© Pilar Alberdi. Escritora. Licenciada en Psicología (UOC). Cursando Grado en Filosofía (UNED)


jueves, 16 de febrero de 2012

ELOGIO DE LA ESTUPIDEZ de Jean Paul Richter




Reseña: Pilar Alberdi


Este libro se publicó en 1782 con el título original Das lob der Dummheit. Su autor: Johann Paul Friedrich Richter.
La edición que nos presenta la editorial Sequitur comienza con un prólogo de Hermann Hesse que hará las delicias de cualquier lector. Y sus palabras nos sirven para comprender cómo llegó Jean Paul Richter a escribir Elogio de la estupidez.
Se ha extendido esa idea extraña de que un libro es sólo literatura, personajes que uno se inventa. Un libro sea el que sea, es una vida. La que ha pasado por la del escritor con los temas que le han obsesionado o simplemente preocupado.
Dice Hermann Hesse sobre este autor: «se le ha reprochado a menudo como defecto o debilidad su escasa adaptación al mundo. Pero habría que considerar que para el desengañado del mundo, para el poeta e idealista hostil a la realidad, significaba una proeza considerable enfrentar su pobre y hambrienta persona al mundo y persistir tozudamente en su manera y en sus manías costara lo que costase. Y a esto se atuvo toda su vida». Añade el autor alemán: «y había muchas cosas que no funcionaban, aparte de algunas amistades y correspondencias, aquella vida no tenía una realidad, se deshacía en dos mitades, la que transcurría en la mesa de trabajo, con cerveza y vértigo creativo, y otra anodina de rostro gris y cotidiano».
Si algo queda claro, después de leer estas palabras, es que debemos a esa fractura, a esa división entre el mundo de los pensamientos (realidad imaginaria) y la realidad cotidiana la excelencia de esta obra. y el sufrimiento que hubo en su vida. Si hubiera tenido la posibilidad de entenderse bien con su época, es decir, si no hubiese poseído una mirada crítica, esta joya se habría perdido para el mundo.
Compararía esta obra con otras que dejan huella, que tienen que ver con lo que somos como sociedad, y que nos obligan como lectores a mirarnos en un espejo del que no siempre salimos bien parados. Por ejemplo, y las citaré por orden de publicación: El arte de la guerra de Sun Tzu, el Elogio de la locura de Erasmo de Rotterdam, El príncipe de Nicolás Maquiavelo, El arte de la prudencia de Baltasar Gracián.
Johann Paul Richter tuvo una idea excelente: hizo de la Estupidez un personaje y le dio la palabra. ¿Interesante, verdad? Pues escuchen lo que dice la Estupidez:«Yo, la Estupidez, para mostrarme a los hombres con mi mejor aspecto lo mismo adopto la apariencia más respetable que cualquier otra. Aunque, a decir verdad, no complazco en cada momento más que a aquéllos que me ven con su propia forma. Unas veces brillo en el adulador de buenos modales que, como un cuadro, lleva todas sus cualidades en la parte externa, recibe su entendimiento como una costumbre y al elogiar los defectos del poderoso obtiene una recompensa por los suyos».
Oh, pero no piensen que sólo unos pocos renglones brillan de esta manera y que los estoy citando aquí para llamar su atención. Todo el libro es excepcional. Tomemos algunos ejemplos más de lo que dice el personaje:«Tal vez sorprenda que la Estupidez se haga escritora; pero seguramente sería más llamativo que la Sabiduría hiciera lo mismo». Como la estupidez sabe mucho de envidias... Ella misma dice: «Por eso la corona de laurel que porta el mérito no es más que la corona de flores que escoge la víctima para inmolarse en el altar de la envidia. Por eso los sabios deben mendigar las migajas entre los que dilapidan la recompensa de unos méritos que no poseen, y lisonjear al ignorante con la lengua que podría instruirle. (…) El idiota no tiene enemigos pues no tiene admiradores, con la excepción de los que admiran su estupidez en la suya».
Oh, cuánto aprecio que el editor de Sequitur me permita recoger fragmentos de los textos que publica porque de qué manera yo, pobre escritora, podría reflejar tan siquiera lo que este formidable autor define con una inteligencia sin par.
Añado unas frases más: «El rostro del sabio está surcado de arrugas,esas cicatrices que llevan todos los que combaten la Estupidez» (…) «Hago feliz al idiota tanto en su cabeza como en su corazón. Es cierto que no le proporciono la sabiduría, pero sí la creencia de que la posee».
Y como buen admirador de Cervantes, ¿qué escritor europeo no la ha sido?, con cuánto placer lo han leído y citado una y otra vez... Pues el autor, rememorando El Quijote, dice: «Bendito sea el hombre —diría un segundo Sancho Panza que inventó la soberbia (soy yo) la Estupidez».
Queridos lectores, no se pierdan de leer esta obra. Este libro contiene más de cien páginas en letra pequeña que desbordan Estupidez y nos dan sabiduría.
Como siempre, no puedo hacer otra cosa que recomendar el
catálogo de esta editorial
. Sus libros son un reflejo de intelectuales que siguen brillando con luz propia.

De la contraportada del libro:

«Jean Paul (1763-1825) fue un espíritu libre y ligero, un autor genial que iba y venía vivaz entre los antagonismos, llegando, en esta tarea, más lejos que la mayoría de los autores alemanes. Fue un gran humorista cuyo humor descansaba en gran parte en una conciencia secreta de las propias debilidades, en un conocimiento profundo de la polaridad”» Hermman Hesse

Otros datos sobre el autor:
Si les interesa leer la biografía del autor que aparece en la Wikipedia, allí entre otras cosas se dice que «Jean Paul fue olvidado después de su muerte y sus obras de importancia fueron redescubiertas nuevamente por Stefan George».l

9 comentarios:

  1. Gracias Pilar. Lo leeré.
    Un abrazo.

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  2. Estupenda reseña, amiga, es de agradecerte.

    Beso

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  3. Gracias José, el mérito, como siempre es del autor, y de la editorial que lo trae al presente. Y, una vez más, y van... mil, por decir una cifra, que me llama la atención el gran cariño que los escritores europeos han sentido por Cervantes. No sé si habrá alguno que no lo cite alguna vez. Es maravilloso ese respeto.
    Un abrazo.

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  4. Un abrazo, Ángel. Gracias por pasar por aquí.

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  5. Me gustan mucho los libros que reseñas en esta página, Pilar. Son desconocidos por la gran mayoría y sin embargo, deberían ser los más leídos.

    Muchas gracias por traernos cultura!

    Besos,
    Blanca

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  6. Muchas gracias, Blanca. La gran literatura está en esas obras... Se nota en su actualidad, y en su no pasarse de moda.
    Esos escritores podían ser poetas, pero eran ensayistas y dominaban varios géneros.
    Es tan meritorio que haya editoriales que asuman su publicación...
    Disfruto mucho leyéndolas, esa es la gran verdad. Un verdadero placer.
    Un abrazo.

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  7. Un verdadero placer encontrar esta reseña, sobre el bien ponderado Jean Paul en la novela de Magris , El Danubio. Gracias Pilar. Un gusto conocerte de esta manera.

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  8. Muy apetecible oír el punto de vista de este "personaje" en los tiempos que corren. Gracias por la reseña. Intentaré conseguirlo

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