© Pilar Alberdi. Escritora. Licenciada en Psicología (UOC). Cursando Grado en Filosofía (UNED)

domingo, 2 de noviembre de 2014

¿QUÉ ES UNA NACIÓN?


Pilar Alberdi

Todos creemos saber qué es una Nación. Pero, si nos preguntasen qué es, ¿qué responderíamos? Hay quien para contestar esta cuestión se lleva la mano al corazón y hay quien se la lleva al bolsillo; hay, sin duda, quien apela a otras palabras como «patria». Pero ¿qué entendemos por patria?
Voy a contarles lo que opinaba un escritor francés, Ernst Renan, sobre el tema. Él, también se preguntó qué es una nación, y a su contestación le dio la forma de una conferencia, que pronunció hace ya bastante tiempo. ¿Por qué apelo a la opinión de Ernst Renan y no a la mía? Porque verán, yo me siento demasiado argentina, española, vasca, madrileña, malagueña, ciudadana del mundo. Y si me apuran, podría llegar a confesar que mi patria cabe en un poema. Pero como Renan es más sabio que yo, lo voy a dejar que se explique.

«Por encima de la lengua, de la raza, de las fronteras naturales, de la geografía, está el consentimiento de las poblaciones, sean cuales sean sus lenguas, sus razas, sus culturas». Pone un ejemplo: Suiza, está «compuesta por tres o cuatro lenguas, dos o tres religiones y Dios sabe cuántas razas». (Lo de «razas» es propio del siglo en que escribe). Continuamos: «Una nación es, a nuestro entender, un alma, un espíritu, una familia espiritual, resultante, en el pasado, de los recuerdos, de los sacrificios, de las glorias, a menudo de los duelos y de los pesares compartidos; y en el presente, del deseo de seguir viviendo juntos. Lo que constituye una nación no es el hablar la misma lengua o el pertenecer a un mismo grupo etnográfico, sino haber hecho en el pasado grandes cosas juntos y querer seguir haciéndolas en el futuro». (…) «Los grandes hombres que ahora gobiernan los asuntos de los pueblos (¿con qué éxito?, el tiempo lo dirá) no sienten ante semejantes ingenuidades sino desprecio». Pero el escritor, que ha sido también filólogo e historiador, se confiesa insensible a ese desprecio, ha visto equivocarse a demasiados estadistas, y sabe que la facilidad con la que imponen sus criterios por medio de la coacción no responderá jamás a la verdadera cuestión.
La conferencia ¿Qué es una nación?, fue pronunciada en la Sorbona (París), el 11 de marzo de 1882. Un texto excelente, de una claridad contunde, apoyado en unos razonamientos concluyentes. No se equivocó cuando afirmó: «La división de Europa es demasiado grande para que un intento de dominación universal no provoque pronto una coalición que obligue a la nación ambiciosa a regresar a sus límites naturales». La historia le daría la razón, aunque él no lo vería y confiaba en que «Francia, Inglaterra, Alemania, Rusia seguirán siendo, dentro de varios cientos de años, y más allá de las vicisitudes que puedan conocer, unas individualidades históricas, las piezas esenciales de un tablero cuyas casillas cambian constantemente en importancia y tamaño, pero que nunca llega a confundirse del todo». Hace un repaso por la Historia, va de la antigua Grecia a la Galia, España o Italia, explica la formación de Imperios, la pax romana; el invasor que llega, se queda, toma por la fuerza, negocia, civilizaciones que confluyen, los siglos que borran las identidades y dan lugar a un sentimiento común, porque el pasado exige, viene a decir Renan, olvido y perdón, mientras los conquistadores dejan atrás su lengua, y se quedan con la que reciben, y el tiempo pasa.
Los franceses ya no recuerdan de cuántos pueblos están hechos, arguye el escritor. Son franceses, todos son franceses. «La idea de una diferencia entre razas en la población de Francia, tan evidente en Gregorio de Tours, deja de estar presente en los escritores y poetas franceses posteriores a Hugo Capeto». ¿Qué inglés recuerda sus orígenes normandos? En todas partes,«la unidad siempre se hace brutalmente; la reunión de la Francia del Norte y de la Francia del Sur ha sido fruto de un exterminio y de un terror continuado durante cerca de un siglo». Pero ¿quién recuerda aquello? Algunos libros de historia.¡Cuánto deberíamos saber de Historia para comprender mejor lo que los siglos olvidan. También comenta un tema que continúa afectando a Oriente, la división de las personas según las religiones. Él, en su conferencia, se refería a Turquía, pero sabemos que es un tema recurrente en Oriente Próximo .
«Según algunos teóricos de la política una nación ante todo es una dinastía, encarnación de una antigua conquista, conquista primero aceptada y luego olvidada por la masa del pueblo».
Renan, anticipándose en un siglo, imagina una futura confederación de naciones europeas, no la ve posible en su tiempo, y se conduele de esa humanidad sufriente, cuyas pruebas, las que ha de pasar, él lo intuye, serán infinitas. «Consúltese a las poblaciones», dice, «tienen su derecho a opinar sobre la cuestión», aunque esto hará «sonreír a los trascendentes de la política, esos individuos infalibles que se pasan la vida equivocándose y que, desde lo alto de sus superiores principios, se apiadan de nuestra vulgaridad».
¿Me creerían si les cuento que esta conferencia la dio en 1882?


Nota: La conferencia fue publicada por primera vez en Discours et conférences, Calmann-Lévy, París, 1887, con introducción del propio autor. En España, acaba de publicarla Casimiro Libros.



Publicado en NuevaTribuna 01-11-2014

6 comentarios:

  1. Sí, que se confunde el término muchas veces, amiga. Gracias por presentárnoslo.

    Abrazos

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Sí, a veces, falta valor para comprender. Y esta sabia conferencia, creo yo, que nos ayuda.
      Un abrazo.

      Eliminar
  2. Merece la pena leer dicha conferencia, especialmente los párrafos finales:
    Agregación de hombres sanos de espíritu y cálidos de corazón...Abdicación del individuo en provecho de la comunidad...
    ¡Uff! ¿Quo vadis, España?

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Sí, dices bien, "¿Quo vadis, España?" ¿De verdad cree un español, iba a añadir y lo añado, de "derechas", de esa derecha de banderita, sobres y corrupción, que es tan fácil para un vasco que habla el euskera sentirse igual que otra persona que habla español? Son muchos los temas que hay que repensar políticamente. Se necesian grandes cambios y esa clase de "humanismo" que, evidentemente, falta.
      Ángel, va un abrazo. Nos leemos.

      Eliminar
  3. Pues me gustan las reflexiones de Renan que, parecen, por cierto, muy actuales, es verdad. Anoto el título.
    Abrazo,

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Buenos días, Carmen. Muy actual, ahí está la clave. Entonces, podríamos deberíamos llegar a la conclusión de que quien piensa por sí mismo, por su experiencia, con sus conocimientos, desde su biografía, pese a todas las consecuencias, pasará el tiempo y seguirá siendo actual. Y es lo que ocurre con tantos y tan excepcionales intelectuales, que las dos admiramos.
      Pensar tiene sus consecuencias e intentar mantener la independencia de criterio más, y esto vale para cualquier tema. Por eso, y para los posibles lectores que pasen por este blog, y en concreto por esta entrada, aprovecho para copiar aquí algunos datos sobre Renan, que se pueden leer en la Wikipedia. Sabrán de que colegio fue expulsado por sus opiniones y que Papa lo llamó "blasfemo".
      "Joseph Ernest Renan (Tréguier, 27 de febrero de 1823 - París, 2 de octubre de 1892) fue un escritor, filólogo, filósofo e historiador francés.
      Desde el racionalismo, siguió la corriente de la Escuela Liberal y contribuyó a la Búsqueda del Jesús histórico con su obra La vie de Jésus1 (París, 1863). Esta publicación le valió ser expulsado del Collège de France y el epíteto de "blasfemo europeo" por parte del papa Pío IX. Renan se atrevió a tildar a Jesús de Nazaret de "anarquista".
      Asimismo es destacable su discurso en 1882 intitulado "¿Qué es una Nación?", en el cual da una idea distinta acerca del concepto de "nación" a la que otros venían llevando, dejando de lado así la importancia racial para formarse tal identidad, ni lo étnico, ni siquiera el lenguaje común de un pueblo. Su idea de nación va a tratarse más de una creencia, de la forma en que un grupo de personas forma su identidad y se distingue del resto por haber vivido una historia común, tiempos felices y trágicos, y por querer vivir más cosas de ese modo, unidos. La religión, la raza, el idioma, la cultura, el territorio y otras cosas quedan en un segundo plano. Sostenía que "el olvido, también el error histórico, son factores esenciales para la creación de una nación, y es por eso que el progreso de los estudios históricos es a menudo un peligro para la nacionalidad" (Bestard, J. Parentesco y modernidad, Paidós, Barcelona, 1998, p. 29).
      Renan fue miembro de la Academia Francesa y administrador del Collège de France".
      Carmen, te envío un abrazo.

      Eliminar

Gracias por dejar tu opinión.