© Pilar Alberdi. Escritora. Licenciada en Psicología (UOC). Cursando Grado en Filosofía (UNED)

lunes, 4 de julio de 2011

MARIPOSARIO DE BENALMÁDENA



Texto: Pilar Alberdi
Fotos: Ernesto Fernández.


Somos parte de la naturaleza, pero, a veces, tiene que ocurrir un hecho, como el de que nos rodeen cientos de mariposas con sus armónicos vuelos para sentirlo con una intensidad única. Es lo que sucede en el mariposario de Málaga. Espacio creado y dirigido por la veterinaria, especialista en mariposas, Asunción Gómez con la colaboración de su esposo Antonio Plaza. Poseen, además, una granja de mariposas en Canarias.


El edificio de aspecto tailandés, y con numerosas campanillas colgando de los contrafuertes de madera de su tejado y sonando al viento, se acomoda perfectamente a esa zona alta de Benalmádena, un excelente mirador al mar, en donde también está la estupa budista, hermoso edificio blanco y de cúpula dorada, con sus banderas de oraciones flameando al viento.

¿Qué obtendrán quiénes visiten el mariposario de Benalmádena? Emociones, belleza. Verán comederos de néctar artificial en donde se posan las mariposas. Escharán música relajante pero también el canto de unos pequeños pájaros.Es tal la riqueza de biosistema creado, que cuando se camina hay que tener cuidado de no pisar las orugas que avanzan por los senderos.


Las plantas de clima tropical y subtropical, han sido elegidas según las necesidades de algunas de las mariposas que ponen sus huevos en ellas. Si a esto sumamos un salto de agua, un estanque con peces, y la posibilidad de ver de forma natural cómo nacen las mariposas de las crisálidas, una no puede estar más que agradecida por la posibilidad de esta visita.

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