel escribe este ensayo a principios del siglo XX explica cómo la moda surge en y para las clases más altas y cuando las que están por debajo acceden a ella, la moda cambia, de lo contrario no sería exclusiva. Son prendas que representan bienestar y lujo o simplemente poder adquisitivo. Pero también el cumplimiento de un deseo, lo que se admira, se estima, se impone, se envidia.
Pensemos por ejemplo en el valor de las «marcas», en lo que representa para algunas personas llevar sobre su cuerpo un tipo de reloj, de vestido, de bolso, de traje o, simplemente, de tatuaje.
Desgraciadamente, hoy y como están las cosas, quien no tiene un trabajo, puede percibir el acceso a esos objetos como algo difícil, algo impensable en el Primer Mundo hasta hace poco. La moda diferencia, marca clase social e incluso hoy en día, hasta cierto punto iguala, permite que los más ricos a través de ropa normal se mezclen con los que tienen menos. Se les distinga menos por la ropa.
Hay un tema muy interesante que se plantea en esta obra, si la moda es arbitraria ¿por qué la seguimos? ¿Por qué nos parece necesario hacerlo? ¿Por qué otros se muestran reacios a concederle importancia? ¿En qué medida las decisiones que tomamos sobre estos temas son el modo que decidimos en general?
Realmente el fondo de este ensayo es político porque abunda en la explicación necesaria para que comprendamos que de manera natural todos somos imitadores, también lo son los animales, pero que algunos lo son más, es decir, se dejan influir más, y los peligros que esto conlleva son evidentes. Ahora bien, si nos preguntan de qué va esta obra, podemos decir que va sobre la moda y en modo alguno mentiríamos, porque lo que se mueve en la moda también es política.
Como dije, pasé un par de horas deliciosas con la lectura, porque es tanta la desinformación que recibimos a diario para alejarnos de nuestras propias vidas y de la sociedad y son tantos los medios de comunicación que nos modelan, que se hacen necesarias muchas lecturas de este tipo para sobrevivir al diario vivir.
Leía yo hace un par de semanas en un periódico, las palabras de una señora del «famoseo», que manifestaba que ella era apolítica y poco le faltó para decir que antifeminista, que sin duda, lo es. Pero es que no hay nada apolítico, y como a mí me gusta decir, el semáfaro de la calle cuando se pone en verde, amarillo o rojo, está siguiendo órdenes que tienen que ver con la política, con el gobierno de la ciudad y si me apuran del mundo.
Estoy segura de que a esa señora que puede ir a la moda y puede permitirse cuantos lujos (marcas)quiera, ni se le ocurrirá pensar en sus privilegios, que podrá comprender, alguien que no pueda acceder a ellos, pero está claro que llegado el caso, quizá si alguien lo desea pueda imitarla, no en vano, a veces, en los mercadillos y a través de copias (marcas pirateadas) que consiguen traspasar fronteras y evadir impuestos, se pueden cumplir pequeños sueños.
Deberíamos ser, por tanto, más conscientes «de que se producen artículos con la intención de que sean modas» y de que «la creación de modas se ha convertido en una profesión pagada». Y esto porque Simmel, perdonen que hoy me tome el tema con humor, no tenía que soportar la cantidad de publicidad de perfumes que nos pasan por la televisión cuando se acerca el día de la madre o el del padre.
Resumiendo: los temas que recorre el ensayo son muchos y van desde la moda y las clases sociales hasta la moda y la envidia, y acierta plenamente al decir, desde la perspectiva de aquellos años, que a mayor producción esa moda sería más rápida y barata. Estamos hablando de la moda de la ropa, pero fíjense que modas hay muchas y de muchas clases.
Yo recuerdo a las señoras de antes mirando los «figurines», aunque la palabra también tiene otras asepciones, así se les llamaba entonces a las revistas de modas, en las que venían las siluetas y luego las fotos de lo que se llevaría en la próxima temporada. Las modas de aquella época venían, en general de París, y París era todo lo soñado y hasta se podía preparar una con tiempo para el verano o el invierno que iba a venir, y así elegir modista, el tipo de telas, los colores, y los modelos que se iba a encargar. Después llegó el Prêt-à-porter y todo cambió, era la ropa «lista para llevar».Hoy, no voy a decir que lo soñado venga de China, pero si lo más barato. Y de aquello de anticiparse, nada de nada.
En suma, un ensayo para la reflexión. Pienso que al escribirlo Simmel no escapó a la posición que se otorgaba a la mujer en su época con respecto a la moda, pero estoy segura de que hoy se sorprendería de ver cómo han caído también en ella los hombres, pero ese es otro tema y no es ahora el caso.Lo esencial es que el ensayo nos hace pensar y con eso, al menos para mí, es suficiente. Me gustaría resaltar unas palabras finales que dice el autor: «Frente al poder insuperable del cosmos, frente a su gesto de independencia e indiferencia, el alma siente una inevitable hostilidad. De esta han nacido los esfuerzos más sublimes y meritorios de la humanidad, pero también los ensayos para conseguir una dominación meramente externa y ficticia sobre las cosas».


Palabras de la contraportada:

«Cuanto más nerviosa es una época, tanto más velozmente cambian sus modas, ya que uno de sus sostenes esenciales es la sed de excitantes siempre nuevos» George Simmel.

Este y otros ensayos en Casimiro Libros.

7 comentarios:

  1. Pilar, se me viene a mi mente (a veces muy simple) que todo ensayo es filosofía pura de la vida y como tal es por lo que existen las modas y las seguimos. Pura filosovia del devenir mutante de nuestras mentes.
    Que bien resumes. Da gusto leerte, aprendo muchísimo. Gracias

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  2. Que te puedo decir, es muy interesante leer cuanto escribes. Lo bueno de esto de leer, es que (al menos en mí), me provoca más curiosidad por los temas, y más ganas de leer...
    Me gusta la reflexión que apuntas al hilo de la moda y modas; probablemente, en todo lo que escribe Simmel tenga razón, y como tú dices: "hay más".
    En lo personal, siempre he sentido la moda como una cadena impuesta por intereses de consumo que nos hacen creer que "eso" es lo más bonito, actual, mejor..., e incluso muy pesada para quien no tiene poder adquisitivo, hasta el punto, de creer que nos aporta felicidad. La moda no se conforma con ir vestidos...
    Es un tema apasionante, e interminable, y genera esa polémica para discutir entre amigos, justo en alguna terraza, aunque no sea en París... Como apuntas también, si se profundiza en algunas de sus múltiples líneas, habría para muchos ensayos y sin entrar en el tema de la moda en los hombres.
    Recuerdo que mi padre, nos aclaró esta cuestión de la moda desde muy temprana edad, y nos decía a mis hermanos y a mí: "No os engañéis, la moda la imponen los ricos para diferenciarse de los pobres".
    Y la verdad es que si se observa la historia, los que han ido a "la moda", siempre han sido las personas con poder adquisitivo. Los demás, han ido vestido según la época y como podían.
    Da gusto pasar por tu espacio.
    Un abrazo.

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    1. Muchas gracias por tus palabras, Clarisa.Tener hermanos, haber tenido varios, que la ropa pase de uno a otro, esto que hoy casi no se ve, cuando la mayoría de las parejas en Europa no tienen hijos o tienen uno o a lo más dos, es un beneficio de humildad, que quita a la vestimenta el brillo del posar. Pero sí, lo que preocupa, al menos lo que a mí me desvela, es que de repente me encuentre pensando en tal o tal otra cosa, y acabe preguntándome por qué estoy pensando en eso, quien ha impuesto "tal moda", con qué criterios, eso, lo que sea, lo que se impone en los periódicos, en los informativos, con qué intereses, con qué fin. Sí, eso es lo que me preocupa, la manipulación, la alienación.
      Mil gracias por tus palabras.
      Un abrazo.

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  3. Respuestas
    1. Gracias a ti por leerlo y también por dejar tu comentario.
      Saludos.

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  4. Saludos Pilar Alberdi;
    Me encanta leer todos sus escritos, siempre interesantes y bien expuestos.
    El tema de "la moda" es muy extenso, según los gustos de cada persona, el poder adquisitivo que tenga la persona, en fin, por muchas otras razones más...
    En mi opinión aunque no puedas comprar ese artículo que tanto te gusta es bueno saber que existe y que quizás algún día lo puedas comprar.
    La moda tiene que ver también con la política aunque no lo crea.
    En el año 1959 en Cuba se acabo la moda y las ilusiones, todo se convirtió en un "uniforme" aunque no fueras militar. Los colores no existen, y podría decir que no hay ninguna "moda", por lo tanto eso que llaman "moda" es algo completamente inalcanzable con dinero y sin dinero, (no tiene que ver con la pobreza).
    Si vives en América o en Europa siempre tendrás la oportunidad de tener algo a la "moda".
    De todas formas siempre habrá personas que puedan tener lo que deseen y parecer miserables, otros, sin embargo (los más humildes) ---si saben llevar bien lo que tienen puesto---, pueden despertar la envidia de muchos haciéndoles creer que que llevas es de gran valor o que es "moda", en fin cuestión de (personalidad).
    En mi opinión la “moda” en aquella época tenía mucho que ver con la posición social! pobre mujeres! Estarían muy mal consideradas si no podían estar a la “moda”.
    Me considero una mujer muy presumida, a pesar de que ya tengo más de 60 años, me gusta la moda sin ser atrevida, porque el arreglo personal en una mujer es muy importante, esto demuestra saber qué tipo de mujer eres, mejor dicho, la mujer descubre el alma en su manera de vestir (aunque no sea de Paris),
    Gracias por sus escritos Pilar, siempre serán de gran interés para mí y para el mundo, también nos das la oportunidad de exponer nuestras opiniones.
    Abrazos.
    Laura La Villa.

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